Escenario
Sábado 12 de Agosto de 2017

Abel Pintos, un sueño dorado para las fans

Con una gran llegada al público, El cantautor bahiense comenzó anteanoche la serie de conciertos en rosario, que llegará hoy a su punto final

Ante un Metropolitano repleto, Abel Pintos inició anteanoche una serie de conciertos de presentación de su disco "11", todos con entradas agotadas. Con un look impactante, lentes oscuros, remerón y pantalones bien ajustados, el cantautor recibió respuesta inmediata con "Cómo te extraño", primer track del disco y primera del recorrido con el que concretó dos horas de concierto.

El show, preciso y contundente, muestra al bahiense seguro de su ubicación de privilegio en la consideración del público argentino. Respetando la esencia de las versiones originales, en cada show le encuentra una vuelta más a los temas y el vivo depara siempre alguna sorpresa que le permite el disfrute y le da margen a la creatividad de la banda.

El jueves, cantó las once canciones de la nueva placa, en el mismo orden en que se publicaron. Elevó la potencia con "3", tema con aires de rock, cuando ya comenzaba el revoleo de obsequios desde la platea. En un espacio complicado para el trabajo técnico, la puesta sonora estuvo correcta y las luces dieron brillo a su figura.

Siempre activo en el escenario, antes del saludo Pintos cantó "Pájaro cantor", un mensaje para varios destinatarios anónimos. Ante un público cómplice, adolescente y juvenil en su mayoría, se mostró agradecido por la convocatoria y prometió "cantar las cosas que me pasan y lo que siento". Se divirtió con la gente con un guiño: "A los acompañantes les agradezco, pero les advierto que esto será largo. Así que, muchachos, ajo y agua". "Tengo auriculares, no escucho lo que me gritan, pero supongo que serán mensajes positivos", completó con risas.

Pintos puso en juego toda su capacidad técnica exigiendo al máximo la voz, con canciones escritas en primera persona y con destinatario. La banda marcó el rumbo visitando sonidos del rock, del pop y de la balada, con un leve toque folclórico. Creó un clima especial, íntimo, para "Mariposa", donde hizo dúo con su hermano Ariel, quien se destacó en la guitarra y también recibió piropos de las fans.

"El punto de dificultad aparece cuando la emoción que sentía al crearla aún existe", expresó Pintos relatando la angustia que le produce a veces no poder seguir la canción. Tras una reflexión, cantó "Una razón" y "Primavera", saludando al cielo agradeciendo la escucha. Se abstrajo de la multitud y con "Mi ángel", completó la lista de canciones del disco.

Con varios cambios de vestuario, Abel comenzó el repaso por su historia con "Aquí te espero", aquel hit del disco "Abel", con el que ganó su primer Gardel de Oro. De lejanas épocas rescató "Halleluja" y luego "El mar", incluyendo una lograda obertura de cuerdas. A solas con Fredy Hernández (piano), ofreció una versión despojada de "Sin principio ni final", la que sonó en la boda de Messi.

Después de "Ofrezco", más relajado, propuso "vamos a bailar un poco, nenas" y comenzó el tramo final con "Tiempo", de épocas en que ya se percibía el cambio en su estética musical. El público se mostró más participativo y se enganchó aún más cuando se puso a rockear con "De sólo vivir". "Gracias por el amor, por el respeto y por la alegría", dijo en el cierre después de las últimas: "La llave", "Crónica" y "Revolución".

Abel Pintos es un artista que corre sus propios límites. Hay claves. Su llegada al público se sostiene en que le confiesa sus sentimientos y le comparte su historia personal. Hoy cierra sus presentaciones en Rosario y ya promete la vuelta.

Comentarios