Escenario
Jueves 14 de Septiembre de 2017

"Estamos acostumbrados a que el rock pregone el reviente y no la familia"

Piti Fernández, líder de Las Pastillas del Abuelo, presenta hoy en el Astengo su primer disco solista "Conmigo mismo", en un guiño a su árbol genealógico.

Quizá Piti Fernández nunca imaginó que un abuelo lo marcaría tanto en su vida. No sólo su carrera artística se lanzó como voz líder y compositor de la banda Las Pastillas del Abuelo, sino que ahora, en su primer trabajo discográfico como solista su abuelo Francisco es su musa inspiradora. "Conmigo mismo", el disco que presenta esta noche, a las 21.30, en Auditorio Fundación Astengo (Mitre 754), está inspirado en un librito de poemas que alguna vez tuvo una edición casera, que fue tan pequeña como intimista. Tan intimista como para llegarle al corazón a Piti y que se conviertan en canciones que muy pronto quizá sean coreadas en estadios.

—¿Todo se originó por un libro que hizo tu abuelo?

—Mi abuelo tenía berretines de artista y de escritor, pero en realidad estaba más vinculado a los fierros, laburaba recargando baterías, tenía mucho ácido en las manos, vendía chatarras, tenía muchos clientes. Un día mi mi viejo y las tres hijas de mi abuelo, entre las que estaba mi vieja, le regalaron editarle estos poemas que tenía escritos de forma amateur. Y le editaron nomás 50 libritos de papel, blancos con letras rojas. Yo tengo una copia y cada cliente de aquel momento también tiene la suya. Pero hay una edición especial de tres copias nomás, que era una para cada una de sus hijas, que era de cuero con letras doradas, y éste es el símil que quisimos sacar para la tapa del disco (ver aparte).

—¿El tema "El ángel y el hada" está dedicado a quienes te guían desde el cielo?

—No, es para mi hermano Juan Pablo y mi hermana Gabriela, y los dos están vivos y conmigo. Mi hermano es mi ángel de la guarda, que está en el proyecto conmigo y mi hada madrina es mi hermana, incluso mi hermana es hermana y madrina, y mi primo, como digo en "Pelotazo y cicatriz" cuando canto "ahijado, primo y amigo" es porque mi primo además de ser mi amigo es mi padrino. Yo lo dudaba porque él tenía siete años cuando quiso él ser mi padrino, y de ahí el estribillo.

—¿Por qué lado sensible te entró esto de hacer un disco a tu familia y tocarlo junto a ellos?

—Claro, toco con mis sobrinos, los hijos de mi hermano, ellos tienen su banda La Huella Rebelde y estamos todos haciendo estas canciones para el álbum familiar. Todo salió cantando. La primera premisa se dio cuando un co-compositor mío, Alberto (Beto) Sueiro, les regala a mis viejos una canción para cada uno en su cumpleaños número 70. Esas canciones son muy lindas: "Los sueños responden" y "Pequeño gran orador", pero de repente quedan afuera de Pastillas del Abuelo.

—¿Por qué motivo?

—Porque ya había dos canciones para mis viejos en Pastillas del Abuelo y era un poco redundante, no iban a ver la luz nunca. Pero como yo tenía desde hace mucho "El ángel y el hada" y "La isla de Gulliver", que es una canción sobre los cuentos que contaba mi abuelo en el que los personajes son los integrantes de mi familia, entonces ya empezó a decantar la obra conceptual. Había cuatro canciones de la familia, lo convoqué a mi primo, fuimos a buscar el libro de mi abuelo, aparecieron cuatro poemas suyos, había composiciones de mis sobrinos dedicadas a mí, otras que hizo mi primo, una cosa fue llevando a la otra y decantó solito.

—El país atraviesa una grieta social y política y tu disco le habla a la familia y los afectos. ¿Buscaste ese perfil deliberadamente?

—Es verdad, no estamos muy acostumbrados a que las bandas de rock pregonen tanto la familia, sino el reviente y otras cosas. Aunque Spinetta le cantaba siempre a cosas luminosas y hoy por hoy El Bordo también tiene letras luminosas y seguramente muchas bandas más. Pero no sé si específicamente está dedicado a la familia, lo importante es darle bola al árbol genealógico, porque uno a veces se esfuerza por no repetir la historia de los padres y a través de la energía que el árbol genealógico emplea para que uno pertenezca a él, hace que tal vez repitamos la historia de algún bisabuelo o algún abuelo que ni siquiera llegamos a conocer, pero quizá se llamaba igual. Esas cosas pasan y mucho. Quizá eran personas que sufrían el mismo padecimiento o tenían la misma virtud que tiene uno.

—Más allá de tu debut en solitario, Las Pastillas del Abuelo también son como tu familia.

—Sí, por eso también a ellos les dedico este disco (N de la R: se refiere a la sección de agradecimientos en donde entre las dedicatorias a sus seres queridos escribe "a LPDA mi segunda familia"). Pensá que a veces estoy más tiempo con ellos que con mi propia familia.

—¿Este proyecto convivirá con Las Pastillas o tenés la idea de lanzar tu carrera lejos de la banda?

—No, esto es abrir el fuego, me siento con energía para hacerlo y para mantener el paralelismo entre futuros trabajos de Pastillas del Abuelo y futuros trabajos "conmigo mismo" (risas). Sí, estoy a full. Esto excede el marco de Pastillas, es mi árbol genealógico y es como un capricho muy personal. Y te digo que tengo más caprichos así, que exceden a la órbita de Pastillas del Abuelo, pero desde ya que pueden convivir muy bien.

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