Escenario
Lunes 20 de Marzo de 2017

Caetano y Teresa, se presentaron en Rosario con esas canciones que iluminan

El bahiano interpretó temas emblemáticos de su carrera solista, y en el cierre junto a la artista carioca. El local Julián Venegas, en la apertura

Caetano Veloso eligió el sábado pasado el espacio de City Center para presentar a la intérprete carioca Teresa Cristina. En el mismo espacio donde en 2015 compartió escena junto a Gilberto Gil, Veloso fue la figura clave de otro dueto imperdible. Canciones y artistas que iluminan.

En lo musical, fue un recital plagado de sutilezas , tanto en lo armónico como en lo rítmico.La puesta sonora y lumínica estuvo acorde a la intención artística de crear un clima intimista.

Mientras el público ingresaba y colmaba el salón, los artistas locales Julián Venegas y Alfredo Tosto animaron la previa.

Caetano se plantó en el escenario con el rol de maestro de ceremonias. Saludó solemnemente y relató que "una cantante y un guitarrista me han llevado por el mundo a viajar con la esencia del samba". Prometiendo volver luego, invitó a escuchar a Teresa Cristina y al notable guitarrista Carlos Moraes ( Carlinhos Sete Cordas").

Con "O mundo é um moinho", Teresa comenzó su recorrido por la obra de Cartola, creador brasileño a quien tributó en un disco el año pasado. "Ustedes se dan cuenta que esta canción es muy cruel con nosotras las mujeres", dijo sobre "Tive sim", canción de los 70 que cantó y actuó.

Teresa mostró repertorio contundente y de alta belleza estética. Emocionada por estar en Rosario por primera vez, devolvió la gentileza y presentó a su "amado" Caetano. El bahiano armó un generoso listado de 18 canciones, de distintas épocas, algunas no muy conocidas, comenzando con "Luz do sol" y "Os Passistas".

Su toque preciso alcanzó para vestir las canciones, sin estridencias, pero en armonía con el tono discursivo. Las hubo de amor, también contestatarias, en portugués, en español y también en inglés.

Promediando el show, Caetano esbozó: "Haré dos canciones que para mí son emblemáticas del Tropicalismo", refiriéndose al movimiento musical brasileño que lo incluyó, antes de versionar dos temas compuestos y grabados en 1968. "Son dos no tan conocidas, pero muy queridas por mí", confió. Se trataba de "A voz do morto" y "Enquanto seu lobo ñao vem", la que retrata la manifestación en las calles de Brasil contra la dictadura militar. "Habla de entusiasmo, pero también de miedo", relató.

Buceando en su historia, rescató "Menino do Río", "Minha voz, mina vida" y "Cucurrucucú Paloma", la canción mexicana de los años 50 que Caetano grabó en los 90.

Tocó baladas y otros géneros, pero siempre volvió al samba. En "Reconvexo", silenció su guitarra y el final fue con palmas del público y una primera ovación.Visitó el jazz, a capella, en "Love for sale", la obra de su admirado Cole Porter.

"Esta canción es corta, pero la adoro, decidí cantarla sólo esta vez", confió después de interpretar

"Bahía, minha preta".

El público, expectante, se fue animando y se sumó a cantar en "Um Abraçaço" y las palmas brotaron espontáneas en "A luz de Tieta", mientras Caetano recorría el escenario y se iba despidiendo de su bloque en solitario.

Regresó de la mano de Teresa para encarar el tramo final.Sumaron a Carlinhos y, en trío, sonaron las últimas, "Desde que o samba é samba" y "Odara", entre otras.

En el final, se acercaron generosamente a la gente que agradecía las dos horas de entrega y de tanta buena música, dejando en claro que su arte embellece cualquier ámbito que visiten

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