Escenario
Sábado 01 de Julio de 2017

"El arte siempre tiene que ver con decir algo"

Ale Kurz, el líder de la banda rockera, habló del peso específico de sus canciones. Hoy presentan "El refugio" en Vorterix

Un refugio es un lugar donde cobijarse cuando el frío pega o también puede ser ese espacio de contención y calidez afectiva cuando el alma está hecha pedazos. "El refugio nuestro es la música", dice Ale Kurz, líder de El Bordo, la formación porteña que hoy, desde las 20, presenta su séptimo disco de estudio "El refugio", en Vorterix (Salta 3519). El vocalista y compositor del grupo defendió el hecho artístico sin titubear: "El arte no es buscar una faceta perfecta, siempre tiene que ver con decir algo".

   En diálogo con Escenario, Kurz habló de su costado "beatnik", de los escritores que habitan en su biblioteca, de las malas costumbres que acarrea la modernidad invadida de teléfonos celulares y de la fortaleza de la banda que integra junto a Diego Kurz, su hermano, en guitarra; Pablo Spivak en bajo; Miguel Soifer en batería y Leandro Kohon en piano, sintetizadores y armónica: "Es un grupo humano tremendo, es lo mejor que tuvimos desde el comienzo y lo seguimos teniendo, es lo más importante".

   —¿Por qué "El refugio"?

   —El refugio es el nombre de la sala de ensayo. Construimos una nueva sala en el mismo lugar donde ensayamos siempre, en la terraza había un quincho vacío y como el lugar nos gustaba tanto decidimos grabar el disco ahí. Así que armamos un estudio, alquilando algunas cosas y lo grabamos acá, en Almagro. Está hecho en casa y en nuestra sala, así que tiene como un gustito especial.

   —¿En qué se refugia El Bordo?

   —En la música, sí, totalmente. Es ella la que nos acompaña todo el tiempo, cuando te levantás, en los auriculares cuando subís al colectivo, cuando te subís al auto, cuando vas a dar recitales. La verdad que la música es nuestro refugio.

   —En algunas letras, como en "La libertad" siguen hablando de revolución, algo que muchos rockeros parecen haber olvidado.

   —Mirá, viendo mi biblioteca, el otro día un amigo me dijo "vos sos un beatnik" (risas). Porque entre mis libros está todo lleno de (Jack) Kerouac, (Allen) Ginsberg, (William) Burroughs y (Carlos) Castaneda. Me parece que eso está en nuestros discos, aunque no es una crítica social o tenga referencia la actualidad cien por ciento, remite a una revolución en la mente, en la forma de vivir, en conectarte más con los sentimientos que con otras cosas. Tiene que ver con la crítica, pero desde un lugar más espiritual se podría decir.

   —¿Es cierto que ya extrañas lo vintage, como cantás en "Humano"?

   — Mirá, lo digital es una herramienta, y como siempre se elige para bien y también para mal. Está bueno que mediante el arte se pueda hacer una satirización de cómo es la vida hoy y cómo nos conectamos con la gente a través de una desconexión total. Porque a veces estás hablando con alguien, pero mientras tanto también mirás la pantalla del celular. Creo que la canción alude a eso, a recuperar lo humano, lo imperfecto. Y esto tiene que ver con la filosofía que tenemos nosotros con la banda, con cómo hicimos el disco, que fue en nuestra casa, tocamos en vivo, incluso los solos de guitarra están hechos en vivo y si tiene algún errorcito y hay que dejarlo lo dejamos: porque el arte no es buscar una faceta perfecta, siempre tiene que ver con decir algo.

   —¿Hay cada vez menos rockeros en la Argentina que tienen algo para decir?

   —No sé si es así, hay letristas del carajo. Pity (Fernández), de Las Pastillas del Abuelo, sin ir más lejos, escribe unas letras tremendas. De nuestra generación es uno de los mejores letristas. Siempre se ha insistido con diferenciar el arte más pasatista y el más conectado con la realidad, y eso no tiene de bueno ni malo, me parece que simplemente es y está bueno que haya de todo. A veces quizá nos sentimos del lado de las cosas con contenido, pero tampoco voy a decirte que lo pasatista está mal, porque todos necesitamos en el carnaval carioca que pasen una canción divertida en nuestras vidas, está todo bien.

   —¿Qué tiene y qué le falta a El Bordo?

   —(Pausa) Mirá, El Bordo tiene un grupo humano tremendo, eso fue lo mejor que tuvimos desde el comienzo y lo seguimos teniendo, es lo más importante. ¿Y qué nos falta? Tiempo, como a todo, creo que mientras más tiempo tenés y te dedicás lo vas haciendo mejor. Creo que nuestros mejores discos están por venir.

   —¿No creen que a la banda le falta un hit?

   —Desde mi visión no siento que hayamos tenido un hit que trascienda barreras del ámbito que nos movemos nosotros, que es el rock, no sé si hemos tenido un tema de esa magnitud. Pero con siete discos, cada vez que tocamos, se nos hace difícil hacer una lista de temas, porque nos piden algunas canciones y sentimos que los tenés que tocar sí o sí. Eso te achica la lista, y más ahora con un disco nuevo.

   —¿Resulta más valioso que sin tener un tema hitero hayan ganado un espacio en el rock argentino?

   —Nos tocó así y no me arrepiento de nada, hemos crecido de esta manera. Ojo, debe estar buenísimo tener un hit, no pienso que esté mal, pero nos tocó así en este camino. Lo fundamental es que seguimos haciendo canciones y que la gente valore y disfrute cada canción y especialmente las letras. Es importante que haya un interlocutor con ganas de escuchar.

   —¿Qué viene después de "El refugio"?

   —Ya arrancamos esta gira e hicimos Códoba, después vamos por Santa Fe, Rosario, Mar del Plata, Bahía Blanca, Mendoza y San Juan. Y ese primer tramo se va a coronar el 17 de septiembre con la presentación del disco en el Luna Park, la fecha más importante del año. Volver al Luna es seguir "soñado despierto", como dice la canción.

   —¿Qué es lo que más los seduce de tocar en el Luna Park?

   —Y, por ahí pasaron Frank Sinatra, peleó Monzón, se casó Maradona, es un lugar mítico que es increíble para nosotros poder pisarlo, hasta el "rompan todo" de Billy Bond fue ahí.

   —Quien te dice que en unos años, también se recuerde como el lugar donde tocó El Bordo.

   —Ojalá, nosotros vamos a seguir laburando para poder estar a la altura.

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