Ovación
Martes 06 de Septiembre de 2016

Era clavado que terminaría así

La Copa Santa Fe se pensó en grande, pero los grandes no la jugaron.

Ya está. Terminó la Copa Santa Fe que estaba pensada en grande. Esa que los clubes grandes consideraron chiquita. Era clavado. Lamentablemente. Es que en estos años no pueden mezclarse los clubes profesionales con los semiprofesionales o amateurs. Eso servía antes. Hace ya muchos años. Por eso se había dejado de hacer. Porque existía en la provincia un torneo similar. Que era bueno, pero de a poco decayó. Es que el fútbol cambió. Los futbolistas también. La dirigencia lo mismo. Y ni hablar los hinchas. Las diferencias, entonces, se hicieron demasiado notorias.

¿Puede cambiar? Sí, pero es muy difícil. Ni los premios económicos alcanzan hoy. El miedo de los clubes de primera división es más fuerte, la presión de su gente los achica. Entonces aparece lo más sencillo, hacerle un lugar hasta ahí y listo. Por si falta algo más, la trascendencia mediática también influye. Claro, era tentador prometer la televisación de Newell's y Central, como hicieron desde un canal grande con los clásicos, pero ahí se cerró. Y la TV local tampoco se sumó. En cambio sí la jugamos desde Ovación, dándole despliegue en grande. Pero, si las instituciones locales se caen en el camino (también quedaron out Argentino, Córdoba, Tiro y Adiur), si los jugadores estrellas no aportan brillo, la magnitud de la competencia decae notoriamente a nivel local.

Que quede claro, no se critica la organización. Se intuía que esto iba a pasar. El compromiso inicial de los dirigentes canallas y leprosos (aunque fueron los salientes) de jugar con la primera división quedó en la nada en el primer partido en el que apostaron por la reserva y más juveniles. Y ni siquiera estar sin competencia oficial de AFA aportó para jugarla con todo.

Una pena. Habría que buscarle otra vuelta. Repetirla así no servirá. Al menos para Rosario.

Comentarios