El Mundo
Martes 19 de Julio de 2016

Erdogan agudiza la represión por el golpe, y los detenidos ya son más de 7.500

Alemania y EEUU pidieron moderación, pero la "purga" de golpistas está barriendo con toda clase de adversarios del gobierno.

La "purga" en Turquía luego del intento de golpe militar en la madrugada del sábado se parece cada vez más a una caza de brujas. La búsqueda de presuntos o reales amotinados, llamados oficialmente "terroristas", continua a todo ritmo y contra las advertencias de la comunidad internacional, preocupada por la magnitud de la ola represiva desatada por el presidente Recep Tayyip Erdogan, un islamista conservador que gobierna desde 2003. Un general que fue detenido y acusado de ser el líder de los golpistas fue fotografiado con evidentes signos de haber sido golpeado o torturado.

Más de 7.500 personas han sido detenidas en Turquía desde el intento de golpe del viernes, incluyendo 6.038 militares, 755 jueces y 100 policías, anunció el primer ministro Binali Yildirim. Las cifras reales podrían ser aún más importantes. Al menos 103 generales y almirantes turcos se encuentran detenidos y están siendo investigados informó la agencia de prensa progubernamental Anadolu. Entre los detenidos de más alto rango figura el general Mehmet Disli y el jefe de la fuerza aérea, Akin Oztürk. Sobre este último la agencia Anadolu debió rectificarse. Oztürk, al que el gobierno turco acusó de ser el líder local del intento de golpe, negó haber formado parte de la asonada, admitió Anadolu en un segundo reporte. Previamente, la agencia había informado que "Oztürk reconocía su participación". Pero una copia de la declaración de Oztürk ante los fiscales que se hizo pública en sitios web forzó a Anadolu a rectificarse. Se evidenció un modus operandi que pone en duda la fiabilidad de los medios oficiales. En su declaración, Oztürk rechazaba categóricamente ser parte del golpe y señala hacia el líder islamista exiliado Fethullah Gulen. "En base a mis experiencias, creo que la estructura paralela (de Gulen) llevó adelante este golpe. Pero no puedo decir quién organizó y llevó a cabo esta cuestión dentro de las fuerzas de combate turcas. En lo que concierne a esto, no sé nada. Luché mucho contra esa estructura (la de Gulen)", señaló. Oztürk apareció en fotos cuando ya estaba bajo arresto en las que se lo ve muy demacrado, con signos de haber sido golpeado y una venda sobre una de sus orejas. Otro indicador de cómo la represión se ensaña con los detenidos, de quienes se conocen inquietantes imágenes en las redes sociales.

El gobierno turco despidió además a casi 9.000 funcionarios, número que sin dudas irá creciendo en los próximos días. La impresión general dentro y fuera de Turquía es que el presidente Erdogan aprovecha el fracasado golpe para barrer con todos sus adversarios, sean o no golpistas. En tanto, el balance de muertos de la intentona golpista subió ayer a 308. El primer ministro anunció que 208 personas, incluyendo 145 civiles, 60 policías y tres soldados, murieron. Además, "más de 100 golpistas" perdieron la vida.

Erdogan evocó el domingo, frente a un multitud la posibilidad de restablecer la pena de muerte en Turquía. El intento de golpe no fue sólo un "complot pérfido" sino "una campaña terrorista", afirmó el ministerio de Exteriores, en tácita respuesta a las manifestaciones de preocupación de Occidente. La Unión Europea y Estados Unidos exhortaron a Turquía a que respete el Estado de Derecho, declaró en Bruselas el secretario de Estado John Kerry. "Llamamos firmemente al gobierno de Turquía a mantener la calma y la estabilidad en el país", declaró Kerry. "Llamamos también al gobierno de Turquía a respetar las instituciones democráticas y el Estado de Derecho", agregó tras reunirse con los ministros de Exteriores de la UE.

Alemania denunció "arbitrariedad y venganza" en Turquía y dijo que si Ankara restablece la pena de muerte sería el "fin de las negociaciones de adhesión" a la Unión Europea. El primer ministro turco aseguró que Turquía hará rendir cuentas "pero en el marco de la ley". Sobre el restablecimiento de la pena de muerte, Yildirim precisó que es "un tema que debe ser analizado en detalle, debatido en el Parlamento y que necesita un cambio constitucional. No es bueno tomar decisiones precipitadamente", añadió., aunque recalcó que "no se puede ignorar un pedido del pueblo".

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