Clásico
Sábado 12 de Noviembre de 2016

"En toda la música hay algo de tango"

Martin Delgado contó cómo es el disco "Doble imperfecto" que presentan hoy en Plataforma Lavardén, junto a otras dos bandas.

San Telmo Lounge está de estreno. El show de esta noche en Plataforma Lavardén marcará la presentación de su sexto disco "Doble imperfecto", y marcará también la incorporación definitiva de Laura Cardini como cantante de la banda liderada por Martín Delgado. Delgado, que comenzó este proyecto en 2001 como cuarteto, contó cómo es el nuevo álbum doble que contiene diez canciones cantadas y otras tantas instrumentales en las que aparecen sonidos de jazz, blues, rock, clásico y letras en las que sobrevuela "una atmósfera nocturna, el sueño y cierta soledad de un tipo que recorre la noche en busca de algo que no sabe bien qué es". El show de San Telmo Lounge se complementará con los recitales del Quinteto Furacero y el trío Tessa-Ramírez-Cicerchia, los tres con trabajos discográficos producidos por el sello Doble H, ganadores de la convocatoria de Espacio Santafesino 2015. La cita será a partir de las 21, en la sala de Sarmiento y Mendoza.

   —¿Cómo surge la idea de un disco doble y, además, con una cantante definitivamente incorporada al grupo?

   —Nosotros veníamos haciendo música instrumental en los diferentes discos. Este sería nuestro sexto disco y en cada uno sumábamos un poquito más de texto, siempre con diferentes cantantes invitadas. El último que hicimos que fue con un DVD, estuvo Laura Cardini, nos gustó mucho cómo funcionaba su voz con lo nuestro. Pero ya veníamos pensando en hacer un disco completamente con voces. Y así fui y dijimos que Laura sería la cantante definitiva. Pero también, a veces por una cuestión neurótica y de indecisiones, pensamos, pero ¿vamos a dejar de hacer lo otro?. Entonces dijimos vamos a hacer una apuesta, vamos a hacer un disco doble de diez y diez temas. Vimos que era caro hacer un disco doble y entonces lo usamos como premisa artística que entre en un solo CD de 74 minutos. Ahí me dio una pauta de laburo que me ayudó a armarlo.

   —Ya habían tenido cantantes invitados pero la incorporación de Laura Cardini modifica la formación original...

   —A Laura ya la veníamos invitando en diferentes ocasiones. Habíamos laburado con cantantes. Laura no es exclusivamente una cantante. Ella es antropóloga. Veníamos laburando con cantantes que se dedican exclusivamente a la música como Sandra Corizzo, Julián Benegas, Mirna Manasero, y Laura no tenía una banda estable ni se dedicaba a la música full time. Además cuando generamos el DVD y ella cantó hubo tiempo como para preparar las canciones, la cuestión visual. Ella es muy teatral en vivo y a la gente le gustó mucho eso. Cuando terminamos el show todo el mundo queda bastante maravillado por la cuestión escénica, así que con todo eso dijimos vamos para adelante. Fue un salto, y ahora lo que nos pasa es que queremos hacer casi todo vocal en los próximos shows, así que se ha virado un poco más para ese lado la banda.

   —En el tema "Corazón sin Dios" decís "no es aquí ni allá donde quiero estar", "mi corazón siempre en otro lugar". ¿Es una referencia a la libertad o a la desazón que transmiten algunas letras de tango?

   —Yo escucho que el tango está presente en muchas músicas que no son tango, como que hay un sentimiento ahí que se puede identificar con algo del tango y que no sé si definirlo como una sensación de nostalgia, melancolía, desazón, dramatismo, tragedia, pero algo de eso hay; en toda la música hay un poco de eso. A mí lo que me pasó, y no quiero empezar como con Jorge Rial (ríe) pero después de hacer este disco que lo escribí todo el año pasado, mis letras hablan de separación y de ruptura. Y las otras, una letra de Sandra Corizzo, otra de Juan Subirá y otra de Adrián Abonizio, todas hablan de tragedia y separación. Y fueron un poco premonitorias porque yo me terminé separando. A veces se dice que cuando uno escribe busca en un lugar inconsciente, y como ese inconsciente no tiene tiempo puede ir hacia el futuro y hacia el pasado. Específicamente esa tiene una inspiración en "Este cuore", un tema de Julián Centeya que lo hace Daniel Melingo donde habla también de esas cuestiones porque uno nunca está conforme con quien está. Y esto también me hace acordar a un tema de Abonizio que dice "corazón de barca", como que uno quiere estar aferrado a algo pero después ansía la libertad, y cuando está libre quiere estar con alguien, esa cosa contradictoria. Un poco en base a esas fuentes se armó ese tema.

   —También hay un espacio para la ironía, como en "Karma París", donde aparece una mirada sobre el París mítico...

   —Viste que no hay que revelar mucho las fuentes porque los músicos muchos somos, entre comillas, homenajeadores (risas) para no decir que específicamente le robamos a alguien. En realidad no es un tango sino una especie de bolero, con una rítmica de cómo los europeos hacen un poco el tango, y es medio una parodia de algo que no sé si es París. Fuimos a tocar varias veces a París, pero no estuve nunca en Montparnasse. Es como medio una sanata, una ironía.

   —En "Tango Folk", mencionás "pronta entrega de amor". ¿Es una referencia a Virus?

