El Mundo
Miércoles 23 de Noviembre de 2016

"En EEUU hubo una campaña muy polarizada, ahora llegó otra etapa"

Tom Cooney es el "número dos" de la embajada de EEUU en Buenos Aires desde hace pocos meses. Diplomático de carrera, se desempeñó en Hong Kong, Shanghai, Santiago y Washington.

Tom Cooney sabe que la pregunta sobre el triunfo de Donald Trump y sus efectos sobre la democracia estadounidense va a llegar. Es un profesional de la diplomacia, lo que le da herramientas y a la vez le pone límites a sus respuestas. Claramente, prefiere hablar de su visita a Rosario y de la renovación del vínculo bilateral entre su país y la Argentina, en pleno crecimiento. El "número dos" de la embajada de EEUU en Argentina —es ministro consejero— subraya que el sistema institucional de su país es muy sólido, que tiene más de 200 años de vigencia y que hay que esperar a que el presidente electo se instale en la Casa Blanca el próximo 20 de enero. La transición en curso, entre una administración y otra, es una institución en sí misma en Estados Unidos. Cooney, con apenas algo más de tres meses en Argentina, vino a Rosario para reunirse con el gobernador Miguel Lifschitz, quien lo había invitado durante uno de sus viajes a Buenos Aires, y con la intendenta Mónica Fein. La agenda se centró principalmente en la seguridad. También quiso visitar La Capital y conocer su Museo. Cooney es de Detroit y conoce de cerca el trabajo técnico-manual industrial, así que las antiguas rotativas lo fascinaron. Fue además recibido por las autoridades del diario y luego concedió esta entrevista.

—Empecemos con una breve reseña de su actividad.

—Estoy en Argentina desde hace sólo algo más de tres meses, muy ocupados. Desde mi llegada hemos tenido cuatro visitas de secretarios de gabinete (cargo equivalente a ministro); en mi primera semana llegó el secretario de Estado John Kerry. Estamos en buen camino con Argentina, lanzamos un diálogo de alto nivel; luego seguimos con el secretario del Tesoro, Jack Lew, y la semana pasada vinieron el representante de Comercio y el secretario de Trabajo. Destaco esto porque quiere decir que estamos cooperando mucho a nivel nacional. Pero para un diplomático es importante conocer todo el país en el que está destinado, y esta es la primera vez que me "escapo" de Buenos Aires. Elegí Rosario y la provincia de Santa Fe. Conocí al gobernador Miguel Lifschitz en septiembre en Buenos Aires y él me invitó. Yo soy de Detroit, justo en el medio del país, y creo que es importante conocer algo más que Washington, Miami, Nueva York, conocer el interior. Por eso estoy aquí. Me reuní con el gobernador y su equipo en el Ministerio de Seguridad y luego con la intendenta Fein. Fue un muy buen diálogo. Mi primer objetivo es aprender y escuchar, ya que voy a estar aquí por tres años.

—Hay un problema grave en Santa Fe, que es la inseguridad ciudadana. Tal vez ustedes pueden aportar en esa área crítica.

—Sí, sabemos que esa es un área de mucha preocupación, así como el narcotráfico. Tenemos mucha experiencia en este ámbito: buenas experiencias y malas también. Nuestra intención es compartir todo, porque se puede aprender de las malas experiencias, de los errores que hemos cometido. Estamos trabajando mucho a nivel nacional con el Ministerio de Seguridad, compartiendo experiencias y aportando la ayuda que podamos. Fue bueno venir a Rosario, porque entiendo que acá el problema es mucho más grave que en otras partes del país. Queremos ser buenos socios en este combate contra el narcotráfico. Tenemos nuevas iniciativas: en la embajada tendremos pronto un experto en combate del lavado de dinero, un funcionario del Departamento del Tesoro, y otro experto del Departamento de Justicia, un abogado, que puede compartir experiencias y modelos jurídicos que hemos usado contra el lavado y financiamiento del terrorismo. Hemos tenido delegaciones de legisladores republicanos y demócratas. No hay disidencias sobre que todos queremos una relación estable, constructiva y madura con Argentina. Tengo mucha confianza en la continuidad de la relación entre los dos países. Vamos en buen camino. No hay verdaderos puntos de desacuerdo entre los dos partidos. Por esto Argentina no fue tema de la campaña. No tenemos inmigración ilegal, y estamos emitiendo muchas visas (ver recuadro).

