Escenario
Domingo 01 de Octubre de 2017

"Como actor no me vi demasiado obligado a imaginar"

Ryan gosling, el protagonista de la saga, dialogó con Escenario sobre el vínculo del filme con lo que se vive en la sociedad actual

Si hay un actor que puede decir que en estos días está en la cima de su carrera, ese es Ryan Gosling, el canadiense de 36 años que aunque se quedó con las ganas de llevarse el Oscar por su labor en "La La Land" se alzó con el Globo de Oro por ese papel. Este jueves estrena "Blade Runner 2049", acompañado nada menos que por Harrison Ford repitiendo el icónico papel de Rick Deckard, 35 años después de haberlo hecho en el filme de Ridley Scott. Además, pronto comenzará a filmar nuevamente bajo las órdenes de Damien Chazelle, el director de "La La Land". El nuevo proyecto se llama "First Man" y allí encarnará a Neil Amstrong, el primer hombre que pisó la Luna.

—¿Cómo se dio tu vinculación con esta nueva "Blade Runner"?

—Siempre fui un gran fan de la película original y por eso me daba mucha curiosidad saber de qué manera iban a evolucionar la historia y los personajes. La vi cuando tenía 12 años, unos 10 después de que se estrenó. La verdad es que en aquella ocasión no sabía lo que se suponía que tenía que sentir cuando terminó, porque fui a verla pensando que era simplemente otra película de ciencia ficción, pero resultó ser algo completamente diferente. La sensación que me dejó después de verla fue tan interesante como la experiencia de mirarla. Yo creo que una de las razones por la que se convirtió en una película de culto es porque la gente no podía olvidarse de ella. A los 12 años no me preguntaba qué es lo que significa ser un ser humano, pero la película te obliga a preguntártelo. El mundo que crea es una pesadilla, pero es una pesadilla posible. Y te persigue. Por eso cuando escuché que estaban haciendo una secuela, la idea me intrigó, porque quería saber qué era lo que había pasado con ese mundo y esos personajes. Sin embargo, cuando me llegó el guión, lo que tuve que cuestionarme era si este papel era para mí, si había una historia que merecía ser contada y si valía la pena involucrarse. Cuando terminé de leerlo, no lo dudé, porque además el hecho de que Ridley Scott, Hampton Fancher y Harrison Ford hubieran decidido que este era el camino que tenía que tomar la secuela después de haber creado la película original, me ayudó a tomar esa decisión.

—El tema de la memoria es uno de los más fuertes en el mundo de "Blade Runner"...

—Por supuesto. Y como la vi en mi niñez hoy forma parte de mi memoria. Tuvo un impacto en la cultura en la que yo crecí e influenció muchas áreas en mi vida. Cuando logré entrar en la industria del cine, siempre estuvo muy presente porque fue el filme que llevó a muchos directores a lanzarse a hacer sus propias películas, a muchos músicos para que se pusieran a componer y a muchos actores para que empezaran a actuar. Y luego, tras haberme convertido en un adulto, el poder trabajar en esta película que trata sobre la memoria, explorando esos temas con Denis fue algo muy especial. El y yo crecimos en lugares que están a una hora de distancia y a los dos nos impactó la primera "Blade Runner" de manera similar. Y ahora nos tocó hacer juntos el siguiente capítulo. El hecho de compartir el mismo recuerdo afectuoso sobre "Blade Runner" nos ayudó a explorar el tema de la memoria en este filme.

—¿Cómo fue lo de trabajar con Harrison Ford?

—El es el mejor compañero de trabajo que uno puede tener. Es un gran narrador y un excelente socio. Como actor, poder crear un personaje en tu carrera que la audiencia quiera volver a ver, es todo un logro. Y si quieren volver a ver a ese personaje una y otra vez, el logro es aún mayor. En el caso de Harrison, lo ha logrado tantas veces con personajes tan diferentes entre sí que casi no tiene precedentes en el cine. Es muy interesante porque él ha creado experiencias cinematográficas esenciales para todos nosotros, yo diría que incluso bases culturales. He estado viajando con él para promocionar esta película por muchos países, y en todas partes he comprobado que su carrera ha tenido el mismo impacto. Todos lo pudimos disfrutar, menos el propio Harrison, porque ha estado muy ocupado haciendo estas películas.

—La película es asombrosa desde el plano visual. ¿Cuánto de esto estaba en los sets y cuánto fue creado en posproducción?

—Este caso fue muy especial. Nunca había hecho una película de ciencia ficción y tampoco una producción de esta escala, por lo que presumí que iba a haber una buena cantidad de pantallas verdes en el rodaje. Pero cuando llegué a Budapest y vi los sets me di cuenta que no era necesariamente así. No sólo habían reconstruido el mundo de "Blade Runner" físicamente, sino que cuando miraba por la ventana desde el set, podía ver la calle y los edificios como si de verdad estuvieran allí. También se podían ver los edificios a la distancia, cada uno de ellos con la iluminación apropiada en cada una de sus ventanas, como si hubiera todo un mundo detrás de esos cristales. Y mientras estaba allí, verdaderamente sorprendido por todo lo que veía, comenzó a nevar. Me di cuenta de inmediato cuál era el nivel con el que Denis estaba preparado para plasmar de forma concreta su visión. Como actor no me vi demasiado obligado a imaginar. Yo creo que trabajar en esos sets me ayudó mucho en mi interpretación. Denis hizo todo lo que estaba a su alcance para proveernos de todas las herramientas necesarias para que pudiésemos hacer nuestro trabajo de la mejor manera posible.

—¿Qué es lo que a tu juicio distingue a "Blade Runner" de otras películas del género?

—Lo que me resulta tan atractivo del mundo de "Blade Runner" es que tiene una escala muy masiva y es muy arriesgado conceptualmente. Pero a la vez, el retrato que intenta es muy íntimo y emocional y se concentra en lo que le pasa a estos personajes. Hay muchos temas con los que no sólo me identifico yo sino también la audiencia, porque la búsqueda de la identidad no es algo que me fascine solamente a mí. Creo que a todos nos pasa. Las preguntas sobre lo que significa ser humano, cómo lidiar con la superpoblación, cómo evitar que la tecnología nos aisle como individuos, y cuál es la responsabilidad moral que tiene la ciencia son muy válidas, y sin embargo no es un filme que intente entregar un mensaje. Son elementos que ayudan a crear una textura para este universo cinematográfico, porque en esencia, es una historia puramente emocional.

—¿Pero no te parece que el filme incluye una advertencia sobre los peligros impensados de los avances científicos?

—Es posible, y por eso creo que es importante que nos hagamos todas estas preguntas morales sobre cómo avanza la ciencia. Lo que creo que hace que "Blade Runner" sea tan especial es que no trata de robots, ni de cyborgs ni de IA (Inteligencia Artificial). Lo interesante del concepto de los replicantes es que no hay diferencias biológicas entre ellos y los seres humanos. Debajo de su piel no vas a encontrar metal ni cables. La única diferencia es en la forma en la que han sido concebidos. Harrison te dirá que no han sido engendrados en la forma divertida. Pero el hecho de que fueron creados por humanos, ha llevado a que imaginen un pasado que en realidad es falso pero que les ayuda a sentirse mejor con respecto a cuán horrenda es su experiencia de vida. Eso te lleva a hacerte preguntas, sobre todo de qué manera se vincula con nuestra sociedad actual. Por más que en el fondo sea una película de ciencia ficción, es muy filosófica y especial.


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