Escenario
Viernes 30 de Diciembre de 2016

"El mundo necesita mucha empatía y compasión"

El nuevo filme de mel gibson narra la historia de un héroe de guerra que salvó a 75 hombres sin tocar un arma.

El ganador del Oscar a mejor director, Mel Gibson, regresa al cine con su nueva película "Hasta el último hombre", en la que narra una extraordinaria historia que conjuga el heroísmo bélico, la pasión y la fe. El director de las icónicas películas "La Pasión de Cristo", "Apocalypto" y "Corazón Valiente", que le permitió llevarse un Oscar como mejor actor y director, regresa con un filme que narra la historia real de Desmond Doss (encarnado por el ex "Hombre Araña" Andrew Garfield), el soldado que logró salvar a 75 hombres durante la batalla más sangrienta de la Segunda Guerra Mundial, sin disparar ni sostener un solo rifle. Se trata del único soldado americano que combatió en el frente de batalla sin un arma, ya que creía que si bien la guerra estaba justificada, matar a otra persona no era un acto justo.

Como médico del ejército, evacuó sin ayuda alguna a soldados heridos tras líneas enemigas, mientras era disparado por francotiradores y herido por una granada, marcando así la historia. Doss fue además el primer objetor de conciencia reconocido con la Medalla de Honor del Congreso.

"Hay que estar bastante loco para enfrentarse a la carnicería que fue Okinawa sin portar un arma. Doss desafió cualquier expectativa sobre esa situación. Alguien me comentó que la Medalla de Honor del Congreso suele otorgarse a personas que toman una decisión impulsiva y hacen algo heroico. Una de las cosas que me sorprendió de Desmond fue que en Okinawa hizo cosas heroicas las 24 horas del día durante un mes entero. Llevó su heroísmo a un nivel pocas veces visto", dijo Gibson.

Protagonizada por Garfield y Vince Vaughn, la película -que se estrena en Rosario el jueves próximo- evidencia cómo la fe en Dios de este joven no cae a pesar de las burlas, los ataques, y aún cuando todo aquello en lo que el cree es cuestionado y ridiculizado.

"Desmond, mantiene sus convicciones y lo hace con un amor y una humildad impresionante. Su carácter es congruente en todo tiempo con su fe logrando ganarse el respeto y hasta la admiración de todos los que tuvieron el honor de conocerlo. Esa misma fe fue honrada por Dios y se evidencia al terminar la batalla de Okinawa", destacó el director.

El momento decisivo de la vida de Desmond Doss ocurrió durante la batalla por tomar el acantilado de Maeda, una cresta zigzagueante que impedía el paso de las divisiones 77ª y 596ª de la infantería en la primavera de 1945. Los soldados japoneses desesperados defendían tenazmente la zona, lanzando proyectiles de mortero, escondidos en cuevas muy profundas y disparando con intensidad desde sus nidos de ametralladora. Fue una auténtica carnicería para los soldados estadounidenses. Doss fue evacuando a sus compañeros uno a uno hasta ponerlos fuera de peligro. De no ser por él, el número de fallecidos hubiera sido aún mayor.

"Desde «Corazón valiente» hasta «Apocalypto», el estilo de Mel siempre ha sido hacer todo de un modo práctico y realista, por lo que logra que los personajes parezcan habitar el mismo mundo que los espectadores", destacó Lloyd Finnemore, supervisor de efectos especiales.

LA CAJA BOMBA. Para recrear la ferocidad de los combates de Okinawa, el equipo de efectos desarrolló un dispositivo bautizado como "la caja bomba", puesto que los elementos que se usan habitualmente para rodar escenas bélicas (como las bombas en ollas a presión) no creaban suficientes escombros.

A la hora de describirlo, Finnemore lo describe como "un explosivo alojado dentro de una caja de cartón y colocado sobre el suelo que contiene escombros seguros que se expulsan a gran velocidad. Esto nos permitió lograr efectos especiales prácticos para los que normalmente se emplearían horas de trabajo en computadora". Gibson explicó: "Estos dispositivos crean explosiones a las que los dobles de riesgo pueden acercarse bastante, y con acercarse bastante me refiero a que pueden estar al lado o a un par de metros o donde sea necesario. Cuando les mostraba los montajes iniciales de la película, la gente me decía, «¡Guau! ¡Qué buenos efectos especiales, parece real!», y yo les respondía, «Bueno, es real, nuestro equipo de efectos especiales es buenísimo» Mi objetivo es siempre retratar la realidad del momento, y ellos lo han logrado con creces. Esta es una de las razones por las que «Hasta el último hombre» impresiona tanto al público", comentó Gibson.

Asimismo, el filme contiene una carga emotiva muy intensa que Garfield intenta describir: "Creo que lo que nos enseña este persona es que tenemos nuestro propio potencial. Un hombre viva en paz consigo mismo y arraigado a sus propias convicciones es difícil de encontrar. Y por eso esta es una gran historia".

Sobre su personaje, Garfield cuenta que "es un hombre que hace actos heroicos pero sin la intención de ser un héroe. Su intención era ser él mismo, era un hombre con gran humildad. Me siento completamente inspirado por Desmond".

