Escenario
Martes 08 de Agosto de 2017

"El shock mayor lo tuve a los 30, cuando debí aceptar la madurez"

Hoy cumple 80 años el gran Dustin Hoffman, que sigue activo como pocos de su edad, le hizo prometer a su esposa que no lo sorprenderían con una "ruidosa fiesta sorpresa".

Dustin Hoffman tenía sólo 30 años cuando el papel del tímido Benjamin Braddock lo dio a conocer en todo el mundo. Hoy, el actor ganador de dos Oscar cumple 80, mientras "El graduado", la película que lo catapultó a la fama, celebra también medio siglo de vida. A pesar de las ocho décadas sobre sus hombre, Hoffman confiesa: "El l shock mayor lo tuve a los 30, cuando debí aceptar la madurez". Nacido en Los Angeles el 8 de agosto de 1937 de una familia de origen judío rumano, el pequeño Dustin, hijo único, respiró desde siempre el ambiente del arte por el trabajo de su madre como pianista de jazz y las experiencias de su padre como escenógrafo en los estudios Columbia.

"Conseguir el papel de «El graduado» fue un extraño accidente", suele recordar Dustin. "De repente, me convertí en estrella". Y así fue. El actor se había curtido sobre los escenarios teatrales y en los rodajes de series y películas para la televisión. Sin embargo, su gran oportunidad no parecía llegar. Mike Nichols, el director del filme que le catapultó a la fama, le vio representando un pequeño papel en una obra teatral y le ofreció el personaje de Braddock, El filme resultó ser un gran éxito y Dustin Hoffman, convertido así en un icono generacional, consiguió su primera nominación al Oscar. Inolvidable es la escena en la que Dustin se queda solo en la habitación con una conocida de sus padres sedienta de sexo, interpretada por Anne Bancroft. "Señora Robinson, está intentando seducirme, ¿verdad?", balbucea el joven e inexperto universitario.

Medio siglo -dice la agencia DPA- después Hoffman sigue apareciendo antes las cámaras y recientemente desfiló por la alfombra roja del Festival de Cannes para presentar la producción "The Meyerowitz Stories" de Netflix. En la tragicomedia de Noah Baumbach brilló al dar vida al malhumorado jefe de una familia de artistas destruida con duras peleas de hijos y nietos. La vida privada del actor parece armónica. En 50 años rodó 84 películas, dos Oscar, una dirección y tal variedad de papeles que lo transformaron en el actor completo y admirado que recogió la herencia histriónica de Jack Lemmon y rivalizó de por vida, en un duelo de "pequeñitos", con Al Pacino. Perdió los roles de Mike Corleone y de Shylock, pero obtuvo el del inolvidable Rizzo ("Cowboys de medianche") y el desesperado Raymond, el hermano autista de Tom Cruise ("Rain Man").

Sin fiesta sorpresa

Dustin reflexionó previo a cumplir los 80. "Hoy es distinto, pero le hice prometerme a mi mujer que al entrar a casa no me iba a encontrar con una ruidosa fiesta sorpresa: por un lado tendría miedo de conmoverme y por otro nunca amé el caos y el ruido, somos una familia pequeña los Hoffman", agregó el consagrado actor.

En verdad su tribu no es tan reducida dado que su primer matrimonio con Ann Byrne le obsequió dos hijos, uno de ellos adoptivo, y del segundo, con la imprescindible Lisa Gottsegen tuvo otros cuatro. El próximo octubre celebrará junto a Lisa el 37 aniversario de su boda, estando "más enamorados que nunca", según aseguró ésta el pasado julio en declaraciones a la revista Closer. Dustin conoció a Lisa, de 62 años, cuando ella tenía sólo 10, a raíz de una amistad entre su abuela y la madre de él. Hoffman no se deja frenar por la edad. Con 74 años pasó al otro lado de la cámara para dirigir la cinta "Quartet", en la que tematizaba el hecho de envejecer, con numerosos guiños, a través de la historia de amistad y rivalidad de dos músicos de avanzada edad en una residencia de ancianos

"Muchas estrellas como John Wayne, Humphrey Bogart o Spencer Tracyhan han tenido un estilo propio, pero yo he intentado desaparecer como persona y sorprender al público", asegura el actor. Quizá ese sea su gran secreto y su inigualable estilo. Según Dustin Hoffman los directores de cine son una figura paterna. "Yo me peleé con mi padre desde que tuve uso de razón. Así que trabajar con los directores es como si estuvieras discutiendo todo el tiempo con tu propio padre".

Fama de difícil e inseguro

Hoffman siempre ha tenido fama de actor difícil, meticuloso, inseguro y, a veces, hasta desesperante, pero a cambio, en sus ya casi seis décadas de profesión, ha regalado al público interpretaciones inolvidables como las de "El graduado", "Los perros de paja", de Sam Peckinpah, y "Rain Man", entre otros tantos títulos. En la década de los 70 encadenó títulos como "Cowboy de medianoche", "Pequeño gran hombre", "Papillon", "Lenny" o "Todos los hombres del presidente". En 1979 consiguió su primera estatuilla al mejor actor por hacer de un padre divorciado en "Kramer contra Kramer". Un premio que volvió a obtener en 1988 por hacer de autista en "Rain Man", un filme que estuvo a punto de abandonar en pleno rodaje porque pensaba que estaba haciendo el peor trabajo de toda su carrera.

También dio vida a memorables dúos de actuación como en "Maratón de la muerte" (1976) con Laurence Olivier; "El jurado" (2003) con Gene Hackman; "Todos los hombres del presidente" (1976) con Robert Redford; hasta el irresistible "Escándalo en la Casa Blanca" (1997) con Robert de Niro, que pareció anticipatorio del caso de Monica Lewinsky y el entonces presidente Bill Clinton. Hoffman puede dar todo de un papel y luego encarar otro completamente contrario, con una secreta predilección por la comedia.

"Tengo unos demonios interiores que me hacen dudar y que me ha costado domar", reconoció hace años en una entrevista el veterano actor.

A sus 80 años sigue en primera plana. Los espectadores le acaban de ver en la serie de televisión "Los Medici: Señores de Florencia", además de protagoniza el filme "The Meyerowitz Stories".

Tres filmes para ver en TV

TCM celebrará los 80 años de Dustin Hoffman poniendo en el aire desde las 18.30, tres películas donde el actor es protagonista:"Cowboy de medianoche", que le valió una nominación al Oscar, "Rain Man", por la que consiguió su segunda estatuilla como mejor actor, y "Descubriendo nunca jamás", en la que encarna al productor teatral Charles Frohman.



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