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Viernes 15 de Marzo de 2013

En Córdoba pueden, acá todavía no

Newell’s y Central, o Central y Newell’s, a gusto del lector, son gigantescos al lado de los cordobeses de Talleres y Belgrano.

Newell’s y Central, o Central y Newell’s, a gusto del lector, son gigantescos al lado de los cordobeses de Talleres y Belgrano. Es imposible establecer una comparación deportiva o institucional. Es más, los cordobeses deberían recorrer una centuria más  ue canallas y leprosos y aún así quedarían, probablemente, rezagados. Pero la pasión es similar. Más allá de que la llegada tardía de los cordobeses a la primera división los obligó a buscar otros colores por los cuales gozar y sufrir en el fútbol  grande de Argentina. Esa cuestión se fue limando con el paso del tiempo y hoy son de Talleres o Belgrano. O Instituto. Y pueden enfrentarse. Sí señores, pueden ponerse uno de cada lado de la cancha sin que a nadie le agarre una crisis de pánico. Y  están en distinta categoría. Es más: hay dos niveles de diferencia. En Córdoba pueden. Acá no. Y allí es donde la pata institucional los empareja y hasta los pone por encima a los directivos de La Docta. Claro, evidentemente cuentan con la chance de  armar un operativo de seguridad a la altura de las circunstancias. Santa Fe debió sacrificar un ministro para que Patronato y Central pudieran enfrentarse en la cancha de Colón. El pueblo cordobés, también pasó hace poco entre Atlético y San Martín en Tucumán, pudo disfrutar  su fiesta. Pero, por ahora, Rosario es incapaz de organizar su máximo acontecimiento cultural: el clásico.

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