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Sábado 23 de Marzo de 2013

En busca de la intensidad perdida

Con más de 30 años de carrera, el dilema rockero de quemarse o desvanecerse se le presentó varias veces a Depeche Mode

Con más de 30 años de carrera, el dilema rockero de quemarse o desvanecerse se le presentó varias veces a Depeche Mode. Y la apuesta fue seguir, con la frente en alto y cierta elegancia. En el camino se perdieron algunos brillos: aquella combinación irresistible de máquinas y melodías, de sensibilidad y duro pulso bailable, se fue de a poco licuando en fórmulas y actualizaciones de sonido. A Depeche Mode —como a la mayoría de los grupos de los 80— le costó encontrarle la mano al nuevo siglo: su discografía entra en un declive con “Exciter” (2001), encuentra críticas mixtas con “Playing The Angel” (2005) y “Sounds Of The Universe” (2009), y hace un intento por recuperar la densidad perdida con el flamante “Delta Machine”. En todos los casos, sin embargo, estamos hablando de discos “light”: se te escurren de los dedos, no los podés diferenciar. Es cierto que en “Delta Machine” hay letras místicas y un tono oscuro. También hay algunos signos vitales en temas como “Angel”, “Soothe My Soul” o en la balada “Heaven”. Sin embargo Depeche sólo encuentra su esencia en un tema aislado como “Alone”, tal vez la única canción del disco que logra rescatar esa intensidad que nos golpeó en el corazón tecno de fines de los 80.

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