Escenario
Miércoles 29 de Marzo de 2017

"Hambre de poder", la historia del hombre que convirtió a McDonald's en un gigantesco imperio

La película protagonizada por Michael Keaton bucea en la vida de Ray Kroc, un despiadado empresario que se quedó con la firma de los arcos dorados

Detrás de McDonald's, uno de los más grandes imperios del capitalismo moderno, se esconde una historia apasionante. Y eso es lo que busca reflejar "Hambre de poder", la película que mañana se estrena en Rosario y que se centra en la vida de Ray Kroc, el fundador de la empresa de los arcos dorados.

La trama se desarrolla en los años 50 en Estados Unidos. Kroc (Michael Keaton) es un pequeño empresario de Illinois que está a punto de tocar fondo. Pero su suerte empieza a cambiar tras una llamada telefónica, en la que recibe un pedido inesperado. Al analizar su vida y ver que no tiene nada que perder, decide salir hacia California, el destino del encargo. Al llegar, descubre que su comprador es un restaurante con una gran demanda y una velocidad de servicio nunca vista. Ahí conoce a los dueños, los hermanos Mac y Dick McDonald. Si bien el protagonista tarda en convencer a los dueños para que inicien franquicias de su exitoso negocio, logra ganarse su confianza para poder abrir más establecimientos. Al principio Kroc se alinea con cada una de las condiciones que le puntualizan los hermanos, pero el vendedor demostrará, con el paso del tiempo, lo despiadado y ambicioso que es al explotar una idea que no era suya.

Todo un reto

El director John Lee Hancock ("El sueño de Walt Disney", 2012) se puso detrás de cámara para contar esta historia que también desnuda la voraz y traicionera esencia del capitalismo. "Cuando leí el guión de Rob Siegel ("El luchador", 2008), me desconcertó que empezaba a sentir empatía por Ray aunque al final pensé: «Creo que no me agrada este tipo». Nunca había leído algo así", dijo el director. "Sabía que sería todo un reto llevar esta historia a la pantalla, pero que sin duda era algo que mantendría mi interés durante el tiempo que tardé en hacerla", agregó.

Hancock se familiarizó con la historia a través de distintas lecturas y llegó a conocer a la familia McDonald. "Principalmente leí todos los libros que existían sobre el tema. También existía ya una investigación de ocho años que habían hecho los productores antes de mi llegada al proyecto, en lo que Rob Siegel había estado involucrado. Además ayudó que las familias de los hermanos McDonald nos facilitaron grabaciones, fotografías y más materiales", relató.

El realizador conoció a Jason French, nieto de Dick McDonald. "Tendría que hacer cálculos, pero puedo casi asegurar que él era apenas un niño cuando Dick murió. Aunque tal vez sus historias no eran tan directas como las que podría haber contado el propio Dick, la realidad es que Jason pasó mucho tiempo en el set y nos ayudó a conseguir mucha de la información", aseguró.

Con respecto a la personalidad de Ray Kroc, Hancock opinó que despierta sentimientos encontrados. "Yo no lo llamaría un malo o un villano. Simplemente creo que no estoy seguro si sería alguien con quien podría llevarme bien, que es algo muy distinto", apuntó. "Hay amigos de Ray que cuando hablan de él dicen: «Era mi amigo. Me caía bien, aunque era un cretino». Siempre creí que esta película era una especie de test de Rorschach, donde la gente traerá su propio bagaje y sacará de la película una opinión muy personal a través de su visión particular. Después de verla he escuchado a mucha gente decir: «Ray Kroc era un monstruo». Pero también hay quienes dicen: «Hizo lo que tenía que hacer para que se realizara su visión». También hay gente con opiniones más encontradas. Eso es algo que me encanta. Lo peor sería hacer una versión del personaje que fuera totalmente positiva y glorificada. Eso es algo que me resulta muy aburrido", aseguró.

Tiempo de victorias

Para el director, la película va más allá de retratar el nacimiento de la industria de la comida rápida: "Creo que es una especie de biopic sobre Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial. Tal vez suena un poco cursi verlo así, pero era una época en la que nos sentíamos victoriosos. El país estaba creciendo. Todos tenían trabajos y una actitud que decía «queremos las cosas y las queremos ahora». La conveniencia se convirtió en nuestro mantra. Podías estar en la lavandería, ver una máquina expendedora de golosinas, meterle una moneda y tenerlo de inmediato. Es algo que desde entonces nos encanta. Fue a partir de esa mentalidad que Dick McDonald creó la comida rápida", afirmó.

Según el realizador, "Hambre de poder" también refleja "otro tipo de capitalismo". "Está el capitalismo de las ideas, donde la mejor idea es la más exitosa si le imprimís trabajo. Se trata sólo de hacer dinero a través del esfuerzo", explicó. "Pero al final de la película vemos otro lado de esa moneda, donde no importa si se trata de una idea propia o no. Lo que importa en esa versión del capitalismo es que te alíes con banqueros y gente de finanzas. Ese es otro tipo de capitalismo. En cierta manera, mientras el deseo de los McDonald y de Ray era hacer dinero por igual, lo llevaron al extremo, como si le hubieran inyectado esteroides a la fórmula. Ray tenía una visión aún mayor y más ambiciosa. No sé qué hubiera pasado si los hermanos nunca lo hubieran metido en la ecuación. Tal vez se trataría de una empresa muy modesta de hamburguesas", concluyó.

Un actor que se pone la película al hombro

Michael Keaton fue elegido para protagonizar "Hambre de poder" poco tiempo después de su papel en la premiada "Birdman", la película de Alejandro González Iñárritu. "Como en «Birdman», Michael fue alguien que nos ayudó mucho a cargar el peso de la película. Traía la energía que deseábamos para el personaje", contó el director John Lee Hancock. "En «Birdman» se nota que le pusieron el peso encima y le dijeron: «Esta película irá en la dirección que vos la llevés». Siento que algo similar pasó con Michael en esta película. Su energía fue una parte importante de cómo trabajamos, incluso como equipo de producción detrás de cámara", recalcó.


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