Escenario
Domingo 28 de Septiembre de 2014

"Hasta hacernos pelota", una producción web que exhibe las "miserias humanas"

Jugadores de metegol con angustias, goles históricos recreados con objetos cotidianos, ídolos imperfectos y árbitros en crisis. Combinar el fútbol con la cultura puede resultar catastrófico.

Jugadores de metegol con angustias, goles históricos recreados con objetos cotidianos, ídolos imperfectos y árbitros en crisis. Combinar el fútbol con la cultura puede resultar catastrófico; es ahí donde confluye el modus operandi de una sociedad que hace catarsis en el club de sus amores, es ahí donde un chico deposita sus sueños o donde un padre explota a su hijo y vive gracias a su fortuna. A partir de esas situaciones, tres jóvenes rosarinos idearon el ciclo humorístico “Hasta hacernos pelota”, una producción audiovisual transmitida por la web desde hace tres años. La tira es vista por miles de personas que disfrutan del humor absurdo y disparatado al mejor estilo “Peter Capusotto y sus videos” y “Sin Codificar”, o de las revistas Nah y En una baldosa. ¿La gran particularidad? En cada capítulo participa una estrella del mundo del espectáculo y/o del fútbol que acepta el desafío de aprender el guión y formar parte de este delirio colectivo. El gran ideólogo de este proyecto del que participaron famosos como Ricardo Darín, Luis Luque, Diego Peretti o Mario Pergolini, es Tomás Quintín Palma, un joven rosarino que junto a su hermano Nicolás y su amigo Cristian Stamponi, hicieron de “Hasta hacernos pelota”, una marca registrada.

   El ciclo estrena hoy el último capítulo de la temporada 2014 en su sitio hastahacernospelota.blogspot.com.ar donde también se pueden ver todos los episodios anteriores. El capítulo se llama “El padre del mejor jugador del mundo” y participan Andy Chango, Gillespi, Martín Rocco, Malén Meazza y María Fernández Rey.

   Tomás tiene 27 años, trabaja como productor en Radio Vorterix y es DJ. Su ingenio comenzó cuando hacía un programa de radio en Rock & Pop en 2005, junto a Federico Fritschi y Coki Debernardi, donde interpretaba a un personaje que satirazaba a los jugadores de fútbol. “Me pegaron un par de cachetazos, me dieron discos buenos para escuchar y aprendí a hacer humor con el fútbol”, sentenció. A partir de esa experiencia en plena secundaria, Tomás comenzó a escribir sus primeros guiones sobre el universo futbolero. El guionista dialogó con Escenario y contó cómo surgió este proyecto cien por ciento rosarino del que todos hablan.

   —¿Cómo nació este ciclo que ya lleva tres temporadas?

   —Arrancamos en el verano de 2012 cuando mis viejos se fueron a vivir a Funes y yo me quedé con mi hermano en el centro. Mis viejos son actores así que en casa tenemos vestuario y pelucas. Y decoramos la pieza de mis viejos con figuritas de fútbol de todas las épocas que teníamos desde cuando éramos chiquitos, empezamos a escribir textos y guiones inspirados en el trabajo de Saborido y “Chachachá” que nos marcó mucho, poniéndole el estilo y la mirada propia. También con influencias de la comedia británica y yanqui, tratamos de hacer nuestro tipo de humor. Siempre de una manera artesanal; yo filmaba y hacía luces a la vez y mi hermano actuaba. Yo estudié un poco de todo, cine, teatro, comunicación social, letras y periodismo, y no terminé ninguna. Todas tienen que ver con la creación.

   —O sea que empezó como un divertimento casero...

   —Sí, arrancamos para mostrárselo a nuestros amigos. De chicos filmábamos nuestras propias versiones de “Los cazafantasmas” o de “Mi pobre angelito” y se la mostrábamos a nuestros familiares y se morían de la risa. Y en un momento dijimos, hagamos lo mismo que cuando éramos chicos y subámoslo a internet. Y después nos empezamos a entusiasmar cada vez más porque vimos que le gustaba a muchas personas así que para la segunda temporada, aprovechamos que justo nos íbamos a Europa en un viaje familiar y ahí llevamos las pelucas y los guiones y filmamos en la cancha del Barcelona, del Real Madrid, nos metimos en museos. Cumplimos el sueño de filmar en locaciones espectaculares. Igual, el trabajo es bastante amateur porque somos tres nada más, uno filmando y dos actuando. Técnicamente deja mucho que desear, pero para nosotros lo más importante son las ideas y quiénes las llevan a cabo.

   —¿Cómo se les ocurrió convocar a personalidades del espectáculo?

   —Todo empezó porque soy amigo de Ezequiel Luna, hermano de Silvina. Y un día le tiré la idea de filmar con ella, aceptó y grabamos un capítulo en el que dijo que es fanática de la poesía de Alejandra Pizarnik y que ama las pinturas de Monet, todo un delirio que habíamos armado. A partir de ahí, nos entusiasmamos y pensamos ¿qué pasa si buscamos a personas que admiramos como para que participen en la serie? A todo esto mi hermano se fue a vivir a Buenos Aires así que aprovechamos para instalarnos allá y así ir a buscar a los famosos a las salidas de la radios y teatros. Primero escribimos las escenas y guiones pensados con nombre y apellido para esas personas y luego los íbamos a buscar para invitarlos a participar. Es un desgaste terrible, pero vale la pena. Y así, pudimos enganchar a Luis Luque, Gastón Pauls, Diego Peretti, Miguel Granados y muchos famosos que se estudiaron el guión, se dejaron dirigir por nosotros y hasta nos hicieron devoluciones. Y esto es gratis, no le pagamos a nadie. Casi siempre los artistas arrancan así, como arrancamos nosotros, con un proyecto chiquito mal hecho.

