Corrupción
Sábado 27 de Agosto de 2016

En medio de un caótico juicio político a Dilma, la policía acusó a Lula de corrupción

Es por un departamento que el ex presidente habría obtenido a cambio de favores a una constructora en el marco del escándalo Petrobras.

El juicio político a la presidenta suspendida de Brasil tuvo ayer su segunda jornada escandalosa, con comparaciones de la Cámara alta con un "manicomio" y acusaciones de "cocainómanos" e "inmorales" a senadores, pero la temperatura de la crisis subió aun más con una denuncia por corrupción y lavado de dinero de la Policía Federal al ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva. En la recta final del proceso que el martes puede destituir a la mandataria y confirmar al presidente interino Michel Temer en el máximo cargo del país las pasiones de los senadores volvieron a exhibirse, mientras la atención del país giraba en torno de Lula, quien debe estar el lunes en el Senado respaldando el alegato final de Rousseff antes de la votación sobre su futuro.

El presidente del Senado, Renán Calheiros, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) de Temer, al pedir cordura a los senadores de ambos bandos, lamentó: "Con este comportamiento le estamos pasando a Brasil y al mundo la idea de que Brasil es un manicomio". Luego se quejó de que la diputada Gleisi Hoffman, del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula y Rousseff, sostuviera que la mitad del Senado "no tiene moral para juzgar a la presidenta Dilma Rousseff".

Entonces, Calheiros explotó ante el micrófono y dijo que ella no podía hablar de moral, ya que está investigada junto con su marido, el ex ministro Paulo Bernardo, quien fue detenido y luego liberado el mes pasado por una causa de fraudes en créditos a jubilados. "En este clima vamos a tener que suspender la presencia de la presidenta de la república; la burrada es infinita", dijo Calheiros. El presidente del Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema), Ricardo Lewandowski, ante el revuelo generalizado, suspendió la sesión. Hoffman, que fue jefa de gabinete de Rousseff, dijo que ni siquiera ella, investigada por contribuciones ilegales en su campaña, está exenta de moral para acusar a la mandataria: "Si tengo tres dedos apuntándome no puedo apuntarle el mío a alguien", indicó. También hubo espacio para que el ultraconservador Ronaldo Caiado le dijera "comedor de cocaína" y "drogón" a Lindbergh Farias, del PT, que le respondió que era un "cobarde".

El debate, más tarde, se reanudó para escuchar a los testigos presentados por el abogado defensor de Rousseff, José Eduardo Cardozo, pero los sostenedores del juicio político y aliados de Temer optaron por no hacer preguntas para acelerar la sesión. "Estamos en la libertad de tomar esta decisión y pedimos serenidad en este proceso que mantiene en vilo a toda la nación", dijo el senador Aecio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), aliado del PMDB.

Maniobras contables. Entonces los testigos de la defensa, que niegan la acusación de que Rousseff cometió delitos de responsabilidad mediante maniobras contables en el Presupuesto de 2015, apenas respondieron a los oficialistas.

La defensa de Rousseff, por su parte, acusó a un fiscal y a un juez del Tribunal de Cuentas de la Unión, que declararon el jueves, de haber iniciado la trama "golpista" de las "pedaleadas fiscales" en forma irregular desde el órgano de contralor. Por el lado de Rousseff, el economista Luiz Gonzaga Belluzzo, de la Universidad de Campinas (Unicamp), dijo que la mandataria, de la que es crítico, "cometió exceso de responsabilidad fiscal" al haber lanzado un ajuste el año pasado de unos 20.000 millones de dólares para enfrentar la falta de recaudación producto de la caída mundial del precio de las materias primas.

Belluzzo desmontó la tesis acusatoria de que Rousseff usó ilegalmente créditos de bancos públicos para financiar el plan Zafra 2015 para el agro, que es la base de la acusación. "Esto se llama subsidio, no es crédito porque no se hace un contrato con un banco, pero Dilma hizo un ajuste que aumentó la recesión; considero grave estar aquí en un proceso en el que se puede interrumpir la democracia", comentó el profesor, también famoso por haber sido presidente del club de fútbol Palmeiras.

En la sesión, apenas algunos senadores mantenían el quórum para esta fase del juicio, en un ambiente de "partido ganado" por parte de la base de apoyo a Temer. José Medeiros, senador del Partido Social Demócrata (PSD), comentó: "Estamos contando 60 votos y después de lo que ocurrió hoy (por ayer) sumamos, creo, al presidente del Senado, que está irritado con el PT".

Denuncia formal. Afuera del Congreso, con las plazas vacías de manifestantes, dándole un tono melancólico a la sesión, la atención estaba enfocada en el mentor político de Rousseff, Lula. La policía federal brasileña denunció ayer a Lula, a su esposa y a otras tres personas por supuesta corrupción respecto de las reformas en un departamento en el balneario Guarujá, en el Estado San Pablo, que finalmente no fue adquirido por el líder del PT. La acusación a Lula se basa en la sospecha de que esas reformas fueron financiadas con dinero proveniente del multimillonario desvío ilegal de fondos de la petrolera estatal Petrobras. Según la policía, Lula y su esposa "fueron beneficiarios de ventajas ilícitas por parte de la constructora OAS, en valores que alcanzaron los 2,4 millones de reales", unos 750.000 dólares al cambio actual. Lula siempre negó las acusaciones. Las autoridades investigan además la mudanza de Lula después de dejar el poder en manos de Rousseff.

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