Escenario
Domingo 18 de Junio de 2017

El poder y su peor versión

Con texto y dirección del cineasta Gustavo Postiglione, se estrenó la puesta teatral de "El Presi"

La extrapolación de formatos no es una novedad y parece que una película que tiene como único escenario un automóvil tampoco. Ni la abismal diferencia entre un espectáculo frío como es el cine y otro caliente como lo es el teatro, ni eso de llamar a los objetos culturales con diminutivos. Ni siquiera la suposición popular acerca de que en los estratos más altos del poder se cuecen algo más que habas. En ese contexto se inscribe "El presi", una película del cineasta Gustavo Postiglione que quedó en stand by mientras mutaba en una obra de teatro con un guión político interesante, brillos de suspenso, una puesta en escena primitiva, asentada sobre la calidad de las actuaciones, por momentos anodina, con trazos de humor, que se estrenó el 6 de junio en el teatro La Morada y que se verá allí en julio y agosto.

Con resultados diversos, la adaptación de películas en obras teatrales ya ha echado mano de maestros como Ingmar Bergman, Giusseppe Tornatore, Mel Brooks y Jonathan Demme; y de otro gran director, David Cronenberg, es "Cosmópolis", un filme de 2012 en el que Robert Pattinson encarna a su personaje la mayoría del tiempo sentado en una limusine surcando las calles de Nueva York. En la película "El presi", el auto recorre Rosario, mientras que en la obra de teatro el ámbito dramático es el búnker del presidente de la Nación electo la noche anterior a su asunción.

Vicios privados. Avistada la adrenalina que emana el teatro por su performance in situ in time, en detrimento del cine, la obra presenta a un ajustado Jorge Ferrucci en el rol protagónico de un cándido presidente atrapado por las redes de poder. Juegan sus fichas en ese ajedrez los temibles guardaespaldas y jefe de seguridad de Ariel Hamoui y Juan Nemirovsky en muy buenas y duras composiciones, al igual que la amante y la asesora de imagen del mandatario interpretadas por una bellísima María Eugenia Ledesma y una inquietante María Celia Ferrero. Como siempre Juan Pablo Yévoli cumple y completa el elenco como un revulsivo operador político. Acompaña Paola Chávez.

A primera vista la obra trata sobre los entretelones del poder y de cómo los vicios privados no siempre se transforman en virtudes públicas, aunque a través de una mirada más profunda asoman las miserias y egoísmos de aquellos que utilizan los resortes de sus cargos para dirimir cuestiones personales, enriquecerse o simplemente acumular poder.

De todos modos, son esas pretensiones de un guión masticado y vuelto a masticar que se expresan en cuentagotas en una puesta en escena casi inexistente, con recursos lumínicos "de fluorescente" y un mapa escenográfico confuso.

Del otro lado. No es la primera experiencia del Postiglione cineasta en el teatro y se repite el modismo de llamar a esta obra como ya lo hizo con otras, con diminutivos: "El asadito" (que también se transformó en teatro como "Brisas heladas"), "La peli", "El cumple".

Una de las ganadoras del programa municipal Cosecha escénica, "El presi" es una apuesta de riesgo que el director de cine asume sin complejos. No por su explícita falta de formación teatral sino porque sabe poner el peso de la trama donde debe estar: allá, del otro lado del lente de una cámara o debajo de las luces del escenario. Mientras, un poder que nada sabe de los de a pie sigue haciendo maldades. Y muchas.

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