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Lunes 30 de Diciembre de 2013

En busca de la brújula y la palomita perdida

Siete días en Rosario. Como si estuviese destinada a padecer las siete plagas del Apocalipsis, Rosario termina como puede este 2013 para el olvido.

Como si estuviese destinada a padecer las siete plagas del Apocalipsis, Rosario termina como puede este 2013 para el olvido. Diciembre se ensaña con una ola de calor inusual en los últimos 50 años y los servicios públicos muestran su lado más débil. Cortes de luz que alteran los ya caldeados ánimos y extensas zonas de la ciudad sin agua, enmarcan la dura postal que interpela al Estado.

Mientras tanto, la gran solidaridad que asomó en agosto tras el peor desastre en la historia de la ciudad, como lo fue la explosión del edificio de calle Salta, por estos días parece ser sólo un recuerdo.

Cuesta entender cómo hay gente que baldea la vereda o llena piletas sin siquiera sonrojarse cuando a pocas cuadras hay vecinos sin agua.

Otros prenden dos, tres, cuatro aires acondicionados al mismo tiempo sin detenerse a pensar que esa demanda energética repercutirá tarde o temprano en las golpeadas instalaciones de la Empresa Provincial de la Energía (EPE).

No son pocos los comercios en los que en estos últimos días los empleados atendían abrigados a raíz del excesivo uso del aire acondicionado. Y ni hablar de algunas oficinas públicas y bancos.

Es cierto que la EPE debe brindar un servicio sin fisuras, también lo es que la coyuntura por el calor es excepcional. Mientras tanto, algunos se olvidan de que hace no más de una década hicieron todo lo posible para desguazar la empresa y luego privatizarla. Esa amnesia les permite dirigir ácidos reclamos al accionar de la firma. Un doble discurso que obviamente encuentra adoradores que, con absoluta justicia, están literalmente en llamas al no tener luz con 40 de térmica.

No hay que olvidar que durante años no se invirtió. Tampoco que el actual gobierno lleva cinco al frente de la empresa y el discurso de la "herencia recibida" empieza a agotarse. Hay culpas repartidas. Y mucha hipocresía.

Mientras tanto, la ciudad se prepara para recibir el Dakar. Momento ideal para que los operadores políticos de la intendenta Mónica Fein consigan una brújula. Sabido es que los equipos que participan de esta competencia vienen bien pertrechados y ese elemento podría ser vital para encontrar el rumbo en las negociaciones políticas con el Concejo.

Hasta acá no se sabe bien hacia dónde van. No hay neblina, sí palometas, pero las espadas de Fein siguen perdidas. La semana pasada el PRO parecía ser la llave que destrabaría la aprobación del Presupuesto y el aumento de la TGI. Todo se fue al demonio cerca de una medianoche de infructuosas negociaciones y otra vez el peronismo, radicales fieles a Jorge Boasso y el cavallerismo marcaron la cancha.

Tan contra las cuerdas están los operadores oficialistas que ese arco opositor hasta logró que se aprobara un resarcimiento para los vecinos que se inundaron en diciembre de 2012, fundamentalmente en Fisherton.

Algo similar se había aprobado hace un año y la intendenta lo vetó. Ahora la debilidad del socialismo es tan grande en el Palacio Vasallo que la iniciativa retornó y logró ser aprobada.

Estoico, quien resiste los embates para desnivelar las votaciones es el veterinario Carlos Cossia. Por ahora ha cumplido con su palabra. Dijo en campaña que no avalaría un aumento del boleto y de las tasas. Y así lo hizo. Es más, hasta le marcó también límites a la intendenta logrando que se avalara un proyecto en el que exigió que el municipio no utilice más pirotecnia en sus actos o espectáculos oficiales. ¿Chau Caravana de los Deseos?

Además de una brújula los operadores de Fein deberán conseguir aceite, algo que sin dudas abundará en los boxes del Dakar. Será vital para lubricar la negociación con el PRO, bloque que a priori se presentaba como el aliado más permeable y que por estas horas se pinta la cara como el más acérrimo opositor.

Eso sí, la noche en que se cayó la negociación con los macristas había algunos más preocupados por irse de vacaciones que por lograr que Fein tuviera su presupuesto aprobado.

Aceite y brújula entonces, vitales para lo que se viene. No son pocos los que hablan de retoque de tarifa de colectivos en febrero. Por lo menos para esa época Aldo Poy no estará festejando la palomita y les arrimará un voto.

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