Escenario
Lunes 19 de Junio de 2017

El alquimista de la música que desanda el camino desde un pulso cosmopolita

Gustavo Santaolalla presentó "Raconto" el sábado en el teatro El Círculo. Un show cálido y versátil en una noche para el recuerdo

Gustavo Santaolalla arribó anteanoche a Rosario para repasar viejos temas y presentar las canciones de "Raconto", su más reciente trabajo discográfico en el marco de la gira latinoamericana "Desandando el camino". Versatilidad, calidez y excelencia en una noche para el recuerdo.

El compositor, músico y productor llegó a la ciudad para dar rienda suelta a todo su espectro artístico. Acompañado por destacados músicos, el dos veces ganador del Premio Oscar y destacado productor, se presentó en El Círculo con el fin de redescubrir viejas joyas e interpretar tracks de "Raconto", su último LP.

Pasadas las 21:30, las luces del teatro se apagaron para dar inicio a un trip musical de más de 2 horas. Sobre el escenario, cuatro veladores estratégicamente distribuidos, creaban un clima íntimo y cálido, como si los artistas estuvieran tocando en el living de su casa.

Santaolalla desplegó su arsenal de recursos en compañía de un selecto combo de músicos. De este modo, Javier Casalla (violín, viola, pincuyo, armónica, guitarra eléctrica, voz), Nicolás Rainone (contrabajo, bajo eléctrico, voz), Barbarita Palacios (percusión, guitarra acústica, guitalele, campanas tubulares, glokenspiel, tambura, voz), Andrés Beeuwsaert (vibráfono, hammond, piano, clavecin, voz) y Pablo González (batería, bombo legüero, timbales, voz) oficiaron de facilitadores musicales, creando una verdadera columna sonora de tonalidades y matices.

La mística "Inti Raymi" fue el track escogido para una apertura que situó a la audiencia en alguna ceremonia andina. Santaolalla aprovechó ese impacto para luego rasguear los acordes de "Abre tu mente", canción de fines de los 60. De entrada se pudo apreciar la raigambre musical que caracteriza al ex Arco Iris: sus obras poseen un carácter cosmopolita, -sin descuidar su linaje sudamericano- donde melodías, armonías, acordes y ritmos, generan diferentes escenas. Por eso no es de extrañar que, gracias a la música, el espectador pudiera contemplar imaginariamente un morro brasilero a través de la bossa nova "Quién es la chica", un paisaje desolado del norte argentino (notable interpretación de la vidala "El cardón") o un anochecer en algún cerro de Monterrey o de la sierra andina.

"Siento una felicidad enorme al estar en este teatro que tantos recuerdos me trae", dijo el músico en relación al show que Arco Iris brindó en ese escenario en 1975. Luego de una ovación generalizada, el concierto prosiguió con "Camino". Este tema, inicialmente de aires cariocas, fluye hacia el rock -con pizcas de "Space Truckin" de Deep Purple- y sobre el final deviene en un shuffle rítmico de balada, que remite a "Feeling Good" de Nina Simone (o a la versión que Muse hace de ese clásico).

Posteriormente llegó "Zamba", pieza folclórica en la que Pablo González se adueñó del bombo legüero, mientras la voz suavizada de Santaolalla navegaba entre finos arreglos y logrados juegos vocales. Más tarde, sobrevinieron los acordes country de "Vasudeva" y "Quiero llegar", luego se dirige hacia el folclore; hace escala en el tango y culmina con un gran banquete rockero.

El show, dividido en dos fragmentos, permitió redescubrir la carrera de Santaolalla. Hubo espacio para escuchar soundtracks de películas en las que el músico participó como compositor. Así sonaron los pasajes melancólicos de "De Ushuaia a la Quiaca" (incluida en el filme "Diarios de motocicleta") y bellas composiciones de "Secreto en la montaña".Tampoco faltó "The Last Of Us", la canción principal del videojuego homónimo, que marcó su incursión en la industria gamer.

Los temas rockeros tomaron protagonismo de la mano de "Todo vale", joya de los 90 incluida en el álbum "GAS", y "Ando Rodando", un track con reminiscencias a los años 70, en el que el Hammond, las guitarras y el violín se adueñan del aire. "Siempre se dice: ?Por qué no tocás una que sepamos todos"? Ok, ahí va", dijo Santaolalla sobre el cierre, hechizando a la multitud con "Mañana campestre" (sí, en singular), que contó con palmas y baile incluido.

El público pedía más, así que el músico salió solo al escenario, munido de un tambor, para entonar el mantra andino "No sé que tienen mis penas". "Sudamérica" y el electrotango "Pa bailar", un clásico de Bajofondo, culminaron la velada.

Hernán Osuna

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