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Sábado 27 de Febrero de 2010

"Es muy difícil para los jóvenes acceder a un buen puesto de trabajo"

Las tasas de desempleo juvenil muestran las dificultades que atraviesan los universitarios a la hora de conseguir un empleo. Para el economista Carlos Crucella se trata de un problema histórico que sufren los jóvenes, a quienes "se les hace difícil acceder a un buen puesto laboral".

Las tasas de desempleo juvenil muestran las dificultades que atraviesan los universitarios a la hora de conseguir un empleo. Para el economista Carlos Crucella se trata de un problema histórico que sufren los jóvenes, a quienes "se les hace difícil acceder a un buen puesto laboral".

Docente de la cátedra de economía III de la Facultad de Ciencia Política y miembro del Consejo de Investigaciones de la Universidad Nacional de Rosario (Ciunr), Crucella explica que es común que los alumnos universitarios y terciarios traten de conseguir un trabajo de tiempo parcial, "con un sueldo que más o menos que les permita cubrir algunos gastos". Y explica que la precariedad laboral hizo que la universidad se transforme en los 90 "en una especie de garaje donde estacionaba un montón de gente que no encontraba otro lugar en la sociedad".

—¿Con qué mercado laboral se encuentran hoy los estudiantes universitarios?

—El problema del empleo en la juventud es de larga data. A la mayoría les preguntan qué experiencia tienen, y en muchos casos carecen de ella porque salen de la facultad sin haber trabajado. Es histórico que los jóvenes tengan estos problemas, y en general si consiguen trabajo es temporario, precario o en negro. Es muy difícil si sos joven acceder a un buen puesto de trabajo. Además, cuando querés estudiar intentás encontrar un empleo que no te imposibilite seguir en carrera. Entonces es común tratar de conseguir un trabajo de tiempo parcial, con un sueldo que permita cubrir algunos gastos.

—¿Cuáles son las ventajas de emplearse incluso en tareas distintas al área que se estudia?

—Por un lado, el acostumbrarse a un ritmo de trabajo, un horario, a cuidar las herramientas y a que si uno tiene una discusión no puede resolverla a los golpes. Parece una obviedad, pero son cosas que toda persona tiene que aprender. Y la otra ventaja es que cuando se confecciona un currículum, aunque no sea específicamente en tu rama de estudio, la experiencia laboral es significativa. Al empleador esto le interesa, porque cuando te contrata lo hace con el compromiso de pagarte un sueldo, entonces le da tranquilidad que una persona haya trabajado, porque indica que tuvo un régimen laboral supervisado, y que pudo mantenerse allí dos o cuatro años.

—¿Cuánto influye la realidad laboral al elegir una carrera?

—Cuando decidís seguir una carrera elegís un modo de ver el mundo y, si tenés suerte, una forma de insertarte en él. Podemos ver la misma ciudad, pero nos preocupan cosas distintas. Pero es cierto que, de acuerdo al momento que te toque elegir una carrera, el medio te va a condicionar. Alguien que empezó a estudiar ingeniería industrial en los 90 tenía un futuro difícil, porque no sólo no contrataban gente sino que además estaban cerrando las empresas. Y en los últimos años, por el contrario, para los que siguen las ingenierías el conflicto que tienen es que consiguen a veces tan buenos empleos que les cuesta terminar la carrera.

—Incidió la precariedad laboral de los 90 en el ingreso universitario?

—En esa década hay quienes entendieron que si entraban a trabajar sin calificación sería en empleos precarios, por lo que decidían reforzar su trayectoria laboral con un título. Y también había padres que, para evitar que a su hijo lo exploten por dos mangos, decidían dejar que sólo estudien para que el día de mañana el título les permita ubicarse mejor. Con lo cual en los 90 la universidad se volvió en gran medida una especie de garaje donde estacionaba un montón de gente que no encontraba otro lugar en la sociedad. Es un problema histórico de la Argentina, donde se sobredimensiona el título universitario. En otros lugares la gente elige sin problemas un terciario, se pone a trabajar y logra realizarse con eso. Pero acá si sos de clase media, ¿cómo no vas a ir a la universidad?

—De allí que las carreras tradicionales siguen concentrando más ingresantes.

—Sí, pero también los contadores y abogados se la ven bastante complicada, porque la idea del profesional liberal exitoso terminó hace décadas. Y también hay una sobreexistencia de médicos en Rosario. Tal vez sea parte de un imaginario que no tiene que ver necesariamente ya con la realidad.

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