Cine | Bafici
Sábado 22 de Abril de 2017

"En cine hay que experimentar"

Nanni Moretti, la figura del festival porteño, prefirió no hablar de política y recomendó formar "un espíritu crítico" en el séptimo arte.

"Hacer, hacer, hacer": eso es lo que recomendó Nanni Moretti a los jóvenes cineastas que lo escuchaban como a un gurú en el marco de la charla abierta que el célebre director italiano mantuvo con el público del festival Bafici en Buenos Aires, ante el cual confesó que el victimismo le parece "una cosa insoportable".

   "Hay que rodearse de gente que tenga ganas de trabajar en cine, no hacer todo solo, no aislarse y autocelebrarse. Hacer, hacer y hacer", señaló el director, actor, productor y guionista de películas como "Caro diario" -que le valió la Palma de Oro al mejor director en 1994-, y "La habitación del hijo" -por la que alzó la Palma de Oro a la mejor película en 2001-, ante el atento auditorio del Bafici, el festival de cine independiente más importante de América Latina.

   "Y no victimizarse, enojarse con la industria con mayúscula, con el sistema con mayúscula, sentirse incomprendido. El victimismo es una cosa insoportable", añadió.

   "Hagan preguntas, no den conferencias", había advertido un serio Moretti a su público, conformado sobre todo por jóvenes admiradores, muchos de ellos estudiantes de cine. No sólo era la primera vez que Moretti visitaba el Bafici -que le dedicó una amplia retrospectiva en 1999 y otra ahora, integrada por todos sus títulos-, sino que esta fue la primera visita que hizo a la Argentina.

 El autor de una obra cinematográfica atravesada por la política -con películas como "Aprile", en la que hace un cruce entre su propia paternidad y las elecciones de 1998 en las que ganó la izquierda en Italia (y de la que forma parte su célebre musical del "pastelero trotskista), o "El Caimán", un cáustico retrato del ex primer ministro italiano, Silvio Berlusconi-, eludió hablar de política.

   Al ser preguntado por una persona del público qué significaba ser comunista hoy, respondió lacónico: "Hay periodistas italianos presentes, no puedo responder a eso ahora".

   De lo que sí estuvo dispuesto a hablar fue de cine, aunque confesó que le gusta cada vez más su trabajo, pero menos tener que explicarlo. "Puedo explicar el cómo, pero me cuesta explicar el porqué", sintetizó. "Simplemente porque no lo sé".

   "En el set soy muy, muy, muy exigente", aseguró. "Sé, por ejemplo, el tipo de actuación que no me gusta: aquellas performances en las que el actor se anula en la interpretación del personaje y que sin embargo le gustan tanto a la crítica y el público. Esas actuaciones en las que se mete tanto en el papel que desaparece como persona", dijo el cineasta.

      Como cineasta es exigente con sus colegas. "A veces pienso que hay directores que se conforman con tener un tema fuerte, un argumento importante, pero que pierden el interés por hacer una buena película", señaló Moretti. "Es como si chantajearan al espectador. La gente no tiene que ver su película porque es una «película importante». No estoy de acuerdo con la idea de que una película puede cambiar la cabeza de un espectador", apuntó.

   No sólo la cabeza de un espectador; tampoco el mundo, según aseguró el director, cuya obra está atravesada por el humor, la ironía y el psicoanálisis. "Nunca pensé que el cine pudiera o tuviera que cambiar el mundo. Pero pensaba y sigo pensando que puede continuar trabajando dentro del espectador. A mí como espectador me gustan las películas que siguen dentro de mí incluso días después de verlas", afirmó.

   "Mi consejo es formar un espíritu crítico propio. Para el que empieza no es tan importante saber lo que quiere, sino lo que no quiere: lo que no quiere de un actor, de un director de fotografía, de un escenógrafo, de un vestuarista", apuntó quien es considerado una de las figuras más importantes de la cinematografía italiana actual junto a directores como Paolo Sorrentino.

   Moretti, que cuenta con seguidores de su cine en Argentina, concluyó: "Hay que ver muchas películas, incluso películas malas, leer buena narrativa -libros malos no, son inútiles-, trabajar como asistente de dirección, ir a una escuela de cine, experimentar solo, equivocarse".

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