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Sábado 15 de Octubre de 2016

"Es muy difícil hacer una canción popular"

Estelares lo hizo otra vez. "Es el amor", el primer corte de su nuevo disco, es un hit que suena sin parar en las radios y que se tararea naturalmente en la primera escucha. El grupo platense liderado por el cantante y guitarrista Manuel Moretti, que ya suma 20 años de carrera, volvió con otro ejército de canciones en "Las antenas", un álbum tal vez más luminoso que los anteriores, pero siempre con la marca melancólica, emotiva y épica que los transformó en una banda reconocida por la gente y por la crítica. El combo que se completa con Víctor Bertamoni y Guillermo Harrington (guitarras), Pali Silveira (bajo), Javier Miranda (batería) y Eduardo Minervino (teclados) empezó su recorrido en los años 90, pero recién en 2006 saltó a la popularidad con temas como "Ella dijo" y "Un día perfecto". "Las antenas" es su séptimo CD de estudio, y hoy lo presentarán en el teatro Vorterix (Salta y Cafferata) a partir de las 21 (puntual).

Estelares lo hizo otra vez. "Es el amor", el primer corte de su nuevo disco, es un hit que suena sin parar en las radios y que se tararea naturalmente en la primera escucha. El grupo platense liderado por el cantante y guitarrista Manuel Moretti, que ya suma 20 años de carrera, volvió con otro ejército de canciones en "Las antenas", un álbum tal vez más luminoso que los anteriores, pero siempre con la marca melancólica, emotiva y épica que los transformó en una banda reconocida por la gente y por la crítica. El combo que se completa con Víctor Bertamoni y Guillermo Harrington (guitarras), Pali Silveira (bajo), Javier Miranda (batería) y Eduardo Minervino (teclados) empezó su recorrido en los años 90, pero recién en 2006 saltó a la popularidad con temas como "Ella dijo" y "Un día perfecto". "Las antenas" es su séptimo CD de estudio, y hoy lo presentarán en el teatro Vorterix (Salta y Cafferata) a partir de las 21 (puntual).

Antes de llegar a Rosario, Moretti habló con Escenario sobre el origen del último disco, su salvación a través de las canciones y los años oscuros de drogas y alcohol que quedaron atrás. "Me siento un hombre dichoso", aseguró. Al fin.

—¿Cómo surgió el disco "Las antenas"? ¿Hay canciones que pertenecen a épocas pasadas de la banda?

—Hay canciones que son de diferentes épocas, pero en casi todos nuestros discos ocurre eso. Yo tengo un montón de material y algunas canciones que no entran en los discos las llevo después a la sala y prenden en la banda según la época. En este caso hay algunas que son de la época de "Sistema nervioso central" y otras anteriores. Lo bueno es que hayan entrado en la dinámica de este disco. Este disco es muy íntegro, no se escucha el audio, se escucha la banda. No sé si buscábamos un sonido, pero el sonido que tenemos ahora es mejor de lo que esperábamos. No fue casual que le pedí a la compañía que fuese Juanchi (Baleirón) el productor, que quería grabar en un estudio determinado y que quería lograr un sonido más de banda, de sala de ensayo.

La palabra "soledad" atraviesa el álbum: es el nombre de una canción, está en varias letras y en el texto del booklet. ¿Cuál es tu relación con la soledad?

—Es una relación muy íntima y muy fuerte. Por eso en este disco le hago un pequeño homenaje a las antenas, que son la imagen de lo que nos ayuda a no perder conexión, a no quedarte solo. Pero hay soledades difíciles de enunciar. Una de las soledades más difíciles es cuando uno no puede salir de uno mismo. Y algo de eso tiene que ver con circunstancias de crisis, de adicciones y de fragilidad. Yo pienso que solitario es aquella persona cuya vida interior es más fuerte que el afuera. Y eso se puede volver patológico.

—¿Y cómo se sale de eso, vos encontraste la forma?

