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Jueves 07 de Marzo de 2013

Enseñanza de vida

Nada ni nadie podrá empardar al universo fantasioso y a la vez real de la versión original de "El mago de Oz".

Nada ni nadie podrá empardar al universo fantasioso y a la vez real de la versión original de "El mago de Oz". Esa película estaba dedicada "para los jóvenes de corazón. Su gran filosofía no pudo pasar de moda", se leía en el texto que Víctor Fleming, su director, puso a manera de presentación en el filme de 1939. Había varias metáforas en esa película. Ese mundo onírico del adolescente, el deseo de una vida sin problemas "en algún lugar, sobre el arco iris", como dice la inolvidable canción que cantaba Judy Garland. Y también la inocencia de esa pequeña mezclada con las mentiras del universo de los adultos, representado a pleno desde el mago de Oz que no era mago, aunque tampoco un villano. Esa ambigüedad de los personajes, que escapan del estereotipo, también es una enseñanza del libro de Baum. Y qué decir del hombre de hojalata que pedía un corazón, del hombre de paja que deseaba un cerebro y del león que pedía ser valiente. Todos somos incompletos y no hay soluciones mágicas, las respuestas están dentro de cada uno. Enseñanza eterna de un filme inolvidable.

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