Newell's
Viernes 26 de Agosto de 2016

"En Newell's me mataron la cabeza"

Cristian Chula González contó que por un tratamiento que le hicieron engordó 15 kilos y casi deja de jugar.

Era la joya de las inferiores. La gran promesa que la rompía en inferiores y que no se cansaba de hacer goles. Cristian Chula González tenía las condiciones como para triunfar en primera, al menos así lo había pensado Roberto Sensini que lo subió al plantel con apenas 16 años. Pero de un día para otro desapareció de escena y los rumores de un mal tratamiento circulaban por el Parque. Nadie se hizo eco ni hubo una voz oficial. Hasta ahora. "En Newell's me mataron la cabeza", tiró el delantero en el mano a mano con Ovación, donde relató las peripecias que le tocó vivir durante varios años y que en algún momento lo hiciera pensar en "dejar el fútbol". Y fue el propio Chula el que confirmó lo que en su momento eran sólo versiones al contar que "me hicieron un tratamiento y en 3 meses subí 15 kilos". Esta situación no sólo lo sacó de competencia, sino que "de estar en primera pasé a ni siquiera jugar en la cuarta". El Chula se abrió por completo y contó su verdad, la que tuvo guardada durante más de cinco años.

Hoy el Chula está en Coronel Aguirre para jugar el Federal B, aunque su pase pertenece a Universidad Católica de Quito (Ecuador), equipo con el que acaba de renovar por dos años. Está tranquilo y feliz por haber ganado lo que para él fue una dura batalla, la de recuperar su estado físico para seguir disfrutando del fútbol. A lo largo de la charla no sólo reconoció que estuvo a punto de dejar de jugar, sino que confesó que "seguí porque tenía una nena y necesitaba mantener a mi familia. Si no lo hacía debía ir a trabajar de albañil con mi papá".

¿Cómo arrancó todo? El Chula contó todo el camino recorrido desde su aparición en el plantel de primera y las "equivocaciones" que cometieron en el club. "Vino gente de Hertha Berlín (Alemania) para llevarme, pero antes en Ñuls decidieron hacerme un tratamiento para engordar. Era el primero que iban a realizar y el primer paciente fui yo. Engordé en poco tiempo. Tenía que haber seguido jugando en reserva y cuando empezó todo esto no lo hacía, me bajaron a la cuarta de AFA y tampoco ahí tenía participación. En tres meses subí 15 kilos. Pasé a ser un gordito", relató con total crudeza. "Yo era flaco, pero fibroso. Me manejaba muy bien porque uso bien el cuerpo. Me chocaban, pero no me tumbaban", agregó.

—¿Quiénes tomaron la decisión de realizarte el tratamiento?

—La tomaron (Gustavo) Dezotti, (Guillermo) Lorente, (Jorge) Theiler y los representantes que tenía en ese tiempo. Hablaron y confié plenamente con lo que me iban a hacer. En ese momento había tenido una reunión con el vicepresidente de Hertha Berlín en Rosario. También había opciones de ir a España, pero de eso me enteré después.

—¿La gente de Alemania vino a comprar el pase?

—Vinieron a eso. Estaba todo okey y la idea era que fuera a fin de año tras el tratamiento.

—¿Es decir que tu carrera se frustró en ese momento?

—Cuando engordé me empezaron a apartar. Me mataron la cabeza en Ñuls. Estaba mal porque de pegar un salto muy importante para mi vida, mi familia y lo futbolístico pasé a jugar a la cuarta de Rosarina. Y de estar en primera a no jugar ni en reserva ni en cuarta.

—¿Por el rendimiento te mandaron a otras divisiones?

—Y... porque estaba gordo, tenía 15 kilos de más. La viveza la tenía, pero estaba lento, no era el mismo. Imaginate que me pusieron una mochila de quince kilos y tenía que correr con eso. Faltando un año para que se me terminara el contrato con Newell's empecé a hacer goles, bajé un poco de peso y jugué varios partidos en Rosarina. Gordo como estaba hice 7 u 8 goles en cuatro cotejos, después me subieron a la primera local, Carlos Polenta (DT) me habló mucho y me hizo entender que no todo terminaba ahí. En los últimos seis meses, como vieron que tenía un cambio de actitud y que quería jugar, se me acercaron del club para renovarme el contrato. Estaba enojado y dije que no. "¿Así gordo adónde vas a ir?", me dijeron. Salí de Ñuls y firmé contrato por 3 años con Universidad Católica de Quito (Ecuador), donde acabo de renovar por dos años más. Las cosas pasan y hoy sigo jugando.

—¿Pensaste en dejar el fútbol?

—Sí, lo pensé. Iba a Newell's porque tenía un contrato y tenía una nena muy chiquita. Te digo con sinceridad, concurría por la plata porque me servía y no tenía que salir a trabajar. Si no lo hacía debía ir con mi viejo de albañil. No ganaba una fortuna, pero me arreglaba.

—¿Cómo pudiste salir de esa situación, con la cabeza a mil, enojado, quizás frustrado?

—Con el apoyo de mi mujer, de ver a mi hija y de seguir luchando por ellos. De los consejos de mis hermanos y amigos. De gente que sabe lo que luché y que lo sigo haciendo para jugar profesionalmente y darles una buena vida a mis dos hijos, a mi mujer y ayudar a mis padres, que son luchadores de la vida. Me dieron la fuerza para seguir jugando. Si hubiese bajado los brazos no pasaría por estas cosas lindas que estoy viviendo.

—¿Todo fue por las vitaminas?

—Claro. Vitaminas, mezcla, de todo. Iba a comer al restorán del estadio. Pero ya está. Fue una macana grande. Nunca salí a hablar en ningún lado hasta ahora. Yo arreglé con Newell's y me dieron el derecho de formación, por eso no salí a dar una conferencia para no prender fuego a nadie.

—Lo que contás por ahí se sabía como un rumor, pero nunca nadie habló oficialmente sobre lo que pasó con vos.

—Sí, es cierto. Aunque la mayoría sabe lo que sucedió.

—Lo cierto es que eras una de las promesas, se hablaba bastante de vos y desapareciste.

—Sí. Fijate que sigo siendo el cuarto máximo goleador de las inferiores de Ñuls. Hoy estoy bien del daño que me hicieron. Llegaba a cierto punto que no podía bajar de peso más allá de la dieta. Hoy parezco más a un jugador de fútbol y no a mi tío, que es plomero, ja.

—No pudiste mostrarte en Ne-well's, que seguro era tu sueño.

—Estuve muy cerca, pero por errores de terceros. Sensini cuando se enteró tenía un enojo bárbaro. Si no pasaba eso quizás estaría en primera. Tal vez más adelante se da. Hoy sólo quiero jugar al fútbol, que es lo más lindo.

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