—No sé cómo se sale. Uno está siempre poniendo lo mejor de uno. Hay una traducción bastante estándar de algunas cosas: hay gente que se pregunta cómo puede ser que caigas en adicciones y fragilidades. Y lo que nadie sabe es que el proceso adictivo y de fragilidad es irracional. En mi caso me dio una mano muy grande mi oficio, ser compositor de canciones. También me ayudó el nacimiento de mi primera hija, haber vuelto a armar una pareja y tener una familia. Muchas cosas que antes eran desestimadas vinieron a completar un vacío, aparecieron y me tocaron.

—Una vez entrevisté a Nacho Vegas y él me dijo: "Las canciones no me sirven para nada, salvo para una pequeña revancha". ¿A vos te sirvieron para exorcisar fantasmas?

—Yo llego a las canciones por estar volado en drogas. No podía tocar la guitarra ni nada. Así que imaginate si me sirvieron. Empezaron a aparecer melodías, empezaron a aparecer versos. La manera de relacionarme que yo tenía con el mundo por conflictos personales muy arduos fue de alguna manera mi profesión. Eso se transformó en mi vocación.

—¿Cómo ves la evolución musical de Estelares desde el primer disco hasta el último?

—Yo siento que hubo una gran evolución, como músicos y como compositores. Lo bueno es que fue un proceso que se fue dando porque nunca abandonamos el barco, en el sentido de tirarte a no ser responsable con vos mismo. Entonces todo el tiempo te estás modificando y aprendiendo de tu propio trabajo y de vos. Este disco no hubiese sido posible si no nos hubiésemos comprometido de la manera en que lo hicimos. Es un disco que a nivel audio, a nivel compositivo y a nivel de sonido de banda puede ser considerado como el mejor que hicimos. Lo dice la crítica y también lo dice el mismo Juanchi, que nos conoce porque trabajó en cuatro discos con nosotros. Cuando comenzamos con el disco estábamos un poco perdidos en la sala de ensayo, pero después trabajando mucho se convirtió en uno de nuestros mejores trabajos. Ahí se ve la evolución.

—Cuando vos componés una canción como "Es el amor". ¿Ya intuís que puede ser un hit?

—Sí, uno tiene la sensación. La profesión te da una devolución frente a tu trabajo, entonces ya sabés que las canciones tienen diferentes potenciales. "Es el amor" es una canción que tiene todos los elementos. Me gusta el verso, me gusta el puente y me gusta el estribillo. Sabía que era una canción para afuera, una canción pop. Pero el disco también tiene una canción como "Los lagartos mueren en familia", que un amigo describió como "literatura lisérgica provinciana". Es muy diferente a "Es el amor". Sin embargo es otra tremenda canción, que yo amo. En principio parece fácil hacer una canción como "Es el amor", pero es muy difícil hacer una canción que salga de uno, que sea popular, que la melodía sea fresca y que a la gente le genere alegría en el buen sentido de la palabra.

—¿Cómo te evaluás como intérprete? ¿Sos muy autoexigente?

—Sí, soy muy autoexigente, medio tremendo. Pero ahora estoy más tranquilo. Hace un año y pico que siento que he mejorado, que canto con la voz completa, con aire. Durante años yo fui muy alcóholico, y era muy difícil cantar borracho todo el tiempo. Cuando empecé a tomar menos la voz se fue acomodando, y también empecé a tomar más agua. Eso hace que la voz y el cuerpo estén mucho más enteros.

—¿Qué balance hacés de las dos décadas de la banda? ¿Estás conforme con el recorrido?

—Los recorridos no sabés cómo los hacés, pero cuando llegás a un séptimo disco mirás para atrás y decís: "Bueno, no estuvo tan mal". De muchas cosas estoy orgulloso: del compositor en primer lugar, y además me parece que en este último tiempo la banda está muy inspirada. Y eso se nota en el último disco. Pero si me preguntás de qué estoy conforme, siempre te diría que del compositor. Todos los años yo compongo un puñado de canciones de las cuales me siento orgulloso.

