Escenario
Domingo 17 de Septiembre de 2017

"El terror es uno de mis grandes amores", reveló el director argentino de "It"

Andrés Muschietti habló con Escenario sobre el filme y su historia en Hollywood. Se estrena el jueves.

Gracias a los 217 millones de dólares que lleva recaudado en todo el mundo con "It", su primera película para un gran estudio, el porteño Andrés Muschietti, se ha convertido en el director que más buscan hoy los productores de Hollywood.

Egresado de la FUC en Buenos Aires, Muschietti se ganó la vida dibujando storyboards durante varios años, y asi fue como llegó al mundo de la publicidad. Pronto comenzó a dirigir propagandas, y cuando una productora española le propuso irse a trabajar a España, aceptó gustoso. Así llegó a Barcelona, en donde después de unos años se independizó y se puso su propia empresa. Pero fue un cortometraje, "Mamá", el que llegó a las manos de Guillermo del Toro, quien le propuso producir una versión para largometraje. El filme, protagonizado por una aún no muy conocida Jessica Chastain, también obtuvo el primer lugar en la taquilla norteamericana, por lo que durante los años que pasaron desde su estreno en 2013 el realizador argentino estuvo vinculado a muchas superproducciones de las que terminó bajándose, entre ellas "La momia", el gran fracaso de Tom Cruise.

Ahora, "It" lo instaló en la mismísima cumbre de la Meca. La película recaudó 123 millones de dólares en su fin de semana de estreno en los Estados Unidos, cifra lejana a las predicciones más atrevidas. Además, tiene un elenco de actores desconocidos y costó apenas 35 millones de dólares, un monto considerable para una película de terror moderna pero minúsculo si se lo compara con las megaproducciones de superhéroes, que suelen costar más de 100 millones de dólares e incluso superar los 250 millones.

—¿Qué te atrajo de "It"?

—La conexión emocional. Yo leí el libro de Stephen King cuando tenía 14 años y me impactó mucho. Era una historia con la que me identifiqué. Me conecté con los personajes porque parte de sus experiencias tenían que ver con lo que me pasaba a mí a esa edad. Son temas universales pero King es muy específico con respecto a lo que uno atraviesa a esa edad, como tener que lidiar con que te tomen de punto, pero también con cosas hermosas como el amor, la amistad y el pertenecer a un grupo. Son cosas que están muy presentes cuando tenés 13 o 14 años y estás haciendo la transición de dejar de ser un chico para convertirte en un adolescente. Es un período de mucha incertidumbre. Y encontrar todas esas cosas en un libro para mí fue maravilloso. Por eso me gustó tanto "It", y además estaba el elemento de terror que también me fascinó porque crecí mirando películas de miedo desde que tenía 6 o 7 años. Era una adicción para mí.

—¿Cuan complejo fue condensar un libro de 1200 páginas en una película de dos horas?

—No fue fácil pero había una manera de resolverlo que era siguiendo los eventos fundamentales de la historia. Una vez que los identificaste es mucho más fácil saber qué es lo más importante que hay que incluir. Lógicamente, Stephen King siempre te cuenta más sobre los personajes que lo que uno necesita en una película, por lo que simplemente hubo que decidir que era lo más importante y no distraerse.

—¿Cuál fue la participación de Stephen King en la película?

—Ninguna. El no quiso interferir en la realización de la película. Aprobó una de las primeras versiones del guión antes que yo llegara y después de que yo me involucré no hubo ningún contacto con él hasta que la película estuvo terminada. La mandamos a Florida para que la viese en un cine y recién entonces nos pusimos a hablar. Fue emocionante porque le envié una carta escrita de puño y letra en la que le dije todo lo que lo admiro, pidiéndole que me perdonara por todas las libertades creativas que me había tomado. Me respondió por correo electrónico diciendo que la película le había parecido brillante, y que estaba perdonado para toda la vida.

—Vos parecés ser muy calmo. ¿Hace falta esa tranquilidad para llevar adelante proyectos como este?

