Escenario
Lunes 10 de Julio de 2017

El Cervantes estrenó "Eva Perón", una obra emblemática de Copi

Benjamín Vicuña asume el rol de la ex primera dama en una puesta que generó expectativas por instalar al autor en un teatro nacional

Uno de los acontecimientos teatrales del año se vivió anoche con el estreno en la sala María Guerrero del Teatro Nacional Cervantes de "Eva Perón" y de "El homosexual o la dificultad de expresarse" en un programa doble de Copi, con puesta en escena de Marcial Di Fonzo Bo y logradas actuaciones de Benjamín Vicuña, Juan Gil Navarro, Rosario Varela, Hernán Franco y Carlos Defeo.

Este programa doble de Copi, que se desarrolla a 30 años de su muerte, se podrá ver de jueves a domingos a las 20 en la sala de Libertad y avenida Córdoba y es una coproducción con la Comedie de Caen (Francia), que dirige Di Fonzo Bo, que luego de su temporada argentina arrancará un periplo internacional.

Actores como Patricio Contreras, Alejandra Flechner, Graciela Duffau, Leonor Manso y Gonzalo Valenzuela, el secretario de Cultura de la Nación, Enrique Avogaro, el director del Cervantes, Alejandro Tantanian, los directores teatrales Ruben Szuchmacher y Laura Yusem, Leonor Benedetto, la escritora María Moreno, Graciela Fernández Meijide y Fernando Noi fueron algunos de los rostros conocidos que participaron del estreno, esperado con expectativa por la decisión de instalar a Copi en un teatro nacional, en una puesta que reunía una serie de elementos que a priori la hacían llamativa con textos de fuerte aleación corrosiva.

"Eva Perón", acaso la más emblemática y nombrada obra del dibujante, novelista, actor y teatrista Copi (Raúl Damonte Botana), por su historia maldita que arranca con un atentado a la sala donde se estrenó en París en 1970 con puesta de Alfredo Arias y por el modo "atroz" de tratar al mayor mito argentino, se vio en segundo turno, con un elenco conformado por Vicuña (Eva), Gil Navarro (Ibiza, una suerte de secretario privado), Varela (enfermera), Defeo (madre) y Rodolfo de Souza (Perón).

Aunque Copi argumentó siempre haber escapado y jugado por fuera de la antinomia peronismo-antiperonismo que dividió la historia argentina -una grieta que, con menos contenido material y más contenido mediático, se reedita en los últimos años-, la obra no puede evitar la visión sacrílega de un mito, su cara enloquecida por la morfina y cercada por el cáncer para construir una mueca horrible de uno de los grandes afectos que liga el imaginario popular argentino, situándose desde uno de los costados del abismo.

Más en una puesta que sobre el final recurre a grandes imágenes fotográficas de Evita, a la que Copi definió en algún momento como "una mezcla de Marilyn Monroe y Stalin", aunque el trabajo de Di Fonzo Bo en la puesta es de extrema precisión y consigue una temperatura dramática casi incendiaria, que mantiene desde el comienzo hasta su macabro final.

Desde la destemplada actuación de Vicuña, que saca de sí una Evita casi inhumana ganada por la soledad alucinada y el juego de poder, a la temerosa y retraída figura perfectamente diseñada por Varela de la enfermera, pasando por un sólido Ibiza, reflejo de viejos y actuales monjes negros del poder, y una madre, a cargo de Defeo, salida de algún cabaret una tarde de té con masitas, Di Fonzo Bo (que como actor trajo una versión francesa de esta obra a Buenos Aires en 2004 y cuyo padre fue Evita en el estreno parisino de 1970) logra un acertadísimo dibujo del universo Copi. Al mismo tiempo, corre los velos para materializar una de las horribles caras de la argentinidad, aunque con nombre y apellido.

Solo un divertido y muy ocurrente número musical, a cargo de Hernán Franco y Gustavo Liza (otra vez el cabaret) corta en medio la tensión abrumadora de la que podría ser la última noche en la Tierra de la mujer más querida por los argentinos, en una visión desoladora y, como el propio Copi definió, "atroz".

Temática. En primer turno se vio "El homosexual..." gigante trabajo de escritura teatral de Copi, que reúne y condensa muchos de los temas que surcan el universo integral que propone en sus distintas obras.

La homosexualidad, la transexualidad, el exilio, la persecución política, la necesidad de escapar, el capricho, la indomable soberanía del deseo sensual, el asesinato, la fiebre, la distancia, la soledad y el frío, aparecen en esta obra de ritmo vertiginoso y genial, con una estupenda escenografía de Oria Puppo, con bloques de hielo, una constante nevada y paneles que se caen para dar paso a sucesivos momentos, ambientada con una iluminación exquisita de Bruno Marsol y con notable vestuario de Renata Schussheim.

Si en "Eva Perón" todo es correcto y en un punto sobrio, sin salirse nunca de la medida adecuada, en "El homosexual..." la dimensión de un teatro en todo su esplendor, convocando una coproducción y haciendo utilización de todos los elementos que una sala nacional puede poner en juego para la manifestación teatral adquieren una imagen deseada y casi perfecta.

La obra transcurre en Siberia, donde viven dos mujeres (madre: Juan Gil Navarro, e Irina: Rosario Varela) en castigo por su transexualidad, la más chica de ellas incapacitada de renunciar a los juegos sexuales que mantiene a todos en vilo y que a su vez es pretendida por su profesora de piano (Garbo: Hernán Franco), que le propone huir a China en una fría noche en la estepa rusa, en un trineo tirado por perros que le facilitaría su esposo, el general revolucionario Garbenko.

Corrosiva comedia dramática, otra vez con buenas actuaciones, en especial el trío protagónico de Franco, Varela y Gil Navarro, con guiños permanentes al melodrama, "El homosexual..." promete ir ajustando sus infinitos mecanismos de ritmo y momento para volverse una puesta que podría ser inolvidable, aunque al oído argentino parece incomodar una utilización del tuteo en remplazo del voseo (las dos obras están escritas en francés), que logran el efecto de distanciamiento y enfatizan la puesta melodramática pero quitan clima con frases que no terminan de sonar afinadas como, por ejemplo "ahora puedes irte a China, turra".

El programa doble de Copi se une a través de un intervalo, donde hay una suerte de stand up donde el actor Gustavo Liza utiliza fragmentos de una entrevista de Copi en primera persona y que trae también algunos audios y dibujos del escritor argentino.

Pedro Fernández Mouján

Télam

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