—Cuando la banda todavía no era reconocida. ¿Alguna vez pensaste en bajar los brazos?

—En realidad no, porque no había mucha posibilidad, en el sentido de que yo estaba atravesado por muchos conflictos. No me quedaba otra que seguir apostando, porque cuando a la banda no le iba bien yo pasé tres años comiendo de la amabilidad de la gente. Yo siempre aposté a todo o nada. Cuando tenía 35 años y otra vez me fui a Buenos Aires sin un mango a vivir de los favores de amigos muchos se espantaron. Pero yo siempre sentí que el compositor me tenía que dar de comer, que era lo más honesto. Hasta el 2003, cuando salió "Ardimos", yo estaba con muchísimos problemas de alcohol y de fragilidad. Pero a pesar de todo yo seguía componiendo, y en esa época mala mía compuse todo "Sistema nervioso central", que después nos dio de comer durante años. Así son las cosas de extrañas.

—¿Hay bandas nuevas que te gusten? ¿Sos de ir a recitales?

—Soy un poco haragán para ir a recitales, pero hay cosas interesantes. Me gustan los rosarinos de Indios, son pícaros, son poperos. También me gustan lo cordobeses de Rayos Láser. Después están los amigos de generación: me encantan Coki (Debernardi), Pez, Palo (Pandolfo), Ella Es Tan Cargosa. Todo lo que es cancionero y respeta la palabra me gusta. Y seguramente me estoy olvidando de unos cuantos. Lo que pasa es que a los 50 años estoy un poco haragán, entonces dejo que las cosas vengan a mí, ya no las busco.

—Tenés 50 años, una banda que es reconocida y formaste una familia. ¿Cómo te ves en este momento de tu vida?

—Hace cinco o seis años se clavó en mí la palabra "dicha". Me siento un hombre dichoso. Pero como todo, la dicha también es un trabajo, y la cuido cada instante de mi vida. Estoy muy feliz con mi profesión. Hace tiempo que me ofrecen editar libros, hacer algo como solista y hasta cantar tangos. Pero a mí me cuesta hacer, tengo tendencia a la contemplación y al cuelgue. Tengo miles de cosas escritas y grabadas. Tengo una valija llena de cassettes. Tengo cuadernos, carpetas y cosas guardadas en la computadora que no volví a leer. La verdad es que tendría que ponerme a editar parte de mi vida. Es un trabajo de concentración difícil (risas). Y a mí me cuesta mucho estar en la tierra.

"A veces juego a ser Nicola di Bari o Roberto Carlos"

La mayoría de las canciones de "Las antenas" están relacionadas con el amor. Sin embargo Manuel Moretti aclara: "Yo hablo del amor como deseo, no del amor de pareja o el amor filial. El amor también puede ser salir de uno para sortear la soledad", comentó, y enfatizó: "Yo tampoco me considero muy romántico, al contrario, siempre me ha gustado hacer un análisis de la dificultad del encuentro". Así y todo, el cantante se confiesa como un admirador de los cantautores románticos. "Me gustan porque es la música que mamé de mi madre", contó. "Cuando yo era chiquito escuchaba a Nino Bravo, a Leonardo Favio, a Julio Iglesias, a Nicola di Bari y a todos los latinos que fueron muy famosos en los 70", recordó. "Para mí Leonardo Favio es el artista con mayúsculas. Lo digo a nivel cine, aunque también tiene cinco o seis canciones populares que son inapelables. Esa música me emociona, y a veces me pongo a jugar a ser Nicola di Bari o Roberto Carlos. Una vez, cuando tocamos en el Gran Rex, yo salí al escenario con un saco blanco y un pantalón azul, como Roberto Carlos. Estaba igualito", remató entre risas.

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