—Hace 15 días hubo elecciones en su país. La impresión es que el sistema político estadounidense, su democracia, está ante algo más que la tradicional alternancia entre republicanos y demócratas...

—Obviamente fue una campaña muy dura con mucha polarización. Pero tenemos una tradición de más de 200 años de que después de una campaña tenemos una transición pacífica y exitosa. Siempre hemos tenido esta tradición y estamos en esa etapa ahora. Tenemos que buscar una manera de unificarnos y seguir adelante. El 8 de noviembre el pueblo decidió y no hay ninguna denuncia sobre la votación, no hay debate sobre el resultado. La señora Clinton al día siguiente dio su discurso, y estamos en esta transición. Es muy distinto ser candidato a ser presidente. Hacer una campaña y gobernar son cosas muy distintas. Todo el mundo está prestando mucha atención en lo que serán las nuevas políticas del presidente Trump y los nombramientos, como mi próximo jefe, el secretario de Estado. Hay varios nombres, que cambian y hay que tener paciencia. Veremos cuáles serán las políticas después del 20 de enero. Soy un diplomático profesional de 22 años de carrera, he visto cambios antes. En mi carrera comencé con el presidente Bill Clinton, en 2000 fue un gran cambio a George W. Bush y después en 2008 a Barack Obama. O sea que he experimentado en forma directa estos cambios grandes. Ahora llega otro gran cambio, desde el presidente Obama al presidente Trump. Pero creo que vamos a hacerlo bien y será importante ver cuáles son las políticas después del 20 de enero.

—Ahora, ha habido habido algunas designaciones que crearon no poca tensión y dudas...

—Como funcionario no puedo comentar sobre esto. Pero puedo decir que es interesante que el presidente electo esté pensando por ejemplo en Mitt Rommney como secretario de Estado, una figura del establishment. Algo parecido ya ocurrió con el jefe de gabinete, Reince Preibus.

Hay un tópico del análisis actual que es el votante del interior, a veces presentado hasta con racismo a la inversa, y el voto de las grandes ciudades. Pero esta diferencia siempre existió...

—Hay que recordar que para un partido es muy difícil seguir doce años seguidos en la Casa Blanca, casi nunca pasa esto. En los 80 pasó con Ronald Reagan y Bush padre, creo que en el último medio siglo fue la única vez. Y además la señora Clinton ganó el voto popular, así que recibió mucho apoyo. Fue una elección muy pareja. Una elección no es solo sobre las personalidades. Ciertos sectores de EEUU no han recibido los beneficios de la globalización, al contrario. Una economía abierta y la globalización son muy buenas para los Estados Unidos, tenemos una economía de las más abiertas del mundo. Pero hay sectores que no han recibido beneficios. El gobierno va a pensar en soluciones para esto.

—Otro punto que se discutió es el Colegio Electoral. ¿Una enmienda podría eliminarlo o no hay chances?

—Hemos tenido resultados como este cuatro o cinco veces en la historia. Es un debate que reaparece cada cuatro años. No es fácil cambiar la Constitución. Pero tiene su lógica el Colegio Electoral: hace que el ganador tenga apoyo popular pero también distribución regional. Son 50 elecciones, no una elección. Somos un país federalista desde la fundación de los EEUU, los Estados chicos querían este tipo de representación. De otro modo podríamos tener un presidente que represente sólo a los Estados grandes.

Récord de visas

La embajada de EEUU en Argentina ostenta el récord de visas entregadas: fueron más de 40 mil en noviembre, que es el mes en que se multiplican estos trámites. Hubo varios días en que se entregaron más de tres mil. "Eso es mucho más que cualquier otra embajada de EEUU en todo el mundo: por encima de Beijing y ciudad de México".

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