"Las mujeres cuando nos enamoramos somos boludas. No le preguntamos a los hombres qué hicieron o que no", disparó Jelinek.
Dancing Mood sorprende. Después de una larga época de exceso de "rock chabón", hoy el público tiene a su disposición buena música sin renunciar a la fiesta, escuchando a la orquesta liderada por Hugo Lobo.
Hugo Lobo volvió a Rosario.
Dancing Mood sorprende. Después de una larga época de exceso de "rock chabón", hoy el público tiene a su disposición buena música sin renunciar a la fiesta, escuchando a la orquesta liderada por Hugo Lobo. El músico construye sobre algunos clásicos de la música internacional pasados por su singular tamiz interpretativo y suma temas propios.
El viernes pasado la multitudinaria banda hizo temblar los cimientos de Willie Dixon. A lo largo de dos horas el público no paró de bailar transportado por la música que sonó exactamente igual a "Non Stop", el disco triple que presentaba Dancing Mood.
La orquesta que suma dos trombones, dos saxos, flauta traversa, armónica, dos teclados, percusión, batería, dos guitarras, bajo, trompeta y flugelhorn en manos de Hugo Lobo, no presenta flancos débiles. Lobo echa mano a un recurso que en la Argentina popularizó La Banda Elástica de Ernesto Acher, que consiste en tomar un tema clásico —que puede ser de Hery Mancini, Bob Marley, Chuck Mangione, Burt Bacharach, Charlie Parker o Nino Rota— y cribarlo con ritmo de ska jamaiquino y algún cantito tribunero; zarandearlo luego con reggae y swing hasta convertirlo en una divertida lección de arreglos musicales.
A esa rica mixtura, Lobo le agrega altas dosis del virtuosismo individual que aportan sus músicos a quienes dedica segmentos para el lucimiento de cada instrumento. Cuando el tema llega al peligroso límite de una meseta, Lobo marca un tiempo y se desata la fiesta que origina pogos, bailes solitarios y sobre todo, un gran deleite por el buen gusto para meter cada instrumento en el lugar y en el momento indicados.
Dancing Mood incluyó en su show a la cantante Ivonne Guzmán. Eso permitió que variara su formación y que Lobo se sentara a la batería para seguir mostrando su ductilidad, mientras la voz cargada de soul impactaba por sus alturas y afinación.
Los arreglos de la banda son el mejor cimiento de su prestigio e incluyen intervenciones sutiles como una armónica que aletea en medio de un reggae, evocando sonidos de blues; o una descarga que pinta imágenes de Cuba mientras el tema central procede de la cuna más selecta del jazz. Esas mezclas, tan equilibradas y sutiles como contundentes y rítimicas, son las que distinguen a Dancing Mood como una de las mejores orquestas argentinas del momento. Y Hugo Lobo tiene casi toda la culpa.
Hugo Lobo volvió a Rosario.
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