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Sábado 13 de Abril de 2013

"Es maravillosa, igual que las demás"

"Cuando Luisa nació lo miré a mi esposo y le dije: ¿Y ahora qué vamos a hacer? El me respondió: «Nada, es una nena igual que las demás. Yo solo tengo un problema, que no trajiste nada para cortarle las uñas que las tiene muy largas». Entonces lo miré y pensé que con eso le podía hacer frente a cualquier cosa", recuerda Lorena de cuando nació su hija con síndrome de Down.

Lorena tiene 35 años, es ama de casa. Su esposo, Gustavo Capobianco, es agricultor. "Ojo, nada adinerado, de los que trabajan en el campo", se apura a aclarar Lorena sobre su situación económica, más bien modesta. Y, por ahora, Luisa no tiene hermanitos.

La mamá está convencida de que su hija es un desafío a los valores humanos, lo comparte de esta manera: "Siempre digo que si Dios bajara del cielo y me diría que él puede sacar el síndrome de Down a Luisa, yo le diría que no si eso es lo que la hace tan maravillosa".

Multplicar. No tiene dudas de que es necesario que se multipliquen las experiencias de inclusión, que se reciba a los chicos con distintas capacidades con los mismos derechos.

Recuerda cuando se decidieron por anotar a la nena en la escuela pública —felizmente pudieron elegir entre las dos primarias del pueblo— y se acercó a hablar con la escuela donde no tuvo nada que explicar. "Algunos me dicen que es porque es un pueblo, pero sé de otros pueblos donde los padres han pasado por tristes experiencias", señala.

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