Escenario
Viernes 11 de Agosto de 2017

"Evita, un puente de amor" entre generaciones, desde el tango hasta el rock

La obra inspirada en una de las figuras emblemáticas de la historia argentina regresa a escena, hoy y mañana, en una nueva versión.

Los extremos se encuentran en "Evita, un puente de amor". Dos generaciones, el tango y el rock; el teatro y la plástica, el mito y la historia, coinciden en esta obra que se presenta hoy y mañana, a las 21, en el teatro Empleados de Comercio (Corrientes 450). A treinta años de su estreno, la pieza de Miguel Jubany y Domingo Federico, vuelve en su "versión definitiva", con una nueva puesta en escena, la música en vivo de la banda de Pablo Jubany, Daniel Querol en los relatos y los cantantes Mirna Manassero y Javier Migled, todos reunidos para evocar con mirada abarcadora a una de las figuras emblemáticas de la historia argentina.

Miguel Jubany y Pablo Jubany no sólo comparten apellido. También la música fue el canal que unió a padre e hijo, uno desde el tango y otro desde el rock, dos universos que, según contaron, parecían incompatibles en la historia familiar. Jubany padre lleva el tango en los genes, una herencia que su hijo rockero ahora explora en la musicalización de "Evita", a la que aporta su reconocida experiencia en la escena rosarina.

"La música da muchas posibilidades y la partitura tiene la cualidad que hace que se pueda interpretar", contó Pablo sobre su aporte a este trabajo que crearon su padre y Federico en el cual ejerce la dirección musical. "Ya de por sí tenía una cualidad medio vanguardista en su concepción, no sólo formal sino también tímbrica, porque el ensamble original con el cual Federico tocaba tenía batería y sintetizadores. Nosotros lo que hicimos fue trasladar eso a las posibilidades tímbricas que ya tiene la banda en la cual tenemos batería, guitarra eléctrica, bajo eléctrico y piano", explicó.

Luego de aclarar que esta "es una obra política, pero no partidaria", padre e hijo, separados por cuatro décadas, dijeron qué significa para cada uno la figura histórica de Eva y cómo cambió con el tiempo. "Yo tengo muy presente el recuerdo de la década del 90. Me acuerdo que la visión del fenómeno del peronismo en general, era, cuando menos, más escéptica por parte de la gente. El peronismo siempre fue un movimiento grande, pero había cierto escepticismo sobre todo en los jóvenes. Creo que los años que pasaron dieron otra mirada, sin ponernos muy específicos. Y me parece que la mirada que se tiene sobre el peronismo, la figura de Perón y de Eva, hizo sobre todo que la gente joven lo vea de otra manera", dijo Pablo.

Para Miguel la obra "es muy respetuosa, expresa un peronismo emocional y por momentos es casi una ceremonia", y priorizó el hecho artístico sobre el partidario al afirmar que "no agrede ni va a molestar a nadie", afirmó. "Es como si yo entrara a un templo que no es el de mi religión, que igual me impacta", dijo para despejar dudas de que todos pueden disfrutar de esta pieza.

Una analogía del orden de la liturgia también se podría establecer en la forma en que padre e hijo ingresaron en los universos musicales de cada uno y que terminó enriqueciéndolos. "A mí me gusta toda la música. En mi casa tengo discos de jazz, de música brasileña, de fado, y con él (por Pablo) aprendí a escuchar algo que al principio rechazaba, que era el pop inglés, por ejemplo, que tiene tanto de jazz. O sea que fuimos coexistiendo", dijo Miguel, letrista e historiador del tango. "Fue un enriquecimiento mutuo. A los cantautores franceses los descubrimos casi juntos porque yo escuchaba Jacques Brel o Georges Brassens, pero eso quizás le permitió a él después acceder a David Bowie", completó.

Pablo, una de las figuras destacadas de la escena rockera local, aseguró que casi no había posibilidades de que se decantara por ese género. "Me llegó antes el tango que el rock. Si bien generacionalmente tengo más que ver con el rock, mi situación era muy particular. Yo no tenía hermanos mayores y mis padres me tuvieron de grandes. Por lo tanto no había nada de rock en mi casa. No había manera de que yo conecte con eso de ninguna forma", contó y añadió: "Yo descubrí el rock a través de la película «Laberinto» y de Bowie. Yo descubro a Bowie, no al rock. Pero antes escuchaba a Piazzolla o a Omar Torres, que laburaba con él (por Miguel). No podía rechazar el tango porque era parte de mi vida". Y hoy los extremos se encontrarán, unidos por la misma pasión: la música.

director. Daniel Querol.

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