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Sábado 18 de Septiembre de 2010

Entre la desazón y la esperanza

La historia de Fernando, un adolescente de 15 años con dificultades de aprendizaje, es una de las tantas que testimonia los obstáculos para incluirse en la escuela común. Su mamá, Mónica, relata que desde muy pequeño le detectaron "problemas de lentitud para aprender", desde entonces visitó especialistas. Si bien ingresó a una escuela común, siempre lo hizo en el ámbito privado.

"Lamentablemente llegué a la conclusión de que tenía que pagar para que estuviera en la escuela", confiesa la mamá para quien aún falta mucho por hacer desde la educación para asegurarles un buen tránsito a los niños con diferentes necesidades. La historia de Fernando cambió cuando se integró a lo que hasta principios de este año se llamaba Escuela Secundaria Especial Nº 513, ahora conocida como "Servicio pedagógico especial".

"Me saco el sombrero ante esta institución que no sólo le enseña a mi hijo, sino donde además ha encontrado un lugar para sentirse bien y estar con otros chicos de su edad", dice la mamá para rescatar el trabajo de este establecimiento de Paraguay al 600 de Rosario. También para recordar que las escuelas secundarias comunes "no están preparadas para recibir a jóvenes como mi hijo".

 

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