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Viernes 04 de Enero de 2008

Encuentro en Año Nuevo

La luz del amanecer se abre sobre el río como si fuera una mano infinita. El ha visto el mundo a través de la mirada de ella y el mundo, entonces, le ha sido devuelto. (Se ha restituido el sentido, ha florecido el ser en el centro brillante de sus ojos)...

La luz del amanecer se abre sobre el río como si fuera una mano infinita.
El ha visto el mundo a través de la mirada de ella y el mundo, entonces, le ha sido devuelto. (Se ha restituido el sentido, ha florecido el ser en el centro brillante de sus ojos).
Todo lo que era opaco se ha tornado transparente.
Todo lo que era mudo, canta.
No se trata de un milagro: milagro es una palabra mezquina, que mantiene encerrada a la verdad como la pulpa al carozo.
No se trata de un milagro, es un hecho.
Cuando caminan después entre la gente que jamás vio el amanecer ella le toca la espalda y se ríe. El se da vuelta, la mira y le dice: “No tengo miedo”.
En los árboles, de pronto, los pájaros empiezan a trinar.
El duro día urbano los espera. Pero a fuerza de puro amor, ellos han logrado detener a la muerte.

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