Hasta el último hombre se desarrolla en tres mundos completamente diferentes: el pequeño pueblo de Lynchburg (Virginia) donde se cría Desmond y donde desarrolla esa firme filosofía de vida; las barracas de la Segunda Guerra Mundial donde demuestra su implacable determinación por servir como "cooperador de conciencia"; y el horror bélico del mismo acantilado en Okinawa. Para recrear todo ésto, Mel Gibson reunió a un equipo de grandes profesionales compuesto por el director de fotografía Simon Duggan ("El Gran Gatsby", "300"), el diseñador de producción Barry Robison ("X-Men Origins: Wolverine"), la oscarizada diseñadora de vestuario Lizzy Gardiner ("Las aventuras de Priscilla, reina del desierto"); y el editor nominado al premio Oscar, John Gilbert ("El señor de los anillos: la comunidad del anillo").

El rodaje se realizó íntegramente en Australia, que se transformó tanto en el pueblo de Virginia de 1930, como en el acantilado donde se desarrolla la batalla misma. Gibson comenta que el hecho de trabajar allí proporcionó muchas ventajas: "El nivel de los actores y del equipo técnico son excelentes. Están al mismo nivel, o incluso por encima, de los de cualquier otro lugar del mundo. Es un lugar bárbaro para filmar, y pienso que siempre lo será".

La localización de la batalla impresionó mucho a los actores. "Me quedé pasmado", recuerda Luke Bracey, que encarna a uno de los soldados americanos. "Cuando nos llevaron hasta allí para rodar la primera escena, me quedé en shock. Lo primero que se veía era un montecito con césped, pero por detrás ya se percibía que todo estaba asolado: cráteres, árboles quemados... El paisaje estaba completamente arrasado y comprendimos un poco más lo que debieron sentir esos soldados". Esa fue la realidad a la que se enfrentó Desmond Doss, la realidad de una guerra desgarradora a la que llevó su invulnerable creencia en el poder de la paz. "¿Cómo se le rinde homenaje a un hombre como Desmond Doss? Creo que el mejor tributo es una historia que se sienta auténtica. Desmond hizo mucho más de lo que hubiéramos podido lograr cualquiera de nosotros, era un hombre excepcional. Debería ser un ejemplo a seguir para todos nosotros", resume Gibson.

Desmond era adventista del séptimo día y estaba en contra de la violencia, por eso no quería tocar armas. "Creo que sus acciones y su manera de actuar trascienden cualquier religión", reflexionó Garfield. "Los hechos heroicos que hizo en el campo de batalla trascienden cualquier dogma religioso". "El tenía el llamado de salvar a sus hermanos y sacrificar su vida por ellos, y tenía una protección divina que lo asistía", cuenta. "Por lo que estudié sobre él, y por lo que hablé con personas que lo conocieron, Desmond fue un devoto de Dios, le entregó su vida al 100 por ciento".

"Creo que es una película profundamente inspiradora que nos enseña de lo que somos capaces los seres humanos y de la capacidad de amar", destaca Garfield. "Desmond es la encarnación del amor, podemos sentir el dolor que él siente por ver cómo se genera la violencia que el hombre le puede hacer al hombre. Eso devastó a su padre y la tierra en la que se sembró ese dolor es la que alimenta el crecimiento de ese héroe y de ese hombre que anhela sanar y cerrar las heridas".

El protagonista destacó la importancia que tiene el filme en estos tiempos: "El mundo está dividido y no lo estamos cuidando. No nos estamos cuidando los unos a los otros. No estamos cuidando a los veteranos de guerra cuando regresan a casa. El mundo necesita mucha empatía y compasión".

"Mel te mantiene en el medio de la acción"

Para los actores, trabajar con tanto realismo hizo que interpretar a los personajes y a las situaciones que viven fuera más intenso todavía.

"Por un lado, nos facilita el trabajo porque las explosiones son tan reales que muchas de nuestras reacciones fueron naturales", explica Vince Vaughn. (en el centro). "Además de toda la preparación y de la relación que has forjado con tus compañeros, al rodar con unos efectos tan auténticos y tan gráficos puedes sumergirte en esa realidad por completo".

Chris Godfey, supervisor de efectos visuales, contó que "las explosiones reales te transportan a la batalla". "Mel filma de un modo que la cámara se mantiene siempre en medio de la acción, lo que lo hace más impactante aún. La labor dictatorial fue intensamente física. Algunos directores se limitan a dar órdenes desde la silla, pero Mel se entrega por completo al proceso. Puede que Mel haya estado en su silla, pero si algo no estaba saliendo como él quería, se acercaba de inmediato, se tiraba al suelo y mostraba lo que quería que hicieran. Ahí estaba nuestro director, que lleva 40 años haciendo películas de acción, demostrando cómo hacer una escena antes de volver corriendo a la silla de director para hacer otra toma. Es difícil decirle que no a un hombre que está dispuesto a ensuciarse (literalmente) por su arte", destacó Godfey.

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