La ciudad
Lunes 28 de Noviembre de 2016

En la Justicia federal local hay jueces sin designar desde hace seis años

La demora resiente la administración de ese servicio y lo pone al borde del colapso. Los magistrados dicen que no dan abasto

Los juzgados federales de Rosario pueden colapsar por falta de magistrados. Aunque en los tribunales federales locales casi nadie se atreve a decirlo en voz alta, detrás de las puertas de los despachos de jueces y funcionarios se escucha una queja cada vez más repetida: "Si no se cubren las vacantes, cada día será más difícil administrar justicia". Sólo en la Cámara Federal de Apelaciones hay tres magistrados sin designar. Y se acumulan allí más de 16 mil expedientes en trámite, entre ellos causas penales vinculadas a investigaciones por casos de narcotráfico. "Mientras la gente reclama seguridad, nosotros no sabemos cómo hacer para atender tantas causas", repiten funcionarios judiciales de diversa jerarquía.

De hecho, Rosario está a un tris de igualar un triste récord: una de las tres vocalías vacantes de la Cámara Federal de Apelaciones está sin juez desde hace cinco años. Sólo Bahía Blanca superó esa cantidad de tiempo a la espera del nombramiento de un magistrado federal: en la ciudad del sur bonaerense, hace unos pocos meses, una vacante en un juzgado de ese fuero se cubrió después de más de seis años, lo que obligaba a un juez suplente a desplazarse más de 300 kilómetros desde Viedma, dos veces a la semana, para hacerse cargo de las causas.

El nombramiento de magistrados en la Justicia nacional y federal de cualquier instancia depende del Consejo de la Magistratura, del Senado de la Nación y del Poder Ejecutivo. El trámite es engorroso y muy lento, tanto que en algunos casos demanda años. Es lo que sufre hoy la estructura judicial federal en Rosario, donde se registran varias vacantes:

• En la Cámara Federal hay dos salas de tres vocales, pero sólo hay tres jueces en ejercicio en lugar de los seis que debería haber. Una de las vocalías está sin juez desde 2011.

• Un tribunal oral creado en 2010 hasta ahora nunca funcionó, porque el concurso para designar a sus jueces todavía sigue en trámite. En uno de los otros dos hay una vacante desde hace tres años. La semana pasada el Consejo de la Magistratura terminó el concurso para cubrir estos vacíos, pero el trámite seguirá ahora en el Senado y luego pasará al Ejecutivo.

• En primera instancia hay un juzgado civil sin juez. Quienes subrogan allí, por turnos, son los únicos dos jueces penales en este fuero en la ciudad. Significa que, además de investigar episodios graves como el narcotráfico, tan vinculado a la inseguridad de los rosarinos, deben ocuparse de atender litigios del fueron civil.

"Nuestro funcionamiento y eficiencia se ven seriamente afectados por la falta de estos jueces, y pueden empeorar", dijo a La Capital el juez de Cámara Guillermo Toledo, quien en 2015 ejerció la presidencia de ese tribunal. Su descripción coincide con la de la mayoría de sus colegas, tanto en la propia Cámara como en primera instancia, auque Toledo —también docente universitario— es el único que aceptó hablar en "on" sobre el tema.

Ejemplos sobran. Todas las quejas apuntan contra el farragoso proceso que demanda cada nombramiento en la Justicia Federal. Lo dice el propio Toledo: "El problema no es que el Consejo de la Magistratura no se ocupe, sino que el trámite es demasiado lento y prolongado". Lo avalan, claro, las demoras citadas más arriba para cubrir los cargos vacantes en Rosario.

Un caso, entre tantos otros, sirve como ejemplo para comprender la dimensión de las demoras para designar a un magistrado federal: una de las tres vacantes en la Cámara de Rosario se produjo en 2011, pero el proceso de designación de un nuevo juez todavía está trámite. El Consejo de la Magistratura terminó el concurso recién este año, pero el Poder Ejecutivo todavía no mandó los pliegos de la terna elegida al Senado. Una vez que eso ocurra, es probable que vuelvan a pasar meses hasta que los legisladores lo traten. Y luego todavía faltará que el Ejecutivo promulgue la designación del elegido.

Hay más ejemplos. Otra de las vacantes en la misma Cámara Federal de Rosario se produjo en mayo de este año, pero el Consejo de la Magistratura todavía no abrió la inscripción al concurso. Y hace menos de un mes se produjo una nueva vacante por la jubilación de uno de los jueces, Edgardo Bello. "No es difícil imaginar cuánto tiempo demandará designar a su reemplazante", dicen amargamente en los despachos judiciales.

En los tribunales orales, una de las vacantes lleva más de tres años y el concurso todavía no terminó. Peor aún, un tribunal oral creado por ley en 2010 no está habilitado ni tiene jueces. ¿La razón? El concurso tampoco concluyó.

"Las otras vacantes pueden correr la misma suerte si se mantiene este engorroso procedimiento de concursos eternos", pronosticó una fuente judicial que prefirió no ser identificada.

"Un despropósito". Aunque la mayoría de los cañones apuntan contra el Consejo de la Magistratura, el Ejecutivo y el Senado también están en la mira de los críticos del procedimiento para designar a los jueces que deben llenar estos vacíos.

Por si fuera poco, magistrados y funcionarios cuestionan también el mecanismo previsto para atender los juzgados sin jueces mientras duran los concursos para designar a los titulares. Es que la Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró inconstitucional la última ley de subrogancias y dejó como principal alternativa la de designar como reemplazantes a los jueces cercanos. Esto es lo que forzaba a un magistrado titular de un juzgado federal ubicado a 300 kilómetros de Bahía Blanca a desplazarse hasta allí para atender también las causas que se tramitan en esa ciudad.

Este mecanismo obliga a tres camaristas de Rosario a ocuparse de las causas que en condiciones normales deberían atender seis magistrados. "Que un juez deba atender más de un juzgado es un verdadero despropósito", dijo una de las fuentes consultadas por este diario en los tribunales federales locales. Toledo, en tanto, agregó: "Este es un serio problema para el funcionamiento de la Justicia".

La Corte fijó otras dos alternativas para cubrir vacantes en forma transitoria: el nombramiento de conjueces, y el de magistrados jubilados. Pero la primera en la práctica no existe porque ni siquiera hay lista de conjueces, y la segunda, aunque obligatoria para quienes pasaron a situación pasiva, no siempre se puede implementar porque los jueces jubilados en ocasiones veces no están en condiciones de seguir ejerciendo.

De hecho, la Cámara Federal de Rosario le propuso hace cincuenta días al Consejo de la Magistratura como juez subrogante para una de sus tres vacantes a un juez jubilado de la misma cámara, pero esa propuesta, que es legalmente posible, todavía no fue aceptada por el organismo nacional.

"Las vacantes en la justicia federal ya son un problema crónico y los tiempos que demanda el trámite para cubrirlas no son razonables", resumió Toledo. Falta que los organismos encargados recojan el guante.

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