Amia
Lunes 18 de Julio de 2016

"En la causa Amia, el principal delincuente fue el Estado argentino"

Mario Cimadevilla Nació el 9 de marzo de 1954 en Trelew (Chubut). Titular de la Unidad Especial de Investigación del Atentado a la Amia, designado en enero pasado por el presidente Mauricio Macri. Fue senador nacional de la UCR por Chubut entre 2009 y 2015. De 2010 a 2014, fue miembro del Consejo de la Magistratura

Mario Cimadevilla, ex senador radical por Chubut, quedó desde enero pasado al frente de un organismo gubernamental que se dedicará a aportarle a la Justicia todos los elementos necesario para ayudar a esclarecer el atentado a la Amia, del que hoy se cumplen 22 años. "Esta es una causa podrida, donde el Estado argentino ha sido hasta ahora el principal delincuente", define desde el vamos el titular de la Unidad Especial de Investigación del Atentado a la Amia, que tiene rango de secretaría de Estado, depende del Ministerio de Justicia y tiene como principal tarea monitorear el avance de las causas judiciales relacionadas con la voladura de la mutual judía, que dejó 85 muertos y más de 300 heridos.

La causa hoy acumula, a la par de la impunidad, unas 200 mil fojas. Hay un racimo de casos conexos, jueces que fueron puestos a investigar y hoy están procesados, ex presidentes acusados de encubrimiento, al igual que altos jefes de fuerzas de seguridad y de inteligencia, además de un fiscal muerto en oscuras circunstancias. En este contexto siniestro, hoy se conmemorará otro aniversario del ataque terrorista más grave que sufrió el país una mañana fría del 18 de julio de 1994. "No hay mensajes de palabras en este aniversario. Preferimos hablar poco y llegar a resultados concretos", dice Cimadevilla, quien adelantó que están dialogando con familiares de las víctimas, con académicos, involucrando a las Universidades, a gente del derecho, para presentar en el Congreso una propuesta que abra la posibilidad de un juicio en ausencia para los cinco imputados iraníes tras la negativa de ese país para que se sometan a la Justicia argentina.

—¿Cuál es la tarea que va a desempeñar la secretaría a su cargo respecto de la causa Amia?

—En Argentina las investigaciones de las causas judiciales la hacen los jueces y los fiscales. La función de esta secretaría no es la investigación, sino aportar a quienes están investigando los elementos que puedan servir para el esclarecimiento de la causa y que no se hubiesen acompañado antes. Por ejemplo, ¿todos los informes que tenía la ex Secretaria de Inteligencia del Estado (Side) sobre este atentado fueron acompañados o no a la causa? ¿O fueron acompañados con informes que no tenían nada que ver con lo que había pasado? Por eso estamos desclasificando archivos de la ex Side. Hemos digitalizado la causa porque hoy es imposible que una mente humana sea capaz de leer 200 mil fojas y retener lo más importante. Hoy hay sistemas de inteligencia artificial que te permiten, digitalizada la causa, marcarte qué es lo que se ha investigado bien, qué se ha investigado mal, que habría que profundizar en la investigación.

—¿Con qué se encontraron cuando empezaron a revisar los expedientes?

—Después de 22 años del atentado, hoy lo que tenemos es que quienes estaban a cargo de investigar, el ex juez (Juan José) Galeano, sus secretarios, los fiscales, el presidente de entonces, Carlos Menem, el jefe de la Side, están todos procesados por encubrimientos. Es decir, lejos la Justicia de investigar lo que había pasado y lejos el Poder Ejecutivo de colaborar con la investigación, estuvieron encubriendo. Esta es una causa muy podrida.

—Más allá de lo amañado del proceso, ¿en qué temas concretos se puede avanzar?

—Estamos frente a un atentado donde aparece un Estado sospechado de haber colaborado, que es Irán, país que se niega a colaborar con la Justicia argentina. Hay cinco imputados iraníes. La causa está parada porque no se puede seguir el juicio en ausencia. Esto es un tema controvertido. Estamos trabajando en un proyecto de ley que permita que las causas se puedan terminar cuando los imputados se nieguen a venir a declarar, no solo para la Amia, sino para otros casos.

—¿Es viable un juicio en ausencia contra los imputados iraníes?

