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Sábado 14 de Diciembre de 2013

"En las clases hay alumnos, no presos"

"El perfil del alumno se fue transformando en la escuela de la prisión. Hace 10 años, los internos que venían eran hombres de 40 a 50 años, hoy son jóvenes de entre 18 y 25", dice Edgardo Giordano, maestro desde 1998 en la Escuela Nº 2.003 de la Unidad Penitenciaria Nº 3. "Ese cambio, también llevó a transformar el enfoque pedagógico", explica.

"Además, la cobertura educativa de la escuela está en función del afuera y del adentro, dependemos del Ministerio de Educación, pero generamos un perfil propio e interno, porque afuera la educación tiene matices muy diferentes al nuestro", dice y describe sobre la forma de afrontar el oficio: "Acá, la educación formal también tiene todo el argot interno del preso. Pero el maestro debe apropiarse de ello y desprenderse de esa cortina que hace que se le diga «preso» a alguien con quien se trabaja como alumno". resalta el experimentado docente

Por otra parte, también relata que "hace unos quince años había talleres como los actuales, pero eran todos a pulmón y algunos generados por los mismos maestros. Ahora, los docentes están contratados por la provincia y llegan con proyectos avalados por la Municipalidad, la Provincia o la Universidad. Hay una importante cantidad de actividades.

Sobre la respuesta de los alumnos, señala que "las experiencias de los talleres también aportan a "mejorar la conducta del interno y todos cuidan más el espacio creado".

La familia. "En las fiestas escolares, hace tiempo que participan los familiares de los alumnos, ahora también algunos de esos parientes forman parte de los talleres. La esposa e hijitos de un alumno que hace tiempo que está aquí, trabajan con él en uno de esos espacios, se integran desde el afuera hacia el adentro", repasa Edgardo.

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