Ovación
Viernes 02 de Diciembre de 2016

Es ahora, Central

Central vivirá en breve su tercera final seguida de Copa Argentina ante un rival de sus quilates. Primero fue ante Huracán, en un momento futbolístico malo del equipo de Russo. Luego el Boca recién consagrado el año pasado, cuando el conjunto de Coudet había dejado hace rato de ser sorpresa y era grata realidad. Ahora será otro grande, River, en el tiempo de extensión (aún con vaivenes) de un proceso virtuoso de dos años que maduró como para ser coronado.

Aunque algunos hubieran preferido a Gimnasia, la estatura de River pone en toda su dimensión lo que se jugará pronto. Porque los millonarios precisan como el agua el título, la única puerta que pueden abrir para entrar a la Copa Libertadores y no quedarse sin competencia internacional en el 2017 como le pasó a Boca. Por culpa de Central, por supuesto.

Central no es el mismo que deslumbraba a todos, pero no de casualidad vuelve a pelear algo importante de la mano de Coudet. En 2015 disputó el título con Boca hasta el final y luego la Copa Argentina que terminó en despojo. El torneo de Transición 2016 fue un lujo hasta que se quedó sin nafta para abarcar los dos frentes y estuvo ahí de seguir hasta las últimas consecuencias la Copa Libertadores. Y ahora, si bien en el campeonato no le va bien, fue contundente en la Copa Argentina, para ser el que llegó a más finales en este certamen instalado definitivamente.

El proceso canalla con el Chacho al mando (y con esta dirigencia, vale aclarar) no bajó nunca la intensidad en dos años. Sembró siempre ilusión, dio gusto verlo jugar, potenció jugadores. Le costó (y le cuesta) reacomodar la defensa, pero en vistas de que Lo Celso se va y pone todo para irse a Europa campeón, de que Montoya tiene destino afuera, de que Teo mostró que puede darle el título como piensa el DT, de que Ruben volvió a meterla, de que enfrente estará River al que eliminó en las dos última ediciones... Es ahora, Central.

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