Escenario
Sábado 13 de Mayo de 2017

Cuatro "monstruos" bien, una síntesis acerca de la obra "Tarascones"

Paola Barrientos, el director Ciro Zorzoli y el autor Gonzalo Demaría hablan de "Tarascones", que va hoy en La Comedia.

"Son cuatro personas monstruosas", aseguró el reconocido guionista y dramaturgo Gonzalo Demaría, autor de "Tarascones". Demaría dijo que los personajes de esta comedia sobre cuatro señoras de clase acomodada que decretan que el crimen que se acaba de cometer es obra de la mucama de una de ellas, entre té y tragos, se empiezan a pasar facturas sin perder las maneras ni el humor.

La obra es una producción del Teatro Nacional Cervantes y está protagonizada por Paola Barrientos, Alejandra Flechner, Eugenia Guerty y Susana Pampín, y la dirección pertenece a Ciro Zorzoli. Barrientos, Demaría y Zorzoli compartieron con Escenario su mirada sobre esta pieza que llega a Rosario en su segunda gira nacional y luego de su presentación en el Festival Santiago a Mil, en Chile. Las funciones serán hoy, a las 21, y mañana, a las 20, en el teatro La Comedia (Mitre y Cortada Ricardone).

Demaría -también responsable de la novela "Amar después de amar" y de la serie "El maestro", que protagonizará Julio Chávez, contó cuál fue el origen de esta obra y por qué la escribió en verso. "El género es lo que podemos llamar, entre comillas, obra de mujeres. Es como un género en sí mismo, y me refiero a estas obras de entre cuatro y cinco actrices que entran en una locación, en general en un living, durante una noche, es decir con unidad de tiempo y espacio, a pasarse facturas viejas. Hay cientos, algunas estuvieron muy de moda en los 80, en los 90. Me parecía un buen punto de partida para investigar un género popular y de teatro de boulevard, pero darle a eso un espesor".

Planteado ese punto de partida, la singularidad de la escritura respondió a la necesidad de resignificar el discurso de los personajes. "Así fue la idea de escribirlo en verso", dijo el autor y añadió: "Al darle una escritura elaborada, versificada, automáticamente ese ambiente vulgar que es el living y esas situaciones vulgares que se dan entre esas mujeres quedan de alguna forma ennoblecidas por este lenguaje trabajado. La idea es cómo se impone el cómo contar sobre el qué contar. Es una especie de ejercicio de retórica si se quiere".

Demaría señaló que no pensó en estos personajes como un arquetipo de determinada clase. Aunque dijo que no es su intención, la obra podría interpretarse como un "un comentario social". En ese ese sentido explicó: "Están en nuestra sociedad. Acá el conflicto era de estas señoras con su mucama. Toda la obra es un comentario social digamos. Cuando escribo en general no estoy pensando en arquetipos, sino en personajes como seres humanos vivos de la escritura, nunca pienso en términos alegóricos. Pienso en la realidad de estos personajes y para mí son Martita, Zulma, Estela y Raquel. No las busqué como para representar a un segmento social sino que son ellas. Los parecidos y las reflexiones vienen a posteriori, no durante la creación de la escritura y en general vienen de afuera, no de mí mismo. Pienso que es un poco usual entre los autores, salvo que uno quiera hacer un teatro didáctico como Brecht. Esta es una obra que es ante todo un divertimento. Lo escribí divirtiéndome y por eso la escribí en verso que es una escritura lúdica, un ejercicio como si fueran palabras cruzadas", aseguró.

Tensión. Zorzoli coincidió con el punto de vista del autor, y extendió las posibles diferencias de clase como una reacción al "diferente". "Hay algo que se plantea de movida que tiene que ver con señoras de alto poder adquisitivo que están en conflicto con una de sus mucamas. Eso ya genera una tensión que uno puede encontrar su resonancia en términos sociales porque claramente pertenecen a diferentes estratos sociales. Si bien el conflicto es descubrir quién es el responsable del crimen, de telón de fondo está esa tensión de clases, pero sin ser tema. Lo que deja en evidencia es lo que uno puede ser con aquellos que son diferentes, o que no pertenecen al mismo grupo. Acá son unas señoras y una mucama, se puede contar el vínculo con el otro en tanto enemigo, que no es como yo y que por lo tanto representa una amenaza", consideró.

