Ovación
Martes 26 de Julio de 2016

Entre la amenaza terrorista y la guerra urbana

El clima en Río está espeso, lejos de ser el óptimo para recibir por primera vez a los Juegos Olímpicos en Sudamérica.

El clima en Río está espeso, lejos de ser el óptimo para recibir por primera vez a los Juegos Olímpicos en Sudamérica. A los problemas coyunturales que afronta la organización se les suman otros, más peligrosos y preocupantes. Es que la amenaza terrorista y la "guerra urbana" declarada por bandas criminales de Río de Janeiro mantienen en vilo a los servicios de inteligencia y las fuerzas de seguridad de Brasil a pocos días de la inauguración de los Juegos.

La gran fiesta del deporte mundial, que comenzará el próximo 5 de agosto, es una cita a la que fueron invitados un centenar de jefes de Estado y Gobierno, en una ciudad que recibirá la visita de más de 700 mil personas, entre turistas, atletas y delegaciones.

Una investigación publicada en el portal del diario O Globo asegura que la policía brasileña abrió una investigación sobre la existencia de un segundo grupo de personas dispuesto a perpetrar un ataque masivo durante los Juegos Olímpicos.

Este grupo, al parecer, es independiente del que fue descubierto la semana pasada, cuando las autoridades detuvieron a doce personas bajo sospecha de terrorismo. Los encarcelados, según informes públicos, han jurado fidelidad a la milicia terrorista del Estado Islámico (EI). Agentes de inteligencia de más de 50 países darán apoyo a la operación de seguridad montada para la cita olímpica.

Fuera de la amenaza terrorista, el jefe de la seguridad del gobierno de Río de Janeiro, Mariano Beltrame, reconoció que la ciudad está prácticamente a merced de una "guerra urbana" declarada por el crimen organizado. "Debido al poder de fuego del narcotráfico, Río enfrenta un cuadro de guerra urbana", reconoció Beltrame, quien en un verdadero sincericidio aseveró que "va a demorar mucho tiempo para que esto cambie, esa es la verdad".

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