Escenario
Martes 28 de Febrero de 2017

Fito fue ovacionado y Las Pelotas ratificó su gran presente en el cierre dell Cosquín Rock

La última jornada de Cosquín Rock 2017 cerró el círculo de celebración de 50 años de rock nacional.

Era el último día y unas horas antes de que abran las puertas del predio y la marea de humanos asalte colectivamente el lugar, la tormenta invadió el cielo cordobés. Peligraba la realización del festival, sin embargo, y como casi siempre sucede, de un momento al otro la atmósfera hizo stop, y miles de gotas pasaron a ser nada. El cielo se abrió, atravesaron el día los primeros rayos de sol y todo ocurrió como debía ser.

Llegabas y Carl Palmer derramaba sofisticación en un escenario con pocos observadores. Escuchas había miles, porque alejándote un poco podías ver que mucha gente estaba sentada cómoda a metros largos del escenario, escuchando atentamente. Pero a simple vista, parecía tocar para nadie.

Del otro lado, donde se celebraban los 50 años del rock, Ricardo Soulé comenzaba a convocar a los primeros asistentes del escenario temático que iba mostrando ser el día que más oyentes atraía. "Ritmo y Blues con armónica" la rompe. Comienza un entusiasmo que se va a extender en toda la jornada. Celeste Carballo precisa, fina, contundente, parece sorprendida por la respuesta de los presentes y en el segundo tema comienza un juego de ida y vuelta con el público que responde sin dudar. La sigue Willy Quiroga que parece no cargar con los 74 años que acusa, cantando y sosteniendo un clima de festividad absoluta. "Loco hacela callar", y antes, "A nadie le interesa si quedas atrás (Total que)" aseguran a los visitantes que observaban a Rolo de La Berisso –banda que cerró el festival- pasearse por todos lados: de la carpa de Pericos a la de Juanse.

Y en la casita del Blues, Jimmy Rip –ex músico de Mick Jagger- te golpeaba el alma. Bien pegado, Zeta Bosio y Fernando Montemurro presentaban Shoot the Radio, una propuesta fresca y novedosa para la escena argentina. Zeta en su camarín, relajado y sorprendido por el festival nos cuenta que no hay una renovación absoluta del rock nacional, y celebra que Cosquín se abra a otros conceptos. "No es fácil hacer un festival así; fui a muchos en Europa, y este es el más parecido a esos conceptos. Cada vez más, por la producción, que la rema y sostiene esto hace 17 años". En el mismo espacio unas horas antes Anticasper, una banda que creció sin la existencia Soda Stereo en el aire, mueve el techo de chapa del ex hangar devenido en el foco efervescente de las bandas incipientes de la escena nacional. Hermoso show.

En la carpa siguiente dos pibes le piden una foto a Georgina Barbarrosa, y esa curiosidad me hace descubrir a Weste. Dos chicas vestidas con ropaje hindú/gitano: la frontwoman toca la flauta traversa, zumba un idioma que no es español, mira fijo a la gente, y fundamentalmente canta muy bien. Acompañada por guitarra y sintes minimalistas, hipnotiza a cualquiera que esté dispuesto a escuchar.


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Y ahora qué pasa?

Los Violadores arrancan quince minutos antes de lo previsto. No anda el micrófono de Piltrafa, Stuka se escucha despacio, Gramática demuele la batería y el Polaco camina el escenario golpeando el bajo que no encuentra le sentido entre tanto caos. Pero todo se va a acomodar. Cuando "nada ni nadie" suena Stuka deja de llenar solo todos los espacios, Pil camina por la pasarela y enfrenta la inmensidad de las sierras. En "Violadores de la ley" todo está en su lugar. Demoledor, "Mercado Indio" es tremendo y "Represión" despierta el primer revoleo de tierra del escenario mayor

No faltaba mucho para el concierto de Fito Páez, y como se esperaba, desborda de gente. Y Fito se expresa contundente: la primera trilogía es "El chico de la tapa", "A las piedras de Belén" y "Gente sin swing". Páez no está de paso por las montañas. Nos está hablando. El show conmueve, cala hondo, penetra, emociona, caen lágrimas... Rodolfo es parte del todo, pero también es suma de las partes. De todas aquellas que nombra en sus canciones (Nebbia, García, Spinetta) y que supo leer, reinterpretar, y brillar en emociones. La gente lo quiere, y él ama las canciones. No sé si pudo haber sido más lindo. No creo que quede atrapado aquí. Fito no vuelve enloquecido buscando su querer, arriesga siempre un escenario más, aún rompiendo prejuicios cantando con invitados como Rolo de la Berisso, que junto a Juanse hacen "Cowboy" de los Ratones Paranoicos. Generoso Páez con el mundo Cosquín. Hermoso, conmovedor. "Somos los hombres más felices del mundo" escuchó que dice una persona a mi lado y comienza a tocar "Ciudad de pobres corazones".

Las Pelotas alimentan su espíritu en camarines con acústicas y percusiones cantando, arengando, motivándose. Una peña interna que pasó de costumbre a ritual. Y sirve de concentración. Juegan de local, y siempre reafirman que sus apuestas musicales de los últimos discos abren el juego para que se sumen a los viejos seguidores, los nuevos escuchas. Los que estaban no se van, lo que vienen se quedan. "Hasta el fondo del río" abriga la primera brisa fresca de la montaña, y rejuvenece la primitiva idea de que en un festival hay que tocar sólo hits. Está bien, "Bombachitas rosas" se celebra, se canta con el alma. Pero ¿quién puede negar que "Victimas del cielo" no se quede silbando en la memoria de Cosquín Rock 2017? Los Pericos Juanchi Baileron (guitarra) y Marcelo Blanco (percusión) fueron sus invitados.

David Lebón y Pedro Aznar cumplen todas las expectativas de los que se quedaron en ese sector. La Berisso encandila a los pibes y pibas que los siguen fielmente, y así se cierra una de las mejores ediciones de la historia de Cosquín Rock.


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La Beriso cerró el festival.
La Beriso cerró el festival.

APUNTES:

Ají Cosquín: desde tatuajes y peluquería, hasta parrilla gourmet, sándwiches de vegetales y arroz yamaní. Todo lo que buscabas en materia gastronómica se encontraba en Ají, el espacio estrenado en Cosquín Rock donde la elección para comer y beber tenía opciones variadas.

Circo Beat: un acierto importante fue las dos carpas de circo con propuestas artísticas variadas nucleadas con dos números centrales que se repitieron todos los días –variando las listas de temas- y permitieron que ver a Los Pericos y Juanse no sea una exclusiva elección limitada por días y horarios.

Random: no hubo un lugar ni un día en el cual alguna de las bandas que tocaban hagan algo referido a Charly. En el escenario Carlos Tortola, Tamadre el primer día interpretó Los Dinosaurios. Los Pericos el segundo día jugaron con Yendo de la cama al Living; Fito siempre citándolo, en el espacio temático donde también tuvo lugar el homenaje al Negro García López con los chilenos Toño y Kiuge, Lebón y Aznar con canciones de Serú y etc etc etc. Fue moneda corriente su nombre y sus melodías en varias bandas, y en él entre telón de la prensa en más de una ocasión se escuchó la consulta ¿escuchaste Random?



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