Escenario
Lunes 20 de Marzo de 2017

El sexo en tono de comedia llega al cine con una impronta argentina

La actriz actúa en "El amor se hace", el filme español de Paco León que está en la cartelera local. Los "nuevos mundos" de una intérprete versatil

Ana Katz le da impronta argentina a "El amor se hace", el nuevo filme de Paco León, uno de los más atrevidos y transgresores directores de la televisión, el teatro y el cine en la España de la última década. La película coral, cuyo título original es "Kiki: El amor se hace" y que está en la cartelera rosarina, es una comedia sexual, en la que Katz no sólo es una de las protagonistas, sino que además comparte escena con el realizador, que también se pone el traje de actor.

El nuevo filme del andaluz, autor en cine de obras como "Carmina o revienta" y su continuación "Carmina y Amén", prueba en esta tercera incursión cinco historias de amor madrileñas que abordan curiosas filias sexuales, como la dacrifilia, la elifilia, la somnofilia y la harpaxofilia, por ejemplo, con las que tienen que convivir y tratar de ser muy felices.

León es un cineasta poco convencional, ya que surgió de la televisión, donde se convirtió en un comediante exitoso. Desde allí llegó al cine en plan familiar, ya que en sus anteriores filmes contó con la colaboración de su madre, la actriz Carmina Barrios, y su hermana, María León.

Incluso, incursionó en el music hall con "The Hole", el espectáculo que en la versión argentina encabezó Moria Casán.

Para Katz, actriz y directora prestigiosa también de obras en la que ella misma es protagonista, como "El juego de la silla", "Una novia errante" y "La amiga del parque", o ajenas, como "Lengua materna", "Por un tiempo" e "Hijos nuestros", esta experiencia española le abre las puertas a una industria del cine europeo que hasta ahora no estaba incluida en sus planes.

—Es la primera vez que trabajás en un filme no rioplatense.

—Había trabajado en un mediometraje francés, que de alguna forma fue mi primera experiencia europea, dirigido por Daniela Sabba, que ahora está preparando su primer largo. A Paco lo conozco hace bastante y me gustan muchos sus anteriores películas, bastante arriesgado. Un actor muy popular y muy inteligente, un combo bastante particular.

—¿Cómo surge la idea de este filme más o menos coral?

—Me escribió un mail para proponerme actuar y hacer de su pareja y de inmediato me pareció una gran propuesta, porque me encanta lo que hace y como actriz me significó trabajar en un tono distinto al que lo venía haciendo y también hacerlo con figuras españolas que me gustan mucho. Se pudo congeniar en medio de un año que venía medio complejo, porque yo tenía el estreno de "Mi amiga del parque". Para mí fue un regalo y ver que le va tan bien a la película me pone muy contenta.

—El hecho de trabajar así en un filme fragmentado donde los personajes de alguna forma se cruzan en un solo momento tiene su cuota de singular.

—Conocí al resto de los actores el primer día de rodaje, la escena de la fiesta nocturna y hubo muy buena onda, fue muy divertida. Lo de coral es un tema difícil de resolver, pero esa es una cuestión del director, en la que por suerte yo no tenía nada que ver. La brújula es el paso que te va marcando el director y tener en claro que cuenta tu historia dentro de la general, la de la pareja más standard, donde también se cuelan intrigas sexuales.

—Tu personaje es argentino, y se nota.

—En una escena de la terapia de pareja doy señales de que soy más creyente en las terapias porque soy argentina, Paco no quería que haga un personaje español ni que ande marcando que era argentina.

—¿Hay diferencias entre hacer cine acá o allá?

—En esta experiencia me sentí muy cómoda. El cine tiene un lenguaje que termina siendo común en un lado o en otro, incluso cuando me tocó trabajar en Francia, con otro lenguaje, hay algo que se comparte. Por ejemplo, el humor a mí me resulta un canal muy directo, para entender por dónde va todo. Y a pesar de que era una producción que iba de mediana a grande, eso no le quitó libertad en el proceso a Paco, porque había un voto de confianza grande.

—¿Tu personaje forma parte del episodio menos dramático?

—Vos sabés que es una remake de un filme noruego, pero justo la historia nuestra es la única escrita para esta película, y la intención es que este episodio haga pie en este tema de las filias para dar lugar al resto de las historias más enrevesadas.

—¿El hecho de ser directora de teatro y cine, además de actriz, te impone una autoexigencia?

—A la hora de actuar nunca me metí en un proyecto donde el director o directora no me produjo un encanto muy particular, y creo que ahí si hay una clave, al auto de quién te subís, por eso cuando actúo no aparece mi parte de directora. Me subo al caballo de quien lo hace, que maneje otro y ver lo que hace. Aprendí un montón de otros directores actuando. Tanto con León como con Daniel (Hendler, su marido) es una suerte tremenda. A uno de ellos lo tengo en casa, al otro no, pero si me eligieron creo que ahí está la posibilidad de conocer nuevos mundos.

Claudio D. Minghetti

Telam

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