Escenario
Sábado 18 de Junio de 2016

"En todos mis proyectos hay emoción", destacó el bailarín Hernán Piquín

El bailarin presenta hoy y mañana "Let it be" en el Astengo. El paso por "showmatch", el cine, y la danza como expresión de apertura.

Los Beatles no bailaban bien, qué duda cabe. Basta con recordarlos en aquella coreografía risueña en "Your Mother Should Know", de la película "Magical Mistery Tour", en donde John, Paul, George y Ringo intentaban hacer algunos pasitos en medio de una glamorosa fiesta bailable de fines de los 60. Coordinaban en las armonías mágicamente, pero no había preciosismos en la danza. Sin embargo, la música beat es eminentemente bailable. Es más, hizo mover al mundo. Por esa hendija entró Hernán Piquín, quien en un viaje afectivo hacia su pasado, como le confesó a Escenario, vio una luz para "Let It Be", cuyo subtítulo es "Una historia de amor".

   El espectáculo se presenta en dos funciones, hoy a las 21 y mañana a las 20, en Auditorio Fundación (Mitre 754). Allí, el popular bailarín, que también se lució en las pistas de "Showmatch", encabezará un ballet de 12 artistas, con los que le pondrán aire de danza a una treintena de inolvidables canciones de Los Beatles.

   Piquín habló de cómo lo benefició su paso por el programa de Marcelo Tinelli ("Me hizo entrar al hogar de todos"), pero también admitió ciertos perjuicios de la exposición televisiva ("El juego mediático no lo sé jugar y tampoco va con mi personalidad"). Por lo pronto, la música beatle vuelve al centro de la escena. Y aunque los Cuatro de Liverpool hayan sido patadura, Piquín les dice déjalo ser y baila como ninguno.

   —¿Qué representa Los Beatles en tu historia de vida?

   —A mi infancia, mi hermano, su grabador a todo volumen donde sonaban Los Beatles, una infancia feliz llena de música.

   —¿Esas canciones, más allá del valor afectivo, tienen una cadencia y un ritmo especial para la danza?

   —Absolutamente, Los Beatles hicieron música muy bailable y con las coreografías de Georgina Tirotta termino de cerrar la historia de amor que es "Let It Be".

   —La última referencia más cercana con el pop y el rock había sido con "Freddie", en el homenaje a Mercury. ¿Hay una cuestión generacional tuya que te inclina más hacia esos géneros musicales?

   —No, la verdad que no, cuando encaro un nuevo proyecto no lo hago pensando en mi generación, o que sea generacional, lo que trato siempre es que haya mucha pasión, amor, entrega y, lo fundamental, emoción. Creo que el público busca eso de un espectáculo, lograr emocionarse, y eso es lo que tratamos de darles.

   —Los Beatles pasaron por el boom del flequillo, la psicodelia, las orquestaciones de "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band" y hasta cierta mística hippie y religiosa. ¿Qué época o cuáles épocas de su historia aparecen en este espectáculo?

   —Aparecen casi todas las épocas, fue muy difícil tratar de elegir las canciones que componen esta obra. Primero fueron doscientas, de allí en más, y luego de siete meses, no sólo de elección de la música sino también con el libro, la historia que queríamos contar, así que cada canción elegida tenía que ser acorde a cada escena. Fue mucho trabajo, pero también fue hermosísimo, logramos poder decir "Let It Be" en el escenario.

   —El amor es el hilo conductor de "Let It Be" ¿Es clave que haya una buena historia para mantener el nudo dramático en tus obras?

   —No, no siempre, no en todos los espectáculos en donde estuve fueron historias de amor ni de contenido dramático. Hicimos funciones de "Pasional" y"Balada para mi muerte", que eran espectáculos de tango y nada que ver con lo dramático ni con el amor como hilo conductor. Igualmente me siento muy cómodo en espectáculos que hablan del amor.

   —¿Qué canciones representan los momentos cumbre de "Let It Be" y por qué?

   —Puedo contarte los momentos cumbres del espectáculo, pero el por qué prefiero que la gente lo descubra. Los temas clave para mí son "Woman", "Strawberry Fields Forever", "Michelle", "Hey Jude", "Stand By Me", "Something", "Imagine" y, desde ya, "Let It Be".

   —¿A partir de esos temas que son la banda de sonido de la vida de mucha gente, no creés que la danza se acerca cada vez más a lo popular y se aleja de la elite, como en otros tiempos?

   —Nunca pensé que la danza fuera para "la elite", por el contrario, y gracias también a Julio Bocca que fue un pionero de esto de llevar el ballet al pueblo y a las provincias. Yo me crié con esa idea y la sigo difundiendo. Me parece que cualquier persona puede llegar a disfrutar del arte sin tener que entenderlo y sin saber la historia. Creo que si el espectador logra emocionarse y disfrutar de lo que está viendo, entonces el trabajo está hecho.

   —¿Después del trabajo de apertura hacia otros géneros que hizo Bocca, lo tuyo es seguir esa línea y tender puentes con la danza?

   —Absolutamente, la danza une.

   —Tu paso por "Showmatch" te convirtió en un artista conocido ¿Hasta qué punto esa popularidad te suma o te resta en tu carrera?

   —A mí me sumó y me sigue sumando muchísimo. El paso por "Showmatch" me hizo popular, me hizo entrar en el hogar de todos, quizás en hogares donde no tenían la oportunidad de poder ir a un teatro a ver un espectáculo de danza. Gracias al programa pudieron conocerme, saber quién era y qué era lo que hacía y así despertar quizás las ganas de ir a un teatro a ver espectáculos.

   —Esa exposición mediátic te obligó a pasar por momentos incómodos ¿Volverías a participar del "Bailando" o preferís descansar por un tiempo?

   —Es difícil, el juego mediático no lo sé jugar y tampoco va con mi personalidad. Yo el programa lo tomé con mucha responsabilidad, como hice siempre en mi carrera. Para mí cada baile era como si bailara en cualquier teatro del mundo, los ensayos y la preparación eran las mismas que si fuera una función en el teatro Colón.

   —Luego de tu impactante trabajo en "Aniceto", tenés alguna otra propuesta para hacer en cine?

   —Sí, me han llamado en varias oportunidades y lamentablemente no pude por mis giras. Ahora justamente estoy en conversaciones para tres películas: una es "El azote del diablo", que trata sobre el atentado a la Amia, no de lo que fue el atentado, sino de las historias alrededor de ese trágico día; después hay una para grabar en Turquía y otra en Túnez, pero los nombres aún no los puedo decir.

   —Más allá de tus pretensiones artísticas, lo cierto es que ya te convertiste en popular, algo que desvela a muchos artistas ¿Cuál es tu próximo sueño como hombre del arte y de la cultura argentina?

   —Me encantaría ser director de alguna compañía y trabajar en y para la cultura.

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