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Lunes 31 de Diciembre de 2012

Entre el sofá y el trampolín

El 2012 termina hoy y es inevitable realizar un balance para revisar los logros y fracasos...

El 2012 termina hoy y es inevitable realizar un balance para revisar los logros y fracasos, a partir de las expectativas gestadas durante todo un año. Es lo que estuvo haciendo por estos días la intendenta Mónica Fein, y que en parte, sólo en parte, explicitó  públicamente ante los medios de comunicación. “Me dijeron que el primer año era una luna de miel de las gestiones, pero a mí se me pasó muy rápido. Espero en 2013 tener los recursos necesarios para hacer los planes de obras, que se presentarán  distrito por distrito”, esbozó anteayer en una entrevista radial. Justamente esto que deslizó la intendenta fue algo que caracterizó el 2012: la escasísima obra pública que se realizó en Rosario. La municipal fue casi inexistente y la provincial estuvo  prácticamente paralizada o siguió descansando en pretenciosas maquetas (en cambio en la ciudad de Santa Fe los proyectos con fondos provinciales se concretaron uno detrás del otro y la semana pasada se coronó con el llamado a licitación  internacional que realizó el gobernador Bonfatti para el traslado del puerto, que demandará no menos de 40 millones de dólares de recursos estatales). La obra pública nacional, por su parte, se redujo exclusivamente a la avenida de Circunvalación.

También este año se hizo crudamente visible un proceso del que está surgiendo una ciudad cada vez más fragmentada en todos los aspectos, lo que obliga al municipio a repensar sus políticas urbanísticas, sociales y culturales, porque como mínimo  podrían estar provocando reacciones adversas y/o efectos no deseados. Desde hace 23 años el socialismo gobierna Rosario, y durante varias de sus gestiones le fue dejando a la ciudad visibles marcas que la transformaron y que heredarán futuras  generaciones.


Esto ha sido reconocido por la mayoría de los rosarinos en sucesivas elecciones. Pero desde hace algunos años, abusando de la falta de una oposición que le dispute el poder político de la ciudad, el socialismo está usando ese pasado más como sofá  ue como trampolín, pese a que Rosario precisa nuevas iniciativas, nuevos proyectos, nuevas acciones que transformen su realidad y mejoren la calidad de vida de todos sus habitantes, de todos sus barrios en forma equilibrada. Allí radica gran parte del  esafío de Fein para este 2013 que comienza en tan solo pocas horas.

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