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Sábado 09 de Marzo de 2013

En lo profundo de la América morena

La mirada humana que inspiró a un pueblo a reconocerse en sus derechos más básicos

Fue hacia fines de marzo de 2007, en una reunión de ministros de Educación latinoamericanos y caribeños realizada en Buenos Aires, cuando la entonces viceministra de Educación de la República Bolivariana de Venezuela, Vladimira Moreno, contaba cómo en su país la educación se pensaba junto a los demás derechos humanos, como la salud, la vivienda y la alimentación. Hablaba entonces de la necesaria "coherencia entre las políticas de Estado", por esta vieja idea de no pensar a la escuela escindida de una salud básica, por ejemplo. Sus definiciones estaban acompañadas por datos que explicaban a las claras los logros de las "Misiones bolivarianas".

Una concepción de enseñanza que respondía —y responde— al sabido reclamo de muchos maestros de todas las latitudes más pobres sobre las dificultades de educar a un niño que llega con hambre al aula. Esta idea de educación integral se tradujo —entre otras muchas concreciones— en la creación de las Escuelas Bolivarianas, destinadas sobre todo para los niños más pobres.

Es en esta mirada inspiradora de hacer que su pueblo se reconozca con derechos ciudadanos donde estuvo el empeño del presidente Hugo Chávez. Mejor que las cifras que puede aportar cualquier estadística a esta idea, Eduardo Galeano lo explica en sus reflexiones "La demonización de Chávez", que desde que se conoció la gravedad de la enfermedad del presidente ganaron las redes sociales y los sitios de internet: "Chávez es un demonio. ¿Por qué? Porque alfabetizó a 2 millones de venezolanos que no sabían leer ni escribir, aunque vivían en un país que tiene la riqueza natural más importante del mundo, que es el petróleo. Yo viví en ese país algunos años y conocí muy bien lo que era. La llaman la «Venezuela Saudita» por el petróleo. Tenían 2 millones de niños que no podían ir a las escuelas porque no tenían documentos. Ahí llegó un gobierno, ese gobierno diabólico, demoníaco, que hace cosas elementales, como decir «Los niños deben ser aceptados en las escuelas con o sin documentos». Y ahí se cayó el mundo: eso es una prueba de que Chávez es un malvado malvadísimo (...)".

A su vez, y en homenaje al recuerdo del presidente bolivariano fallecido, Mempo Giardinelli colgó el miércoles pasado en su blog "Corsario de Mempo", el texto completo de una entrevista exclusiva que le hiciera en Caracas en 1999, que titula "Soy solo una gota de la ola desatada". En esa nota, cuando recién arrancaba el proceso revolucionario, Chávez habla de la gratuidad de la enseñanza y del origen de las Escuelas Bolivarianas: "Bueno, en la educación también hemos lanzado una especie de Constituyente Educativa, un movimiento revolucionario y social al que hay que darle cauce. En asambleas de maestros, estudiantes y padres en todo el país, se ha reorganizado el sistema educativo y lo lanzaremos ahorita en septiembre, cuando aquí empiezan las clases. La primera fase consistió en eliminar toda forma de privatización encubierta: aquí en las escuelas públicas se les decía a los padres qué uniformes y materiales debían comprar y dónde debían hacerlo, o no entraban los niños al colegio. Esa corrupción se acabó. Hay instrucciones precisas de que no se cobre nada, porque lo primero es recuperar la gratuidad de la enseñanza. También adelantamos el período escolar en dos semanas, porque las vacaciones se habían ido haciendo cada vez más largas. Y ya tenemos 600 mil niños más que el año pasado, y habilitamos todo tipo de edificios: cuarteles militares, edificios públicos y casas recibidas en donación, ahora son también escuelas y allí se dará educación integral: no sólo la instrucción sino también desayuno, almuerzo y merienda; y habrá dos turnos para que en las tardes se practiquen deportes y diversas actividades culturales. Se incluirá atención médico-odontológica y se están dando cursos acelerados de capacitación a los maestros, a quienes además les hemos dado un pequeño aumento de salarios. Pequeño pero había que hacerlo. Las llamamos Escuelas Bolivarianas y en septiembre arrancaremos con las primeras 500 escuelas de este tipo".

"Simoncito". Volvamos a la escena mencionada al principio de esta nota. La reunión donde hablaba la viceministra de Venezuela era la del "Proyecto Regional de Educación para América latina y el Caribe (Prelac) II". Fue ahí mismo —y ante la mirada casi burlona que trataban de disimular algunos funcionarios argentinos de primera línea, conocidísimos por su participación en la reforma de los 90, pero para ese entonces ya aggiornados al viraje regional— donde Vladimira Moreno exhibió un pequeño libro de tapa roja, con el dibujo de un niño pequeño que emulaba a Simón Bolívar, para explicar que el sistema educativo en Venezuela comienza con el "Proyecto Simoncito" para la educación inicial.

La apelación constante en el proyecto educativo venezolano a las figuras de la emancipación latinoamericana, principalmente la de Simón Bolívar, es coherente también con la meta de Chávez de pensar una educación que mire hacia lo profundo de la América morena, reconocer las desigualdades que persisten y encontrar salidas comunes, solidarias, no ya en las recetas de los organismos internacionales, como el Banco Mundial.

Entre otros caminos, esta concepción latinoamericanista de la educación se concretó en la Unasur —donde el empuje de Hugo Chávez fue clave—. De hecho, en octubre del año pasado, la Universidad Nacional de Rosario (UNR) fue la anfitriona del Seminario Regional Unasur "Calidad, equidad y financiamiento de la educación superior", el primero en la materia luego de la firma del tratado.

Es en estos días en que las manifestaciones de dolor —más que las de odio— se apropiaron de las redes sociales, cuando vale la pena detenerse en los testimonios escritos en primera persona, que pueden explicar desde otro lugar este proyecto de educación integral que tiene como horizonte la revolución bolivariana. Como el mensaje que compartió en su perfil de Facebook el muy joven dibujante y artista rosarino Facundo Vitiello que está conociendo Venezuela: "Chávez cambió no sólo la forma de hacer política y de generar justicia social. Cambió el lenguaje, introdujo nuevos conceptos, chistes y frases populares que la gente utiliza para describir cosas de la vida cotidiana. Eso es lo que genera un líder. Mi amigo Wilfredo, caraqueño, me dijo: «Lo que pasa con los que odian a Chávez es que los obligó a pensar, y es justamente lo que ellos odian». Y Willy Mayo me confió: «Es que aquí Chávez no es el presidente, es el que recoge la basura, es el que vende diarios, es el que nos habla por la tele, es el soldado y también es el presidente. Esa vaina no es fácil». (...) A mí me cambió estar en Venezuela y ver en la gente a Chávez. Por eso creo que la revolución la hacen los pueblos. Chávez ya es el pueblo, ya nos cambió a todos, incluso a los que lo odian. ¡Viva la Patria Grande!".

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