Barrientos, que interpreta a Zulma, definió el texto como "un policial, una comedia que tiene mucha negrura". La actriz señaló que el conflicto de clase podría verse a través del vínculo que las protagonistas establecen con una de las mucamas. "Digamos que eso se puede decir perfectamente porque la obra empieza con el crimen ya cometido y el minuto uno ellas deciden que la criminal es la mucama con lo cual después viene lo sorprendente en la trama, quien es la víctima de ese crimen y los secretos que se empiezan a desprender de estas cuatro señoras bien", que, dijo, "representan un pensamiento, sin lugar a dudas, que existe, que nos rodea y que está muy presente. Son cuatro señoras tremendamente prejuiciosas, bastante crueles y escondedoras de sus propias miserias y señaladoras de las miserias ajenas", afirmó.

Según contó la actriz, la puesta responde a una "extremada teatralidad" sin llegar a la caricatura ni al grotesco. "Siento que está extremada una teatralidad interesante a partir del lenguaje. A partir de ese lenguaje comenzó a armarse la teatralidad y tiene que ver con el vestuario, el maquillaje, las pelucas, las uñas que nos ponemos, los modos que tenemos para circular, pero me parece que tiene que ver más con una teatralidad que no es grotesco".

Humor. El humor, presente en toda la pieza, complementa esos signos y refuerza algunas ideas, consideró Barrientos. "El humor permite decir y oír muchas cosas que de otro modo resultan muy duras de asumir como propias. Los prejuicios que estas señoras exponen pueden estar exacerbados, pero no están lejos de los que podemos tener cualquiera, lo que pasa es que algunos somos conscientes e intentamos trabajar sobre ellos. Hay otros que los tienen con un desparpajo y una inconsciencia que asusta".

En ese sentido, Zorzoli explicó: "El punto es ver de qué manera cuando nos corremos del realismo, que es a lo que estamos más habituados, es que no sea solamente una máscara externa, sino que uno sienta que hay una verdad detrás desde la actuación, es como ver cuadros que tienen un corrimiento y eso nos devela otras cosas. Acá, uno siempre espera, al correrse de ese código más común, poder generar otras dimensiones posibles. Si ese corrimiento se genera solo de lo estético es una caricatura, una maqueta. Acá lo que se logra es hacer pie en ciertas tradiciones teatrales más de base. Salvando las distancias, es como cuando uno piensa en la commedia dell'arte o en la gauchesca del principio de siglo donde hay una representación más teatral, donde lo expresivo viene desde un lugar diferente".

Demaría explicó que detrás de esto hay un texto en el que el humor y la fusión de géneros son centrales. "En primer lugar el humor lo hace más digerible (al conflicto). La intención es la del divertimento y si bien se habla de cosas serias y hasta dramáticas, el humor posibilita que se trague esta píldora de una manera más amable".

Para el autor, ese punto de partida estuvo claro desde el momento en que concibió la obra. "Hubo mucha discusión interna sobre el título. Antes era «Comedieta de living». A Ciro le pareció que era un poco agresivo con la propia obra porque era más que una comedieta. En todo caso me parecía una forma de ironizar sobre el género y a mí mismo me gustaba aplicármela. Pero pensaba que eso podía ser confuso para el espectador. Tarascones es una palabra cargada. Su propia etimología es un poco misteriosa porque alude a una ciudad en Francia, a Tarascón, a un supuesto monstruo que había allí, según la leyenda, que mordía. En todo caso, estas cuatro personas, son cuatro personas monstruosas. Pero desde el humor. Para mí el humor es insoslayable. El humor en definitiva es un punto de vista".

Demaría, como Barrientos y Zorzoli, destacaron la posibilidad de realizar estas giras que llevan la producción del Cervantes a las provincias. Demaría también celebró que en esta segunda gira la obra llegue a Rosario, una ciudad con la cual mantiene un "vínculo histórico y biográfico" a partir de su guión de la comedia musical "Rita la salvaje" que reflejaba la vida de la legendaria artista local.

"Tuve esa suerte de compartir con ella alguna copa en el restaurante del Maipo antes del estreno. Me acuerdo que tendría cerca de 80 años cuando la conocí en julio de 2005, y a esa edad no dejaba de tirarle piropos a Luciano Castro que estaba en el elenco. Lo divertido era ver cómo no había perdido nada de su fuego ni de su erotismo, con un chico que en ese entonces tendría 30. Fue un personaje emblemático y si bien nos tomamos muchas libertades que ella aprobó, estaba muy contenta. Por ahí algunas cosas señaló que habían ocurrido de esa forma, pero lo hizo no como crítica sino con humor. Estaba encantada", recordó sobre aquel trabajo.

Rodolfo Bella

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