Escenario
Domingo 26 de Febrero de 2017

Cosquín: diez hectáreas de rock

Esta nueva edición cuenta con gran presencia de bandas rosarinas.

Cada vez más grande. Pasa el tiempo y el festival de rock con más años en las rutas argentinas ratifica su lugar de único e histórico. Esta nueva edición cuenta con gran presencia de bandas rosarinas.

Diez hectáreas enlazan los polos que unen el escenario temático, que durante estos tres días variará en propuestas, y el principal, donde los nombres más destacados de la escena nacional -con algunos extras- intentaran acaparar la principal atención. El primer día es el que la gente se encuentra entre arrebatada y conociendo el lugar. Abren las puertas y van dispersándose por el predio, husmeando cada rincón disponible, eligiendo donde quedarse, más o menos instalados. Porque las propuestas son muchas y muy variadas. Y todo tienta. Comprar algo para beber, y empezar a recorrer. En este panorama están las personas que directamente se instalan en el escenario principal y no se mueven de ahí, tal vez, buscando resguardar el lugar privilegiado para ver desde muy cerca el cierre del festival, y los más curiosos que privilegian ir disfrutando el ecléctico armado de la jornada.


Cosquin VIDEO

ROSARINOS

A las 18 horas, Tamadre, banda rosarina que debuta en el festival, comienza su show a pura potencia. Veinte minutos después lo termina con 'Los Dinosaurios', nutriendo el escenario con un maniquí con una careta del ex dictador Rafael Videla, "justo" el día siguiente del estreno de Random, el último disco publicado por Charly García. En el mismo espacio dedicado al punk rock Mantu (voz) y Willy (guitarra) de Bulldog salen de los camarines para ver a sus coterráneos. Cuando intentan ponerse frente al escenario, reciben la cosecha de ser una de las bandas argentinas que desde hace más años giran por todos las provincias, y muchos pibes y pibas los paran para sacarse fotos, o saludarlos, y decirles gracias por estar. Bulldog es la banda que cierra el escenario, y también la de mayor convocatoria de la jornada en ese espacio.

Mientras tanto, Cosquín rock da para todo. Claudio Orellano, conocido por todos por su trabajo en Crónica TV –y su risa contagiosa con el pitufo Enrique- camina de acá para allá en el espacio de camarines, conociendo a varios, y recibiendo el "que haces vos acá" que no lo relacionan directamente con el rock. En el mismo espacio, Roberto Pettinato lo saluda de lejos, y Willy Crook responde las preguntas de algunos periodistas curiosos por su presencia. Todos tienen mucho para decir y contar. Y es que además, es así. Cosquín Rock siempre se caracterizó por ser un festival ecléctico en su contenido artístico, y sus visitas. Y cerca de la media tarde tres propuestas de espíritu, purista en alma, y escena rocker clásica dividen las almas: Vitico en un extremo, Juanse en el medio, y Rich Robinson –ex integrante de la banda americana The Black Crowes- en el otro polo. Este último casi sin público, en el escenario más grande, que lejos de converger a las almas deseosas de un show internacional, se vieron desperdigadas entre las canciones del Canciller y el ex líder de Los Ratones Paranoicos.

Embed


La casita de Blues

Omar Coleman: nombre latino, apellido de violero conocido en argentina, atrae, y el ambiente también acompaña. La casita del blues está ubicada en un lugar estratégico del predio. A la vista de todos, pero a la vez hay que ubicarla. Si entras, difícilmente puedas salir. Acobijada por algunos fenólicos (esas cosas negras que vemos en los recitales que nos separan del resto del planeta) se genera un espacio hermoso, donde la entrada es gratis, y la salida vemos. Se puede escuchar algo que tal vez tiene menos cartel, pero seguramente rompe con todo, desbordando belleza. Programar algo así rodeado de inmensidad, desnuda una visión de sencillez por sobre la magnitud. En la casita se mezclan músicas cercanas, con amabilidad y calidad donde baja el cono del silencio y se abstrae cualquier sonido exterior que se filtre de los otros espacios. Casi como cuando escuchas canciones en la calle disparadas desde tu I-pad, y las bocinas del 123 se convierten en arreglos. No te importa nada, en la casita estas en la tuya.

De paso, Ormar Coleman, es un armonicista de Chicago. Y su representante lo celebra como la nueva generación del blues soplado, "en línea con Little Walter", dice. Y el implicado cumple. En ese trayecto, esta Carajo rompiéndola en el escenario Heavy, y La 25 mostrando su "onda stone" con muchos seguidores en el principal, mientras que Huevo demuestra todo lo que escuchan e interpretan. Muy Groso en la carpa Geiser. Mamita...tienen en su espalda bancarse un apellido pesado (su cantante es Julian Baglietto, el hijo de Juan Carlos), pero son buenos de verdad. Canciones fulminantes ubicadas entre Rage Again the Machine y Jade o Invisible. El quiero re truco de la divinidad me llevó a pensar que, si Charly hubiese querido, Ramdom debería haberse grabado con Huevo como bancking band.

Sobre el final, Guasones armó en pocos metros. Tenía sobre sus espaldas estar previo al número de cierre en el escenario principal. Y se achicaron, para agrandarse. Armaron todo chiquito como si estuvieran en un pub o club. Pero no, estaban ante miles, muchos miles, de personas que entonaban sus canciones a la medida del gigante escenario, que Guasones decidió reducirlo a la intimidad y musicalidad de la banda: rock, blues y canciones. Listo, palo y a la bolsa. Sencillo. Tanto que rompen los esquemas a un ídolo pop: Coti Sorokin acompañándolos en una canción nueva de la banda platense.

Horas más tarde, Ciro es el que más convocaba. El cualitativo. Con una banda contundente, y él como frontman demostrando que tiene claro todo lo que tiene que hacer. Es un líder, sin dudas, sostenido por canciones contundentes, de esas que si vas paseando por algún lugar y del parlante más cercano sale una, la cantas un tiempo prolongado. Cerrando invita a Juanse, uniendo dos generaciones, empezando a celebrar en el Valle de Punilla, los cincuenta años de rock nacional en el marco de Cosquín Rock.

Embed


Comentarios