Televisión | Anuario 2016
Sábado 24 de Diciembre de 2016

El rating sagrado copó la pantalla

"Moisés y los diez mandamientos" fue lo más visto y Tinelli tuvo el peor rating de la última década. La amenaza turca y el aluvión de Netflix.

Primero fue "Avenida Brasil", después "Las mil y una noches" y ahora "Moisés y los diez mandamientos".

   Primero la gente miraba mucho Tinelli, después lo empezó a ver menos, y ahora "ShowMatch" tuvo el peor promedio del ciclo de los últimos diez años.

   Primero Netflix era una plataforma digital de culto, después pasó a estar en miles y miles de hogares, hoy es moneda corriente, no es una rareza y para muchos es la única opción de ver calidad, cantidad y variedad de contenidos y estéticas.

   Para analizar la televisión argentina de 2016 hay que partir de todas estas variables. Es muy llano decir que la tira bíblica fue la más vista sin comprender qué sucedió en el mundo de las comunicaciones, pero puntualmente qué ocurrió con el televidente para que se ponga a ver una telenovela brasilera que, más allá de la lograda producción técnica, está doblada al castellano y no ofrece ningún espejo donde mirarse.

   El televidente consolidó en 2016 una fragmentación que ya venía manifestándose como tendencia tras el avance de on demand, las pantallas móviles, las descargas vía web, la tevé por streaming y esa posibilidad de ver online lo que uno quiere cuando quiere, vaya seducción.

   Los programadores de los canales líderes se cansaron de burlarse del telespectador. Jamás respetaron horarios de emisión, cambiaron los días a su antojo, levantaron del aire los programas porque no rendían las mediciones de audiencia esperadas, hacían desaparecer, a veces con muertes bizarras, a actores protagonistas porque "no medían en pantalla", y así hasta el infinito y más allá.

   Una suerte de destrato, lisa y llanamente, muy parecido a un despojo a los sentimientos del tipo que prende la tele y se engancha con una tira desde el entretenimiento pero también desde el afecto, desde la empatía, desde ese lugar de verse reflejado en el personaje que sale en la vieja y tan mentada caja boba, a veces más boba que nunca.

   Ese televidente, que se sintió ajeno a la fiesta que la tele proponía, recibió una tarjeta VIP de otro lugar: de Brasil en 2014, de Turquía en 2015, se coló por ahí España y hasta Corea ("Mirada de ángel", estrenada este año, es el ejemplo más concreto) y ahora, después del calefón, llegó la Biblia. Por eso no extraña tanto el rating de "Los milagros de Jesús" y "Moisés, los diez mandamientos".

   Para graficarlo mejor, el día que sirve como botón de muestra es el jueves 17 de noviembre. El canal de las pelotas tuvo su noche soñada. En el episodio de "Moisés y los diez mandamientos", el de la apertura del Mar Rojo y la huida del pueblo hebreo de Egipto, la tira bíblica midió 26, 8 puntos de rating y duplicó (sí, leyó bien) a la medición de "ShowMatch", que arañó 13,5 puntos, un número que le representó la peor medición de Tinelli en los últimos seis meses.

   Ese día, cuando Tinelli miró el rating sintió la misma sensación que Ramsés cuando vio sus manos manchadas de sangre. Ahí, el conductor de Bolívar se dio cuenta que la plaga había llegado definitivamente a la televisión argentina. Por eso el final de ciclo del lunes pasado lo vivió como una batalla ganada. Porque casi devolvió la gentileza de aquella noche negra del Mar Rojo (fue 26.5 contra 14.8) y para erradicar la profecía del fin de la era "pum para arriba" anunció día y mes de regreso: el lunes 15 de mayo de 2017.

  

El rugido necesario. Por suerte, la tevé de aire de 2016 no fue sólo Tinelli con sus bailes y Moisés con sus mandamientos. Es que además de eso, y de Mirtha y Susana que siguen estando con más de lo mismo y vuelven el año que viene para reincidir en una reincidencia tan cruel que hasta desafían las reglas gramaticales, este año también mostró tevé de la buena, de esa que da gusto ver, que deja lugar para la reflexión, que entretiene, que tiene una función social (¿no había sido inventada para eso la televisión?).

   Bueno, en esa línea estuvo "La leona", en formato telenovela pero con un claro mensaje a poner en valor la lucha de los oprimidos contra los poderosos; y "El marginal", con más riesgo estético y un abordaje real del infierno carcelario, incluso grabada con algunos ex presidiarios.