   —¿Cómo fue la primera vez que fueron a buscar a un famoso para pedirle que actúe en la serie?

   —Fuimos a buscar a Luis Luque cuando vino al teatro Broadway en Rosario. Luque vive sin celular, así que no sabíamos cómo encontrarlo, pero fuimos a hacer una guardia de seis horas con el guión pensado para él. Le contamos que tenemos un blog, y al toque el tipo percibió que no tenemos sponsor, que no estamos en la tele y que lo hacemos a pulmón. Luque nos dijo “vamos a hacerlo bien, vengan a Buenos Aires”. Y terminamos yendo a su casa a grabar, nos quedamos seis horas tomando mate.

   —¿Por qué estos artistas tan grosos se prenden con su propuesta humorística de bajo presupuesto?

    —El humor tiene que ser medio berreta, no está tan bueno cuando está tan bien hecho. Creo que los artistas ven que estamos perdidos, en el sentido que no ganamos dinero, no tenemos sponsors y es todo bastante artesanal. Por eso no van a estar muy expuestos grabando con nosotros. Pero creo que los actores perciben un cierto amor por lo que hacemos con recursos muy chicos. El hecho de que participen nos demuestra que tenemos que seguir haciéndolo, es una manera de ayudarnos y hacernos comer la película. Nuestro alimento es maíz espiritual, nos hace bien hacerlo, no nos interesa si lo ven mil o diez mil personas, la cosa va por otro lado, son más importantes los momentos que vivimos haciéndolo que el resultado final.

   —¿Bajo el formato del blog sienten que logran ser libres sin necesidad de estar sujetos al mercado?

   —Sí, si bien me gusta que el proyecto esté en la web y sea libre, también me gustan las personas que intentan estar en el mainstream haciendo cosas libres. Es fácil hacer lo que se te antoje de manera revolucionaria sin estar sujeto al mercado de los medios hegemónicos.

   —Dijeron que su estilo de humor abarca un rango amplio que va desde Tinelli hasta Los Simpsons. ¿Qué público los sigue, el intelectual o el futbolero?

   —En un momento invitamos a participar a gente a la que no le gusta el fútbol como los rockeros Popono, Coki Debernardi y Jubany. Creo que tenemos un estilo propio, lo más lindo del mundo sería llegar a lograr lo que hace Capusotto, que es de culto y popular al mismo tiempo. Es un genio en haber logrado eso. Capusotto logra las dos cosas, es un pensador intelectual y al mismo tiempo tiene humor chabacano. La idea nuestra es hacer esas dos cosas, pero lo popular todavía no nos sale. Lo que hacemos nosotros son sketches cortos que tratan sobre el fútbol y la sociedad, para la gente que le gusta el fútbol y para la que no le gusta también. Intervienen todos los actores sociales, por lo que cualquier persona se va a sentir identificada.

   —¿Cuáles son sus inspiraciones para escribir los guiones?

   —Nos gusta reírnos con maldad de cosas trágicas o de las hipocresías que hay en el fútbol de parte de los árbitros, los técnicos, los jugadores. Si bien creemos que el fútbol tiene cosas lindas, el humor es tratar de hacer chistes sobre cosas que no nos gustan. Pablo Mikozzi, un humorista de Buenos Aires que siempre participa con nosotros, tiene una frase que dice “la libertad es decir lo que otros no quieren escuchar”. En Venecia por ejemplo, hicimos un sketch sobre un futbolista al que le va muy bien mientras su padre hace de representante y se la pasa viajando. Es una realidad que muchas veces incomoda, pero es real que muchos padres explotan a sus hijos con el fútbol y arman su vida a costa del esfuerzo de su hijo. Nuestra especialidad es mostrar las miserias humanas.

   —¿Cuál fue el famoso más buena onda que pasó por el ciclo y cuáles fueron las figuritas difíciles de convencer?

   —Todos fueron buena onda. Luque fue difícil de contactar porque no tiene celular, así que estuvimos como un año llamándolo. A Peretti lo fuimos a buscar al teatro, nos recibió en su camarín, tomamos unos fernet, repasamos los textos y filmamos. Y Mirta Busnelli fue la más copada porque se metió en el cementerio de Recoleta. Y la experiencia con Pergolini también fue increíble, se comenta que es un poco arrogante pero con nosotros fue lo más. Nos dijo “chicos, grabo lo que ustedes quieran el tiempo que quieran”. Nos recibió en Vorterix y nos puso un productor y un editor a disposición nuestra. Darín nos rechazó dos guiones y nos propuso hacer una entrevista ficcionada, en la que él no conocía el programa, así que nos terminamos burlando de nosotros mismos con él.

   —¿Qué planes tienen a futuro? ¿Hasta dónde quieren llegar?

   —Cada vez que nos sentamos a soñar algo, nos salió. Hoy sabemos hacer muchas más cosas que hace dos años y vamos aprendiendo de los errores. La idea es seguir haciendo productos que estén cada vez más buenos. Nuestro próximo desafío es presentar un documental ficcionado que estamos grabando en Buenos Aires, donde la idea es mejorar el contenido y la técnica: seguir jugando pero de manera más profesional.

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