La ciudad
Domingo 12 de Febrero de 2017

Entre la zona de promesas y los golpes al bolsillo

Tarda en llegar y al final, al final, hay recompensa. La frase inmortalizada por el eterno Gustavo Cerati podría aplicarse perfectamente en Rosario, donde los anuncios se repiten casi calcados año tras año

Tarda en llegar y al final, al final, hay recompensa. La frase inmortalizada por el eterno Gustavo Cerati podría aplicarse perfectamente en Rosario, donde los anuncios se repiten casi calcados año tras año. Tardan en llegar, se implementan en fases eternas y las recompensas? siempre bajo el influjo del desaparecido líder de Soda Stereo, siguen en una zona de promesas.

Esta semana se presentó con grandes ínfulas la puesta en marcha de un sistema piloto en 50 taxis para poder abonar los viajes con tarjeta de débito. El anuncio llegó nueve años después de que el Concejo aprobara una ordenanza que estipulaba modos de pago alternativos para sacar el dinero de los coches.

Fue en un lejano 2008. Esa misma ordenanza contemplaba además la colocación de blíndex que separaran conductor de pasajeros y cámaras de video internas. Nueve años se tardó en empezar a implementar la tarjeta de débito. ¿Blíndex y cámaras? Ya llegarán. Justo es señalar que al menos se colocó el botón de pánico.

"Esta semana, la intendenta Mónica Fein se reunió con su par cordobés, Ramón Mestre, para conseguir recursos que permitan aliviar la crisis del sistema de transporte urbano de pasajeros"

El pago con tarjeta revivió esta semana en una suerte de dejá vu. No obstante, en 2013, concejales de la oposición habían vuelto a la carga y aprobado un proyecto que encomendaba al Ejecutivo realizar una prueba piloto para determinar si se podía pagar el taxi con los plásticos. Casi un año después, el oficialismo admitía que los costos para implementar ese servicio eran muy caros. En consecuencia, otra vez el tema se metía en el freezer.

Se llegó así al 2015, crímenes de taxistas mediante y alza en los niveles de inseguridad, los ediles insistieron con la aplicación de los modos de pago alternativos a bordo de los taxis. Mientras tanto, en Brasil, por ejemplo, ya se podía pagar con débito hasta un choclo en la playa.

En marzo del año pasado, el municipio volvió a la carga con la muletilla "prueba piloto" y anunció la experiencia del pago de viajes de taxis con la tarjeta Movi, la misma que se utiliza para saldar el pasaje de colectivos y cancelar el servicio de las bicis públicas. La idea era implementar la prueba por tres meses en 50 unidades y luego ampliarla al resto de la flota. Esto último jamás sucedió.

La versión 2017 llega ahora en un año electoral donde los anuncios sin dudas se repetirán hasta el hartazgo, y tal vez con mejor frecuencia que la que tienen los colectivos en los barrios más alejados.

Como se ve, los tiempos del Ejecutivo son bastante lentos. En nueve años el mismo anuncio se repitió infinidad de veces y el dato concreto es que aún los rosarinos no pueden pagar con débito en todos los taxis. Sólo el 2 por ciento del total de la flota, compuesta por 3.965 autos, admite esa posibilidad. Y en una suerte de estado experimental.

Omnibus en crisis

Mientras tanto, el servicio de colectivos atraviesa horas complicadas en relación a su financiamiento. La tarifa actual está desfasada, en el marco de un contexto inflacionario y con subsidios nacionales que llegan a cuentagotas.

Esta semana, la intendenta Mónica Fein se reunió con su par cordobés, Ramón Mestre, para delinear una suerte de estrategia común en su reclamo de auxilio financiero al gobierno nacional. El objetivo es claro: conseguir recursos que permitan aliviar la crisis del sistema de transporte urbano de pasajeros.

Ambos pusieron de relieve la inequitativa distribución de subsidios que hace Nación entre el Area Metropolitana de Buenos Aires (Amba) y el interior del país. Y acordaron ir juntos a golpear los despachos oficiales del Ministerio de Transporte que conduce Guillermo Dietrich para encontrar respuestas satisfactorias.

Por lo pronto, el panorama no se presenta muy alentador. En el futuro ya se divisa un aumento del boleto que se sumaría a los incrementos que ya vienen castigando los golpeados bolsillos de los rosarinos.

Cabe recordar que este año arrancó con aumentos en las tarifas de luz y agua, y se viene el de las medicina prepagas y los colegios privados, que ajustarán sus cuotas de acuerdo al porcentaje de suba que finalmente definan los docentes en el marco de las reuniones paritarias provincial que comenzaron a discutirse el viernes pasado.

Así, el año 2017 viene con seguidilla de aumentos y multiplicación de anuncios que ya se escucharon hasta el hartazgo. Las subas se concretan con velocidad. ¿Los anuncios? Por ahora siguen en la eterna zona de promesas.

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