   "La leona" fue un rugido necesario no sólo por ese plus ideológico sino porque su emisión no estuvo supeditada a los vaivenes del rating. Casi como un guiño al aluvión de Netflix y el "boom" de las series online, la tira escrita impecablemente por Pablo Lago y Susana Cardozo salió al aire con los 116 capítulos ya grabados.

   O sea, si el chico lindo no rendía en el rating no lo podían sacar del aire ni matarlo por pisar una cáscara de banana. Y eso fue en beneficio del programa (no producto, programa) y, claro está, en plan de máximo respeto a ese televidente que tanto se lo había maltratado y ninguneado.

   "El marginal", consagrado como el programa del año tras ganar 12 estatuillas en los Premios Tato, sorprendió en la Televisión Pública. La ficción de Underground, creada por Sebastián Ortega y Adrián Caetano, ganó también el Gran Premio Internacional del Festival Series Manía de París y fue vendido a Netflix para que se vea en 60 países. Un ejemplo de que también se pueden exportar series de calidad y que Argentina deje de ser la máquina de importar culebrones turcos, como sucedió este año con "Esposa joven", "El secreto de Feriha", "Saras & Kumud" y "Amor prohibido". Hubo dos ficciones que sonrieron en los canales líderes: "Los ricos no piden permiso", en El Trece, que finaliza el lunes, y "Educando a Nina", en Telefe, que tuvo su cierre a todo trapo en noviembre con un Gran Rex colmado. Siempre a la sombra del rating sagrado, pero tuvieron su año de gloria.

   También fue bienvenido "Silencios de familia", otro unitario de Pol-ka, con buenos momentos de humor y logradas actuaciones de Julieta Díaz, Adrián Suar y Florencia Bertotti, aunque bajó el nivel en los capítulos finales. La sitcom "Loco por vos", versión argentina de "Mad About You", combinó escenas divertidas con fiascos, pero le sirvió para cerrar bien el año (el último capítulo se emitirá el 29 de diciembre) y confirmaron que habrá segunda temporada.

  El año del juicio. "Caso cerrado" llegó desde Miami, vía Televisa, para ocupar una franja débil de Telefe. Y fue otra oleada sagrada del rating para el canal de las pelotas, sin Biblia, pero con más calefón. Porque el envío bizarro conducido por Ana María Polo sacudió la pantalla chica. Tanto fue así que Mauricio D'Alessandro, evocando a "La corte", un formato similar emitido por América en 2002, lanzó "Imputados" en esa emisora. Y como si fuera poco, en horario nocturno, Telefe estrenó "Caso cerrado. Sin censura" para abordar todas las polémicas judiciales, preferentemente de temática sexual, que no podían tocarse por la tarde. En todos los programas, los problemas que se abordan son tan curiosos como poco creíbles, pero es parte del juego de los tres ciclos.

   "Debo decir" por América le trajo un poco de aire fresco al formato late night show de la mano de Luis Novaresio, ya instalado definitivamente en la pantalla porteña. Otro envío que aportó una cuota de espontaneidad desde los invitados fue "Morfi café", que siguió el envión de "Morfi, todos a la mesa", aunque Zaira Nara no tiene el oficio de Gerardo Rozín.

 En el rubro entretenimiento sumó la nueva dupla de "Como anillo al dedo", en su segunda temporada, de la mano de la pareja de Nicolás Vázquez y Gimena Accardi. Julián Weich volvió al ruedo con "El punto rojo" y también sorprendió en la conducción Clemente Cancela con "Desordenados", ambos por la TV Pública. Al igual que "Pasapalabra", con Iván de Pineda, todos invitaron a jugar desde casa, misión cumplida para este tipo de envíos de preguntas y respuestas.

   El 2016 puede mirarse como el principio del fin de la tele de aire, al menos con este modelo. O se reinventa o se la devora Netflix, Amazon y la saga de plataformas digitales a las que se puede acceder con un clic. Las ficciones tienen estrellas de acá pero compiten con las latas de allá. El encendido y el rating caen en picada y la foto de la familia mirando la tele a la hora de la cena es una imagen en sepia. La tevé del cambalache se convirtió este año en una plaga con "Moisés y los diez mandamientos". De fondo, se escucha: "Herida por un sable sin remache, ves llorar la Biblia junto al calefón". Como para pedir a gritos una señal de ajuste.

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