La ciudad
Sábado 14 de Mayo de 2016

Escándalo a bordo de un colectivo de la 107

Un chico no tenía tarjeta y el chofer le dijo que se bajara. Una mujer se ofreció a pagarle, pero todo terminó en insultos y gritos con el colectivero.

Un viaje en colectivo urbano terminó en escándalo. Una pasajera se solidarizó con un estudiante de 13 años que se subió a una unidad del 107 para ir a la escuela y no tenía tarjeta para pagar, pero el chofer se negó a que ella abonara el boleto y obligó al menor a bajar del transporte. "Me insultó tanto que yo también me bajé antes de llegar a destino, terminé con vómitos y no pude ir a una entrevista laboral para conseguir empleo", contó a La Capital Karina Perelli, quien denunció formalmente al chofer ante la empresa Rosario Bus y la línea 147 de la Municipalidad.

El incidente ocurrió el miércoles pasado al mediodía en pleno barrio Cristalería. Karina se subió al interno 3772 de la 107 desde la casa de su pareja para dirigirse al Portal Shopping, donde la esperaba una entrevista laboral.

Minutos después de abordar el ómnibus presenció una situación que ella misma calificó como "tremenda". Un adolescente de 13 años subió al colectivo junto a otros chicos y padres. Pero no tenía su tarjeta sin contacto para abonar el viaje.

El chofer lo notó de inmediato y "a los gritos le dijo al chico que tenía que bajar del colectivo. Le dijo textualmente, «pendejo; esto ya me lo hiciste otras veces, así que bajate»", contó Karina.

Fue allí que la pasajera reaccionó y se solidarizó con el adolescente, a quien ofreció pagarle el viaje. Sugestivamente el colectivero se plantó y rechazó la propuesta de Karina.

"Le dije que el chico iba a la escuela, que él no tenía tarjeta y que yo tenía saldo para pagar los 8 pesos de su viaje. Pero el chofer dijo que no, que él ya había decidido que tenía que bajarse", relató indignada.

A las pocas cuadras, el chico se bajó del 107. "En lugar de ir a la escuela, se tuvo que bajar humillado del colectivo y nadie sabe dónde fue. Una locura", lamentó Karina.

Insultos. Lo que siguió después fue más intenso. "El chofer no paró de gritarme, insultarme y faltarme el respeto ante la mirada del resto de los pasajeros, que hablaban por lo bajo; me daban la razón pero no reaccionaban", indicó.

"El colectivero me dijo que yo no sabía lo que era trabajar arriba de un ómnibus en Rosario, que todo el tiempo hay situaciones violentas y que el sólo tenía que exigirle a todos que paguen", agregó.

Karina no se quedó callada. "Le repliqué cada cosa que él decía, le dije que seguramente los días que hay partidos de fútbol deja subir sin que paguen a todos los barrabravas, aunque a los pasajeros nos roban y agreden", disparó.

"Este chico estaba con su mochila, con el buzo identificatorio del colegio, tenía la voluntad de ir al colegio, de hacer algo productivo con su vida, pero el chofer le hizo pasar un pésimo momento", sumó.

Karina, que contó de inmediato su vivencia en la red social Facebook y luego la relató a este diario, padeció en carne propia la incómoda situación. "Me puse muy nerviosa, no estoy acostumbrada a discutir a los gritos y me descompuse", apuntó.

"Me tuve que bajar en la plaza Alberdi porque tenía que vomitar y tuve que cancelar una entrevista laboral, ahora estoy viendo si me la reprograman porque estoy desocupada", manifestó.

"La verdad —siguió— estoy triste y enojada, pero tranquila de que le dije todo lo que sentí. Sólo tuve un gesto de humanidad para darle una mano a un pibe y me topé con alguien muy insensible".

Más tarde, Karina hizo la denuncia correspondiente contra el chofer. "Le pedí que se identificara pero se negó, así que con el boleto impreso fui a la empresa Rosario Bus a hacer la denuncia y también llamé al 147 de la Municipalidad", dijo la pasajera.

Ahora espera que "tanto la empresa como el municipio hagan algo con lo ocurrido. El chofer no sólo obligó a un pasajero a bajarse, aunque un tercero le quería pagar el viaje, sino que además me faltó el respeto, me maltrató y me gritó delante de todos los demás", cerró.


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