   —Sí, hay un poco de eso, viste como se van metiendo las letras. Ese tema musicalmente está más en la línea de Zero 7, pero sí, el rock nacional, yo tengo 42 años así que escuché a Virus, Soda, Charly, Fito, Calamaro, todo los 80. Cuando empiezo a analizar digo, mirá por dónde se metió esto y a veces uno empieza a hacer referencias que son totalmente inconscientes y otras que no, que uno las busca a propósito porque me gustaría hacer un tema que suene así. Eso fue inconsciente, pero después me dí cuenta que había una referencia al rock argentino. Hay una referencia a muchas cosas. Hay un libro que estuve leyendo que se llama "El poder del ahora", de Eckhart Tolle, que dice que en un momento tiene como una especie de revelación de la intensidad del presente y que si uno vive ahí todo es perfecto. Como que en todas las letras hay un atmósfera de la noche, el sueño y cierta soledad de un tipo que recorre la noche en busca de algo que no sabe bien qué es.

   —¿Cómo los encuentra esta etapa? ¿Se sienten más cómodos como septeto o el formato anterior estaba agotado?

   —Lo que nos fue pasando es que nos fuimos como cansando mucho de tocar con la secuencia y las bases rígidas. La base sigue siendo rígida, no es que estamos haciendo free jazz y todo el tiempo cambia, pero nos fue agotando tocar sobre la máquina y ese formato nos pareció que estaba agotado por lo menos para nuestras ganar de hacer las cosas. Entonces cada tiempo que pasaba sumábamos un músico más para sacar cosas de la pista y finalmente no quedó nada de la parte electrónica. Pero es un proceso que se fue dando en prácticamente trece años, desde que empezamos, cuando era casi todo hecho en una computadora. De hecho el principio de San Telmo era un computadora y yo que la manejaba. Pero ahora estamos muy contentos en este formato. El hecho de que una banda tenga voces me siento más libre de que la tensión estás más puesta en el cantante. Al haber un frontman uno se relaja un poco más, aunque en este caso es una frontwoman.

—¿El tango electrónico alcanzó un techo creativo, al menos de la forma que se conoció a principios de 2000, con Gotán Project o Bajofondo?

   —Creo que sí, me parece que todos los grupos han virado hacia lo acústico, lo que sí me parece inagotable es el tema de fusionar el tango con otra cosa. Eso siempre va a tener un enfoque nuevo. A lo mejor dentro de cinco años podemos volver a hacer tango con música electrónica pero con otro formato. En el mundo de la electrónica hay millones de miradas que nosotros no hemos abordado. Cuando lo empecé a armar yo venía de estudiar música en la facultad y me lo había pensado desde la electrónica más académica, de la música más ortodoxa como Stockhausen, no lo había pensado desde un lado tan pop. Después se fue para el lado más comercial, pero por qué en algún momento no se puede ir para otro lado. De alguna manera creo que el tango más la electrónica tienen muchas combinaciones posibles, pero tal vez como se conoció llegó un momento que todos queremos tocar acústico.

   —¿Qué relación tiene la hípica que se ve en la tapa del disco con el concepto del disco?

   —Originalmente el disco se iba a llamar "Doble o nada", pero Laura estaba leyendo un diario y nos dice que había otra banda que tiene ese nombre en un disco y además era doble. Ya estábamos casi mandándolo a la imprenta. La idea del caballo tiene que ver con la apuesta de hacer algo bastante no se si arriesgado, porque no sé si en la música hay tanto riesgo, uno en la música la verdad no arriesga nada... ¿qué podemos arriesgar con hacer canciones? (risas)

   —Que no te escuche nadie es una posibilidad...

   —Pero eso casi lo tenés asegurado (risas) Ese riesgo está medio superado porque uno lo da por descartado. Pero era una apuesta por hacer un disco doble ahora que escuchamos todo con tanta velocidad y picamos los temas y tenemos Spotify y prendiendo el televisor y con YouTube abierto. Era un poco por esa apuesta nos fuimos para el mundo de los caballos. Y doble imperfecta es una jugada de los caballos y al mismo tiempo cierra con que es un disco doble, aunque es un doble que entra en uno, con todo ese juego de contradicciones y apuestas delirantes se armó el nombre del disco. Y Guillermo Fernández y Luciano Ominetti que hicieron el arte pensaron en estos caballitos de plomo que eran de un juego que venía hace mucho estuvimos rastreándolo por la feria retro hasta que un día consiguió los caballitos. Me gusta mucho el arte, con una atmósfera que sugiere a Charles Bukowsky, y a los rockeros nos gusta mucho Bukowsky.

   —Te inspirás en la literatura...

   —Me gusta mucho el universo de la literatura y el cine pasarlo a las canciones, ya lo hicieron mucho, pero me resulta muy interesante ver cómo sería la banda de sonido de esta película de Jarmusch, y me suena que se emparenta con el universo de Bukowsky, de Tom Waits, esa cosa de la América profunda medio sórdida, así que sí, sacamos de todos lados, digamos...

   —Los homenajes de los que hablaste antes...

   —Claro... (risas) Charly decía una frase muy interesante, el que le roba a uno es un ladrón, pero el que le roba a muchos es un genio, entonces como que de todo lo que vos sacás terminás armando una cosa que si es muy parecida es como medio berretona, pero si tenés la virtud de hacer algo muy diferente de todo eso, bueno, ahí sos Charly García, digamos.

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