Escenario
Viernes 07 de Diciembre de 2012

Desde el folclore a la electrónica

Martín Bruhn es de esos percusionistas que ama los parches con la misma intensidad con la que detesta los solos de batería. “Me gusta tocar en función de la música y libre de prejuicios”, dice...

Martín Bruhn es de esos percusionistas que ama los parches con la misma intensidad con la que detesta los solos de batería. “Me gusta tocar en función de la música y libre de prejuicios”, dice el músico que a priori tiene un nombre poco conocido, pero su tambor vibra mucho más cuando se lee la larga lista de los músicos con los que tocó. De Julieta Venegas, Ismael Serrano y Ariel Roth hasta Susana Rinaldi, Ariel Prat y Carlos Aguirre. Este cordobés, radicado desde hace una década en España, presenta “Criollo”, su primer disco solista, mañana, a las 22, en Pugliese (Corrientes 1530). Antes, para calentar motores, tocará Choco Guon.
  El palo de Bruhn es el folclore. Desde allí llegó hasta la música electrónica y logró una mixtura que no sabe de rótulos, pero sí de libertad estética. “En los tiempos que corren podés escuchar al DJ número uno o a un folclorista del monte santiagueño, pero también está bueno usar esa data y arriesgarse a hacer algo nuevo”, dijo en diálogo con Escenario.
  “Hay una corriente de gente que está trabajando para hacer algo distinto. Mi caso es al revés del DJ que de la electrónica llegó al folclore; yo vengo desde el folclore y llegué hasta la electrónica. Además, con mi tonada es difícil ser moderno”, dijo con una evidente marca del humor cordobés.
  Bruhn debuta en solitario, pero es un eufemismo. Es que llega con un seleccionado de músicos que es un verdadero lujo: “Es como jugar al fútbol con los amigos de siempre”. Y esos artistas que llegan son de los que saben jugar al toque, al ras del césped y hacer la mejor gambeta. Son nada menos que Lisandro Aristimuño, en bajo y secuencias; Didi Gútman, en piano y la exquisita Nadia Szachniuk, en charango y voz.
  “Criollo” está integrado por diez temas en los que se combinan con una naturalidad asombrosa el tempo de una chaya con el de una batería electrónica. Y todo cuaja en el mundo Bruhn. Con invitados especiales, como los casos de Raúl Carnota, Aristimuño, Tomás Gubitsch y Loli Molina, entre otros, el disco sobresale en “Loop de copla”, que es un tema que podría integrar la discografía de Aristimuño; “El paso del lagarto”, con aire de música balcánica y “Greensleaves”, con la guitarra impar de Tomás Gubitsch.
  “Siempre toqué folclore, mamé eso de chiquito, y eso me diferencia de otra gente. Tocó la batería desde los 8 años, y si bien la impronta folclórica es muy fuerte en mí, también me encantan otros géneros. Quería salir del prejuicio de decir «esto es folclore» o «esto es otra cosa», tenía ganas de poner mi locura delante de todo”, dijo con honestidad brutal.
  Viniendo del paño de esa rara avis de la música, como son los percusionistas, Martín Bruhn tenía un objetivo bien claro en “Criollo”: “Este es un proyecto en el que la cuestión rítmica es lo principal. Quería reforzar la importancia que tiene el ritmo en la música y cómo hace mover a la gente. Dentro de los músicos hay mucho prejuicio y a veces le escapan a lo que sea baile. Pero yo, todo lo que sea prejuicio, lo dejé hace tiempo”.
  “El disco tiene esa mezcla entre lo raro, lo comercial y lo grasa, es un poco como soy yo”, se sinceró Bruhn, quien confesó que entre sus influencias figura desde Luis Alberto Spinetta, Radiohead, Ringo Starr y Stevie Wonder hasta Los Manseros Santiagueños, El Chango Nieto y La Mona Jiménez.
  “Me gustan las leyendas, los cuentos, el cultivo a la amistad y las guitarreadas. No estudié nunca, no fui a la universidad, aprendí con la gente que me hace aprender, y con amigos. Todo eso está plasmado en el disco, hice algo que me representa como músico y como persona”, destacó a parche batido.
  Para Bruhn lo suyo se asocia más al entretenimiento que al culto de la música:“Veo la música más en función a que la gente la pase bien, y nosotros también, es otro concepto. No es fácil hacer bailar a alguien toda la noche, se logra desde las composición rítmica y el folclore. Siendo músico voy buscando mi voz propia”.

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