—Mirá, en mi interior es distinto. Cuando estás en el medio del tute, hay cosas que te ponen de los nervios, y te estresan mucho. Sobre todo las limitaciones en una producción, de presupuesto, de tener que filmar en una cantidad de días, te hacen apretar, apretar y apretar. Eso es estresante porque tenés que cotejar la visión que tenés con las condiciones en las que hay que trabajar, y tenés que sacrificar. Después está el asunto de trabajar con niños, que tienen horas limitadas, entonces siempre se los llevan y terminás corriendo como un loco. Pero a mí me funciona, ¡qué sé yo! Me gusta estar en un set y ver que el equipo entusiasmado.

—¿Pensás que algún día vas a hacer algo que no tenga nada de fantástico?

—Sí, sin duda. Sí. De hecho, las películas que hice son historias que funcionan muy bien desde el punto de vista humano y desde el drama de personajes más allá de los elementos fantásticos. Y para mí el elemento emocional es esencial, cualquier historia me importa, no importa de qué género. El terror es uno de mis grandes amores, pero me provocan un montón de otras cosas, la comedia me gusta mucho, hace 15 años me la pasaba haciendo propagandas y todas las que hacía eran de humor. Cuando escribía cuentos la mitad eran de terror y la mitad de comedia. De hecho, "It" tiene mucho humor.

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El argentino Andrés Muschietti.
El argentino Andrés Muschietti.

—La gente piensa que apareciste de la noche a la mañana, pero tenés una trayectoria de años...

—Sí, también Guillermo del Toro confió en mí para "Mamá" no sólo por el corto sino por el camino que ya tenía recorrido, sabía que yo me podía desenvolver en una producción.

—Tu caso es parecido al de Federico Alvarez en Uruguay, que subió un corto a YouTube y lo llamó Sam Raimi para llevarlo a Hollywood.

—Exacto. El tenía una carrera y una casa de posproducción y yo creo que está más allá del país donde estás, que es algo que tiene que ver con dos cosas, primero con las ganas que tenés de hacer una película y después también con el entrenamiento que tenés. Porque tanto Fede como yo veníamos de un entrenamiento muy importante. Quince años de publicidad te dan una confianza muy importante en un set.

—Además de alegrarte de cómo te fue con "It", ¿te aliviás de haberte bajado de "La momia"?

—Sí. Pero la única razón por la que me alegro es porque no me hubieran dejado hacer la película que yo quería. Y hubiera estado todo bien, hubiera sido una linda peli. Cuando yo acepté el proyecto entendí que no iba a ser una película de terror porque ningún estudio se iba a gastar 150 millones en un proyecto así. Para mí era una película de acción, pero quería que cuando vieran la momia todos se cagaran de miedo, que fuese un monstruo tremendamente terrorífico. Cuando cambió la cabeza de Universal me empezaron a decir cosas como "no queremos asustar a la gente". Entonces en el diseño no cabía un monstruo, sino que tenía que ser un villano carismático, alguien que después de 4 películas lo pudieran juntar con el resto de los monstruos, todo buena onda, para que pelearan contra un enemigo en común. Bueno, ese era el concepto de hace dos años. Después realmente no seguí...

—¿Cómo fue que te metiste en el mundo del cine?

—Crecí en Buenos Aires en una familia de clase media a la que le gustaba el arte en general, pero particularmente el cine. No es casual que mi hermana Bárbara sea hoy mi productora. Recuerdo que cuando tenía 4 años, en 1978, me llevaron a un autocine para ver "Encuentros cercanos del tercer tipo", y ese fue mi primer encuentro con la magia del cine, algo que desde entonces me fascinó. Además, desde que era chico mis padres se dieron cuenta que me gustaban las películas de terror.

—¿Es cierto que fuiste asistente de producción en "Evita"?

—Es algo que le debo a Bárbara, que era la coordinadora de producción en esa película. Ella se involucró en la producción de "Evita" en 1995 cuando yo era muy joven, debía tener 20 o 21 años. Estaba lleno de ideas y de energía pero no estaba preparado para una gran producción. Me había visto todas las películas de Alan Parker por lo que trabajar para él fue una experiencia sobrecogedora. Casi no vi a Madonna, pero mi hermana sí, y después que la película se terminó trabajó para ella durante un tiempo como asistente personal en Los Angeles.

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