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Martes 28 de Octubre de 2014

En busca de la clase media y los sectores avanzados de la economía

Un dato central en la moderación futura de Dilma provendrá de su propia coalición.

Si Dilma en la noche de la victoria prometió una reforma política no fue inspirada por Hugo Chávez, sino porque recibió el mensaje enviado por el más duro ballottage presidencial que tuvo el PT desde 2002. El escándalo Petrobras, en el que se perdieron 4.000 millones de dólares según la prensa, seguirá horadando la imagen del partido y de la propia Dilma, dado que esta investigación recién comienza. Y la presión del sector privado no cederá, como demostraron ayer "los mercados" con una baja que golpeó en especial a la petrolera estatal.

Un dato central en la moderación futura de Dilma provendrá de su propia coalición: el PT perdió una tajada importante de su bancada, sus socios parlamentarios importantes son centroderechistas (PMDB) o derechistas (PSD), y el Congreso en su conjunto se inclinó claramente al centro, con más diputados "ruralistas", por ejemplo. A su vez, las demandas callejeras que se vieron el año pasado pueden volver en cualquier momento porque no habrá "luna de miel". Esos sectores que salen a las calles son minoritarios, pero son activos y causan un daño real, como se vio en la caída vertical en los sondeos que sufrió la presidenta a mediados de 2013.

Pero hay un factor más contundente, que una marxista formada como Dilma no va a dejar de lado: todos los sectores socioeconómicos avanzados le votaron en contra; las regiones desarrolladas estuvieron en la vereda de enfrente. Vale subrayarlo: un populista como Hugo Chávez bien puede obviar este dato, que al contrario lo ratifica en su creencia fanática en un poder hiperconcentrado para luchar "contra la oligarquía" (lo que llevó al venezolano a casi destruir y empobrecer a la clase media universitaria, cuyos hjios emigran en masa). Dilma sabe muy bien esto, su partido también. No se puede gobernar con el "establishment" empresario en contra en pleno estancamiento de la economía, pero mucho menos contra las clases medias universitarias, que proveen "cuadros" al sector privado, consumen información y forman opinión con su activismo en las redes sociales y los medios.

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