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Jueves 09 de Octubre de 2014

Entre números cuestionados y ánimos caldeados

Haber sostenido que hubo un descenso de homicidios y heridos de arma de fuego en la provincia se convirtió en un boomerang para el ministro de Seguridad.

Haber sostenido que hubo un descenso de homicidios y heridos de arma de fuego en la provincia se convirtió en un boomerang para el ministro de Seguridad de la provincia, Raúl Lamberto.

Horas antes de que se produjera un nuevo ataque a un taxista, el titular de esa cartera había brindado un dato que parecía no coincidir con la realidad. Y eso crispó los ánimos de los peones, quienes, tras manifestarse frente a su casa, pidieron directamente su renuncia.

Fue una definición que estuvo lejos de tener un efecto positivo, más aún cuando los integrantes del sector venían denunciado asaltos cada vez más cruentos y hasta una nueva modalidad: irrupciones al estilo "piraña" por parte de jóvenes violentos en medio de la calle. La frase del ministro echó más leña al fuego al igual que la decisión de la Municipalidad de denunciar los piquetes a la Justicia.

Lamberto debió haber evitado esa información en tiempos en los que la inseguridad no cesa. Para colmo, el fiscal General Julio de Olazábal se encargó de desmentir al jefe Seguridad. Cuando le preguntaron sobre las estadísticas gubernamentales durante un acto en Santa Fe dijo que su área estaba abocada a la elaboración de esos números y que no sería serio hablar sin ellos. En un abrir y cerrar de ojos, minimizó la aparente disminución de delitos y sostuvo que los guarismos de la provincia "no son confiables".

Por su parte, los taxistas que forzaron el paro utilizaron una realidad incontrastable, pero también sacaron su interna gremial a la calle. Hubo grupos sin representación formal que buscaron herir al secretario general de los peones, Horacio Boix, aunque, a pesar de desvirtuar la protesta, tuvieron otra ocasión única que los registros de Lamberto todavía no pueden evitar.

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