—La mitad de la biblioteca dice que sí y la otra que no. Estamos avanzado en una solución que le tenemos que dar al derecho argentino: las víctimas tienen derecho a tener sentencia. La causa madre de la Amia está parada porque hay cinco iraníes imputados y no se los puede traer porque Irán se niega. Estamos buscando vías de notificaciones que no sean las tradicionales, por eso estamos hablando de un juicio en ausencia. El Memorándum consistía en un acuerdo entre Argentina e Irán para crear una comisión especial para juzgar este atentado y se sacaba la causa de la jurisdicción de los jueces argentinos, lo cual era una barbaridad. La Justicia lo declaró inconstitucional y el gobierno del presidente Macri, apenas asumió, desistió de los recursos de apelación, con lo cual la sentencia de inconstitucionalidad quedó firme. En realidad, este acuerdo con Irán apuntaba más a encubrir que a investigar. Esto quedó de lado y se sigue con la causa tal cual estaba.

—Y en medio de este proceso se produce la muerte de Nisman.

—Aparece Nisman muerto después de haber hecho una denuncia a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner por encubrimiento. La Justicia argentina, que no ha dado respuesta de la investigación del atentado a la Amia, tampoco le ha dado respuesta a la investigación de la causa Nisman. Hoy, a más de un año, no sabemos si Nisman se mató o la mataron.

—¿Cuál es su interpretación de lo que ocurrió?

—Tal como se presentó la causa, muchos podemos presumir que Nisman fue víctima de un homicidio. Pero esto no está probado. La Justicia argentina tiene serios problemas para investigar causas complejas. Amia es una de ellas, la de Nisman es otra. Y hay un sinfín de causas que como no tienen notoriedad, nosotros ni nos enteramos. La causa Amia también ha puesto de manifiesto la connivencia entre el poder y los jueces. Las complicidades que hay entre las fuerzas de seguridad y de inteligencia con el poder político. Este es un tema que este gobierno, más allá de las causas Amia o Nisman, va a tener que abordar.

—Teniendo en cuenta el tiempo transcurrido, ¿qué mensaje de optimismo se le puede dar a los familiares de las víctimas y a la ciudadanía de que el atentado se esclarecerá de una vez por todas?

—El Estado argentino ha sido hasta ahora el principal delincuente. Están procesados jueces, secretarios, jefes de fuerzas de seguridad, jefes de inteligencia. El Estado es el principal responsable de que no haya habido justicia. Yo entiendo a las víctimas y me pongo en lugar de ellos, y tendría razones para tener poca predisposición a creer cualquier promesa que me hagan. Pero no es una hora de promesas sino de trabajo y de conseguir resultados. Nosotros debemos destrabar el juicio madre de la Amia, debemos avanzar en una legislación que permita que tengamos sentencia, más allá de que los iraníes se presenten o no. Tenemos que aportar, y esto es parte de nuestra tarea, los elementos legales que se necesiten para que haya sentencia. En eso estamos trabajando. No hay mensajes de palabras en este aniversario. Preferimos hablar poco y llegar a resultados concretos.

—Cuando hay un cambio de gobierno se renuevan las expectativas, pero después queda en la nada. ¿Por qué debería ser distinto en este caso?

—Existió una manera de relacionamiento entre el poder político y los jueces que es perverso para la República. Y esta concepción del manejo del Poder Judicial por parte del peronismo ha sido siempre igual, ya sea durante el menemismo o en el kirchnerismo. Menem tenía los jueces de la servilleta, una Corte con mayoría automática. Durante el kirchnerismo se reformó el Consejo de la Magistratura para tener una mayoría que le garantizara impunidad a los jueces, y que a su vez estos le garantizaran impunidad al poder. Bueno, eso se terminó. La idea, y es lo que nos ha transmitido el presidente Macri, es que acá no hay hijos ni entenados. Este es el cambio de paradigma que ha habido. Hoy el Estado está poniendo a disposición de la Justicia todos los antecedentes que hay en distintas áreas. Lo que sí tienen que entender es que es una tarea que tenemos que hacer sobre 22 años de desaciertos. Pero insisto: hay un cambio de paradigma que creo que nos va a llevar a tener resultados que hasta ahora no se obtuvieron.

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