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Sábado 02 de Julio de 2016

En EEUU se puede ver una lenta invasión de máquinas

En el lujoso centro comercial Stanford en Palo Alto (Estados Unidos), la gente se saca selfies con un robot errante cuyo aspecto parece una mezcla de la novia de Wall-E y R2D2 (Star Wars). Se trata de un guardia de seguridad robótico K5, un androide de unos 135 kilos y repleto de sensores que patrulla la zona y detecta comportamientos sospechosos.K5 forma parte de un pequeño pero creciente número de robots móviles a escala humana que están invadiendo los espacios comerciales, hoteles y aceras públicas.

En el lujoso centro comercial Stanford en Palo Alto (Estados Unidos), la gente se saca selfies con un robot errante cuyo aspecto parece una mezcla de la novia de Wall-E y R2D2 (Star Wars). Se trata de un guardia de seguridad robótico K5, un androide de unos 135 kilos y repleto de sensores que patrulla la zona y detecta comportamientos sospechosos.K5 forma parte de un pequeño pero creciente número de robots móviles a escala humana que están invadiendo los espacios comerciales, hoteles y aceras públicas.

"No se trata de reemplazar a las personas, sino de aumentarlas", explica el CEO de Savioke, Steve Cousins, cuya empresa fabrica un robot de servicio de habitaciones llamado Relay, también conocido como Botlr.

Los robots Relay operan actualmente en ocho hoteles en Estados Unidos, donde hacen entre 25 y 30 viajes diarios hasta las habitaciones de los huéspedes portando los objetos solicitados.

En San Francisco un robot llamado Tally recorre los pasillos de las tiendas y detecta si los productos se han agotado o movido de las góndolas para que el personal humano los reemplace o recoloque.

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